thumbnail Hola,

Alfonso Loaiza, un una contracrónica más análitica que sentimental, traza unas líneas maestras para intentar entender por qué el Atlético de Madrid no puede contra su rival histórico, el Real Madrid. Las decisiones de Quique Flores y las conjeturas futuras son el lei motiv de este interesante análisis.

Por Alfonso Loaiza.-

Quique Sánchez Flores por esas que aún el raciocinio no llega a comprender, dejó sentado en el banquillo ante el Real Madrid al hombre con más clase del Atlético, el Kun Agüero. Como si el recuerdo de los otros entrenadores siguiera entre nosotros: Aguirre, sentó al Kun en Anfield. Abel, a Forlán ante el Oporto. Y Quique entendió que en el partido más importante de la temporada, según sus palabras, el Kun debía jugar 45 minutos. Los dos entrenadores anteriores pensaron, luego existieron, pero estas decisiones son las que ultimaron sus horas y sus muertes en el conjunto rojiblanco. Quique, al loro. Agárrate a la Copa.

El Real Madrid acude todos los años al Calderón como un niño en el día de los Reyes Magos, ¿qué me regalarán este año?. No faltó el obsequio de todos los años, el gol tempranero, minuto 5, esta vez lo firmó el rey sonriente, Kaká con un golazo por la escuadra. Después, los dos hombres más amistosos y solidarios con el Madrid en los últimos años volvieron a escena, Pablo Ibáñez convirtió en un momento a Marcelo en la reencarnación de Pelé, gol del lateral brasileño tras un quiebro al denostado central. Y al comienzo de la segunda mitad, el rey Baltasar: Perea, tan madridista como de costumbre, donó un nuevo desacierto clamoroso al conjunto blanco que Higuaín dio las gracias y correspondió con el tercero.

El Real Madrid observaba cómo iba a vencer en otro derby gracias a los errores de esos Reyes Magos vestidos a rayas. Ese Atlético de Madrid que se pone zancadillas a él mismo. Por eso, lo del Pupas. Los atléticos convierten el infortunio en leyenda romántica. Tocaba la remontada, remar a contracorriente, sufrir, el milagro, apelar al espíritu de superación, apelar al Kun. Porque si el Barcelona de Pep Guardiola mata los partidos en el primer tiempo y en el segundo los remata, el Madrid, signo de equipo en vías de desarrollo, casi los mata pero luego se va evaporando y asfixiando. La constancia es la que hace la excelencia.

Pato llevó a la defensa blanca al trastorno en los dos encuentros anteriores y con la entrada del Kun, la zaga merengue se encaminó hacia la locura, el Kun sacó la roja a Ramos, como los dos últimos años tan impetuoso como desatinado. El Atlético se mueve como pez en el agua en los momentos que la esquizofrenia atiza. Diez minutos de delirio, primero anotó Forlán que no es el bota de oro del curso anterior pero la pólvora no se malgasta, más tarde Agüero, el rey más ilusionista que había en el terreno de juego, sentó a Pepe y batió a Casillas.

El rey más mago fue el de siempre, el salvador, el santo, Iker Casillas. Salvó los muebles con un mano a mano ante el Kun. Hay porteros en el mundo que son rematadamente buenos, sin embargo el de Móstoles engendra y fabrica milagros alucinantes. Nació para ser héroe, tocado por la mayor de las divinidades para realizar paradas imposibles en los momentos claves y delicados. Larga vida al rey. Kun y Casillas fueron los mejores. Ambos sobreviven a veces en el entendimiento mutuo, capaces los dos solos de cambiar un encuentro para bien de los blancos o de los rojiblancos.

El Kun, hombre que interpreta la música de los sueños posibles, activó e impulsó el golpe esquizofrénico atlético, diez minutos de enajenación y excentricidad que Casillas, un fenómeno paranormal detuvo con sus manos de santo.Los prodigios aparecen en estos encuentros. Casillas dispuso de 90 minutos, Kun de 45. Ese fue el gran regalo que pidieron Pellegrini, el propio Iker y Florentino a los reyes magos de los derbis, que siempre escuchan y prestan atención a las súplicas y ruegos de los blancos.

Una década sin victorias en el derbi, de goles en los primeros y últimos minutos, de equivocaciones, de goles de Raúl, Ronaldo, Higuaín, de paradas de Casillas. Una década de regalos proporcionados por el propio Atlético, que viste de rojo y blanco aludiendo a Papá Noel. El Corte Inglés nos impone cada vez más temprano la Navidad, el Atlético se la ofrece al Madrid el día del derbi, fue en noviembre, fue sin una parte del Kun, fue con Casillas, fue un derby más para el conjunto blanco.

Los Reyes Magos deben pasar por el Paseo de los Melancólicos en forma de fichajes en la parte defensiva. Los atléticos, lo saben. Quique, errante ayer, lo sabe. Luego piensan, luego existen. Por consiguiente, esto tiene remedio. Aunque a Quique le puede costar su voz, ya tan deteriorada en sólo dos semanas.

TODA LA PASIÓN MERENGUE EN GOAL.COM

TODO EL AMOR POR EL GLORIOSO EN GOAL.COM

Relacionados