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Hoy se pone punto y final a uno de los 'enfrentamientos' más espectaculares que se han vivido en el mundo del fútbol. Mourinho sigue, Guardiola se va. ¿Qué pasará?

En el Vicente Calderón, Marcelo Bielsa y Pep Guardiola cerrarán, desde los banquillos, una larga temporada. Pese a todo, hay otro entrenador que, sin estar presente en la final de Copa, será protagonista durante los noventa minutos. Hablamos de José Mourinho, que hoy pone punto y final a su maravillosa rivalidad con el técnico del Barcelona.

Y es que, el choque contra el Athletic de Bilbao supone el adiós de Guardiola. Dos años ha durado el enfrentamiento de ambos preparadores. Desde que Mourinho llegó al Real Madrid en 2010, muchos han sido los momentos vividos. En cuanto a títulos, el míster culé gana por goleada, aunque el madridismo siente que The Special One les ha devuelto una grandeza que parecían haber perdido en los últimos tiempos.

Cuando Manuel Pellegrini abandonó el Santiago Bernabéu, la distancia entre los dos grandes de España era sideral. El Barcelona se encontraba a años luz del eterno rival. Ahora, en 2012, todo ha cambiado. El Real Madrid ya sabe lo que es ganar al Barcelona y aparecer en semifinales de la Champions League, situación que no ocurría desde hace muchos años.

JOSÉ MOURINHO
1 Liga BBVA y 1 Copa del Rey

Mourinho aterrizó en el Santiago Bernabéu tras una memorable etapa en el Inter de Milán. El hecho de eliminar al Barcelona con el club italiano en Champions League y acabar logrando un histórico triplete, fueron motivos más que suficientes para acabar convenciendo a un Florentino Pérez que, finalmente, parece haber acertado con la contratación del entrenador portugués.

Los inicios no fueron sencillos. Su arrolladora personalidad chocaba con la imagen de un club que siempre estuvo por encima de las individualidades, algo que parecía no ser así con la llegada de Mourinho. En noviembre de 2010, un doloroso 5-0 en el Camp Nou hizo temblar los cimientos del nuevo proyecto. El ex del Inter formó un once ofensivo, más por petición popular que por convicción propia. Sin embargo, se vieron humillados por un Barcelona infinitamente superior.

Aquel resultado dejó a Mourinho inmerso en un mar de dudas, algo que se pudo comprobar en los siguientes compromisos ante el eterno rival. En Liga quiso defenderse, mientras que en Copa, con un fútbol más directo, fue mejor y logró el título. Aún así, y con la Champions League en escena, el portugués volvió a desconfiar de la verticalidad y apostó por un planteamiento físico, olvidando el balón y buscando el 0-0. El Barcelona, siempre con la misma filosofía, sentenció la eliminatoria en la ida y acabó proclamándose campeón semanas después.

En la 2011/2012, Mourinho evolucionó en sus ideas y fue dando con la tecla 'Anti-Barça'. En la Supercopa de España, pese a caer derrotado, el Real Madrid fue mejor. En Copa del Rey, con la igualdad por bandera, el Barcelona logró eliminar al cuadro blanco, aunque se pasó los últimos veinte minutos encerrado en su campo. Aquella imagen, la de un Camp Nou temeroso y preocupado, supuso un punto de inflexión en la rivalidad entre merengues y culés. Los hombres de Mou sentían que podían superar al eterno rival, mientras que los de Guardiola sabían que las distancias se acortaban de manera evidente.

El golpe definitivo llegó el 21 de abril. Barcelona-Real Madrid en el Camp Nou. Si los culés ganaban, ponían la Liga al rojo vivo. El conjunto madrileño, mientras tanto, buscaba sentenciar el campeonato. El empate valía, pero Mourinho sorprendió a propios y extraños con un planteamiento valiente, en el que el balón fue protagonista y Cristiano se convirtió en héroe. El 1-2 final dejó al equipo blanco acariciando un título que, días después, iba a conseguir en San Mamés.

En Copa descubrieron que podían ganar. En Liga sellaron sus convicciones. José Mourinho le había entregado al Real Madrid la personalidad de un equipo campeón y capaz de todo. Rompieron la hegemonía de un Barcelona que había sido muy superior durante los últimos años. Dos títulos en dos temporadas le sirven al portugués para reforzar su filosofía y ganarse el crédito de toda la familia merengue.



PEP GUARDIOLA
1 Liga, 1 Champions, 1 Mundial, 2 Supercopas España y 1 Supercopa Europa

Ha levantado muchos más títulos que José Mourinho en dos años. Sin embargo, parece que los éxitos no han minimizado el desgaste de un Pep Guardiola que dice adiós justo en el mejor momento del Real Madrid y, quizás, el peor del FC Barcelona. Curioso decir esto de un equipo que, si gana la Copa del Rey, habrá festejado hasta en cuatro ocasiones durante la 2011/2012.

De Guardiola hay poco que decir. Filosofía idéntica en todos y cada uno de los partidos que ha disputado. Ya fuera Real Madrid, Chelsea o Sporting el rival, la idea del Barcelona era tener el balón y tejer fútbol desde atrás en busca de la portería contraria. Espectáculo colectivo e individual, con Xavi Hernández como maestro y Leo Messi llevando la etiqueta de crack indiscutible.

Cierto es que el Real Madrid, tras varios años de dudas, acabó reventando una Liga en el Camp Nou. También es verdad que, durante los duelos vividos en la 2011/2012, los hombres de Mourinho se mostraron superiores en algunos momentos. Pese a todo, Guardiola no cambió nunca su manera de entender el fútbol. Y con ello, con sus virtudes y defectos, eliminaron al eterno rival en Copa del Rey y Champions League, además de ganarlo en el Santiago Bernabéu y de castigarlo con un histórico 5-0.

Si profundizamos, podemos decir que Mourinho vence en la batalla psicológica, mientras que Guardiola se lleva el premio en la futbolística. En fútbol, tanto una como otra son válidas. El Real Madrid ha crecido desde la pasión y la búsqueda de emociones. El Barcelona, desde el buen juego y una filosofía indiscutible.

Dos años de grandes momentos. Meses de intensos duelos. Mourinho y Guardiola despiden una rivalidad legendaria. Aún así, el fútbol, que siempre ofrece revancha, seguro que los vuelve a medir en el futuro. Y nada cambiará. El portugués cerrará filas y tocará la fibra sensible de sus chicos. El catalán lo basará todo en el poder del balón. Dos campeones. Dos técnicos maravillosos. ¿Quién gana? Los espectadores.



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