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Alfonso Loaiza traza otra poética línea analítica para intentar entender la realidad del Real Madrid partiendo de la victoria ante el Atlético. Lo pírrico, lo incoherente, la cadena de mando y el futuro concebido por la repetición de hechos, evocan, finalmente a Jorge Luis Borges y su frase: "Las tiranías fomentan la estupidez".

Por Alfonso Loaiza.-

Mi profesor de Teoría de la Comunicación decía que por mucho que nos repitan en muchos medios de comunicación que una victoria pírrica es aquélla que se consigue por la mínima, es un grave error lingüístico. Él, un personaje entrañable, que hacía y sigue haciendo, que sus clases no sirvan sólo para aprobar sino también para las vidas de sus alumnos, siempre tenía a los periodistas deportivos como diana para sus dardos de crítica constructiva. La mayoría de las ocasiones, sino todas, merecidísimas.

De la victoria pírrica, nos remitía al Diccionario de la Real Academia: "es aquélla que se consigue con muchas pérdidas en el propio bando, de modo que aun la victoria puede terminar siendo desfavorable. El nombre proviene de Pirro, rey de Epiro, quien logró una victoria sobre los romanos con el costo de miles de sus hombres. Se dice que Pirro, al contemplar el resultado de la batalla, dijo "Otra victoria como ésta y volveré solo a casa".

Así, la victoria en el derbi del Real Madrid ante el Atlético, me evocó a aquellas clases del profe de sabias palabras, curiosamente, como Jorge Valdano, es argentino. Aunque dijera que detestaba el mundo del fútbol, siempre supuse que su jugador favorito era Leo Messi. Sabía que dentro de aquel cuerpo de hombre descuidado, de barba blanca, de vaqueros gastados, se escondía un alma futbolera.

Como él explicaba, siempre hablamos y actuamos con una intención, por eso es que comunicamos continuamente, sin hablar, aunque no queramos, con la mirada, con los gestos... Por tanto, su reincidencia no sería asunto insípido ni futíl. Hay derrotas que valen más que victorias, amagos de remontada que generan más esperanza que una simple triunfo, la derrota en sí es por designación efectiva, porque realmente, el arte de vencer se aprende en las derrotas.

El Real Madrid ganó el derbi, sí, pero ¿cómo? El partido dejó en el conjunto merengue a un Sergio Ramos expulsado y con todo el lío que se ha generado al respecto, a un Guti irritado al que ahora la afición madridista requiere cómo si de la reclamación de liberación del ladrón Barrabas por los judíos se tratara, a un Raúl disgustado por su suplencia y a un equipo que tras la salida del Kun, que sólo dispuso de 45 minutos, se encomendó al de siempre, al santísimo Iker Casillas. Precisamente el que descansa siempre en Copa.

Todo ello, a sólo tres días vista del partido de Copa ante el Alcorcón en el Bernabéu. Fue evidente la apreciación del derbi: pérdidas inherentes de apariencia traslúcidas en el bando vencedor, los futbolistas se encontraron como deprimidos y cariacontecidos, quién sabe, quizás una derrota ante el Atlético, hubiera valido para salir en tromba como un trobellino por la herida profunda, pero la rozadura que llegó a realizar un experto en estos temas, el Pupas, tenía un trasfondo doloroso.

Sitúo al Madrid ante la cruda realidad: cuando le juegan y le atacan, aunque sea sólo un futbolista de encanto, Pato o Agüero, sufre y se angustia, valores únicos que concretan el ser de las victorias pírricas. La cruda realidad, el Alcorcón hizo una machada, una victoria, ésta, histórica, hace dos semanas en su campo que se extendió en un Bernabéu preparado para la cita, con colorido,con 80.000 espectadores, con mosaicos y demás parafernalias para la ocasión.

La cruda realidad, el Titanic se hunde, la superproducción de la que hablaba Valdano se ha transformado en un corto. La realidad, el Triplete al garete. La cruda realidad, como ha dicho Iker Casillas, "pasan cosas para hacer un guión de Spielberg". Pellegrini, otra victoria como ante el Atlético, si es que ganan los madridistas, y ya sabes, volverás a casa por Navidad.

El ejército está debilitado: a Guti, la eterna promesa le quieren echar, en Diarra, Marcelo, Drenthe, Van der Vaart no se confía, Raúl se mosquea, Benzema no espabila y Cristiano Ronaldo sigue lesionado. Se supone que el coronel Pellegrini debe actuar, pero el patrón superior, Valdano y el caudillo y generalísimo del Imperio Faraónico no sé si se lo consentirán. Porque segundas partes nunca fueron buenas y ellos nunca fueron pacientes ni flexibles con los entrenadores, esos coroneles a las órdenes del caudillo.

Pero en fútbol nunca se sabe, lo improbable es por definición probable, las crisis son oportunidades de cambio, de modificar las victorias pírricas en victorias históricas. En dos semanas ante el Barcelona en el Camp Nou, la primera ocasión. Antes, certificar la clasificación a los Octavos, para despertar del letargo europeo ¡Que cinco años cayendo en octavos, no son nada!

Por cierto, también recuerdo de aquel magnífico profesor que su autor favorito era José Luis Borges que hoy si viviera le diría a Florentino una de sus frases célebres: "Las tiranías fomentan la estupidez".

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