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UEFA Liga de Campeones

  • 21 de noviembre de 2012
  • • 18:00
  • • Stadion Petrovskij, Sankt-Peterburg (St. Petersburg)
  • Árbitro: Olegário Manuel Benquerenca
  • • Espectadores: 18347
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Zenit 2-2 Málaga: Caballero sostiene a los españoles, que certifican la primera plaza

Zenit 2-2 Málaga: Caballero sostiene a los españoles, que certifican la primera plaza

Getty

La actuación del portero en la segunda mitad sostiene a un Málaga que salió con el traje de luces en la primera mitad, en la que se adelantó por 0-2 y sobrevió después

El Málaga, debutante en la Champions League, certificó el primer puesto del grupo tras un empate de altura en San Petesburgo. Lo hizo gracias a una primera parte de brillo y a una segunda de barro. Un primer acto de peso, enjundia y fútbol en el que desarboló al acaudalado Zenit, y una reanudación de trinchera obligada por las bravas acometidas de su rival, que asedió la puerta de un Willy Caballero supremo, capaz de sostener a su equipo ante un asedio sobrecogedor de los rusos, ya eliminados.

Empezó el partido con vuelo el Málaga, certificando que el ideario de Pellegrini está por encima de los nombres y el sistema prevalece sobre las bajas. Eximidos del desplazamiento Joaquín y Saviola y en barbecho Isco, no titubeó el equipo español, que saltó con una personalidad inopinada al césped. Apoyado por el trabajo abnegado de Toulalan y Camacho, se desplegó el Málaga sin reservas, con el carácter respondón que le caracteriza.

Pujante el Zenit, aprovecharon los de Pellegrini para abanicarse a la contra y presionar alto cuando los rusos intentaban sacar la pelota jugada. Así llegaron en apenas dos minutos los dos goles del Málaga. Una excelente contra de tiralíneas en la que todos los actores cumplieron con precisión cartesiana. Acostado en la banda, Seba Fernández llegó a línea de fondo y levantó la cabeza para asistir a un Buonanotte que se filtró, indetectado en las líneas enemigas. Pasó así de desapercibido por la presencia de Santa Cruz, un delantero de referencia que domina su trabajo a la perfección. El paraguayo buscó en la corta el pase de Seba, arrastrando a los marcadores, que se olvidaron del liviano Bounanotte, que recortó con clase y definió con temple.

Sin tiempo para la digestión, el Málaga asestó otro directo al mentón de su adversario. Si el primero fue gracias a la velocidad, el segundo fue consecuencia de la ambición y bravío de un equipo al que le gusta presionar alto en todos los contextos. Símbolo de grandeza. Fruto de esta ocupación territorial, una entrega defectuosa del portero acabó en las botas de Santa Cruz en el vértice del área. Generoso, el paraguayo levantó la cabeza y estableció un remate palmario de Seba, que batió a un Malafeev que no había tenido tiempo de regresar a la portería.

Desnudo en el precipicio, no le quedó otra que el toque de corneta al Zenit. Empujado por la omnipresencia de Witsel y la potencia de Hulk y apuntillado por la elegancia de Danny, un futbolista de clase, un diez de cabeza alta, conducción levitante y mente privilegiada. Suyo fue el gol que respaldó primariamente el acuchillado asedio local. Un balón recogido por Danny en las inmediaciones del área pequeña. Uno de esos esféricos que muchos futbolistas de primer nivel apenas alcanzan a romper. No los especiales. No definitivamente Danny, que ajustó la pelota con clase al palo largo del portero.

El tanto fue un resorte para el Zenit, que dio la tarde a un Caballero superlativo. Ya en las postrimerías de la primera mitad, una manopla cambiada del argentino, tan plástica como dura, aplazó el primer gol local. Durante los segundos cuarenta y cinco minutos, fue el sostén de un equipo forzado a defender cada vez más atrás. Vivió a duras penas el Málaga en muchos momentos, a la expensa de alguna salida puntual y del oxígeno que le dio Santa Cruz como autónomo, jugando de espaldas y aguantando. Sólo en el 87 pudo empatar el Zenit. Ya era insuficiente. El Málaga salió al campo con el traje de luces y terminó con el mono de trabajo. El equipo español deslumbró en la primera mitad y sobrevivió en la segunda para conseguir un punto que le dio el primer puesto del grupo en su primera participación en la Championes League. Casi nada.

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