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Pese a decir todo lo que pensaba a la cara, el técnico se ha hecho un hueco en el corazón de los aficionados al fútbol

Este es el artículo que nunca desearía haber escrito, pero he querido dedicarle unas lineas a un entrenador que consiguió cinco ascensos a Primera División, llevando la alegría a todas esas grandes aficiones que ha tenido, aunque hoy no toca hablar de fútbol.

"Me niego a ser una persona que sólo vive de fútbol"


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Manolo Preciado

Manolo Preciado no ha ganado la Champions League, ni la Copa del Rey. Tampoco consiguió una Liga BBVA, pero ha conquistado un título que pocas personas en el mundo lograrán: el cariño de toda la gente. Ese es el verdadero título que consiguió 'Manolín' en sus 54 años de vida pese a que no dejó nunca de decir lo que pensaba.

Igual ese era el secreto que tenía el cántabro para ganarse el respeto. Él era una persona humana dentro del mundo del fútbol, un mundo lleno de gente con demasiado ego como para pararse a charlar contigo en medio de la plaza del pueblo. Manolo no tenía problemas en tratarte como a un amigo más.

"¿Qué pasa? ¿Por ser entrenador no puedo ir a tomarme un culín de sidra a un bar? ¿Cual es el problema? ¿Que me tenga que hacer diezo o doce fotos? Pues me las hago tranquilamente. Me niego a ser una persona que sólo vive de fútbol", declaraba en una entrevista concedida a Canal+.

Preciado tenía la fama de ser un entrenador "muy cercano" a los jugadores, incluso salía con ellos de fiesta por Gijón, siendo uno más. No quería ser un controlador, su teoría era bien simple: "Sois unos jugadores muy mediáticos, no hace falta que os controle porque hagáis lo que hagáis, me lo acabarán contando".

Yo, junto con mi grupo de amigos, podemos dar fe de este buen rollo con sus futbolistas y sus salidas nocturnas. Nos encontramos celebrando a Manolo, junto con varios jugadores más de la primera plantilla, a los que por respeto no voy a nombrar, la permanencia que consiguieron ese mismo día frente al Atlético de Madrid en una discoteca de Gijón. ¡Parecía conocernos de toda la vida! No pareció importarle mucho nuestras copas de más, ni a él ni a sus pupilos, que nos trataron estupendamente. "¡Llámame para jugar contigo!", le decíamos. Él 'prometió' llamarnos. Ojalá lo haga algún día diciendo que todo esto ha sido un malentendido y que está bien. La verdad es que pasamos un rato muy agradable con ellos. Pero no fue nuestro único encuentro.

Preciado se reunía con todos los integrantes de la plantilla de la Gimnástica de Torrelavega que consiguió el ascenso a Segunda División B un día de julio en un restaurante de mi entorno para rememorar dicha hazaña. Desde el presidente hasta el apuntador. Aquél equipo logró ascender tras estar once meses sin cobrar y eso les unió mucho como personas. Desgraciadamente este año no estarán todos.

Manolín, espero que estés donde estés, puedas disfrutar y por fin ser felíz tras toda la serie de desgracias que han rodeado tu vida en la tierra. El planeta ahora es un sitio más triste sin tí, pero estoy seguro de que el cielo es un lugar mejor contigo.

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