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Olimpicos

  • 1 de agosto de 2012
  • • 18:00
  • • Old Trafford, Manchester
  • Árbitro: B. Williams
  • • Espectadores: 35973
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España 0-0 Marruecos: La Rojita tampoco tiene orgullo

España 0-0 Marruecos: La Rojita tampoco tiene orgullo

Getty Images

Una selección apática deambula por Old Traford en la despedida de Londres 2012, torneo del que se va con un punto y ningún gol a favor

Se había comprobado en el torneo que a España le faltaba fútbol y carecía de gol. En Manchester, una lluviosa tarde refrendó estas dos premisas y también patento que a la Rojita le falta raza, orgullo. No hubo noticias anímicas de una selección que porta con admiración el título de campeón del mundo y Europa. Old Trafford cerró la participación de un equipo infame, sin pulso ni liderazgo, que ha firmado una de las semanas más bochornosas de la historia del fútbol español. Un punto y cero goles ante Japón, Honduras y Marruecos. Poco queda por añadir.

Por tercer partido consecutivo, España reincidió en todos los problemas que le han condenado. Fue un equipo largo, sin velocidad, sin poso. En muchos tramos, especialmente en el segundo tiempo, el equipo de Luis Milla, doblado por la mitad, vivió expuesto a los despliegues de Marruecos, liderados por un sobresaliente Abdel Barrada mientras le duró el físico. La facilidad para desorganizarse defensivamente volvió a ser una lacra significativa del equipo. Aunque no se trataba hoy de un juicio táctico, España nuevamente suspendió también en este apartado. Otra vez ante un rival menor

Tenía dos opciones la selección de afrontar un partido intrascendente. La primera imploraba al carácter herido de unos competidores acostumbrados a salir victoriosos casi siempre. La segunda le conducía a un deambular moribundo, con carácter taciturno. Dejarse ir al fin y al cabo. Incomprensiblemente, España eligió la segunda. La apatía arrinconó al vigor. España podía irse con la cabeza alta pero prefirió caricaturizarse a sí misma. Aunque pudo y quizás debió ganar. La diferencia entre ambos equipos es sideral.

El ejemplo máximo de la desidia, de la infamia, llegó de las botas de Adrián, que quedó como el tonto del pueblo en una jugada que pensó estar en fuera de juego y la resolvió como hubiera hecho un joven intentando hacer una vaselina con una bolsa vacía en el transcurso de un botellón. Después corrió cuando se dio cuenta de su inexcusable error de concentración para intentar salvar un balón que ni siquiera cogió vuelo. Grotesco.

Siempre que le aguantó el físico, Marruecos fue mejor que España. Más hambriento y organizado, mereció mejor suerte durante sesenta minutos de contienda. Luego fue territorio España, que sin querer creó ocasiones. No se debió a un aumento de revoluciones, sino más bien a la abdicación progresiva de los magrebíes, cada vez más cansados y entregados a la posibilidad de orquestar una contra definitiva. Un toque maestro que no llegó. En las administradas ocasiones que se desplegaron, las facilidades de la defensa española fue reseñable. España ha sido un equipo expuesto al que le ha costado sobremanera correr hacia atrás.

Pocos miembros de la selección de fútbol salen indemnes de Londres 2012. Aparejado al fracaso táctico del seleccionador, muchos jugadores salen retratados del campeonato. España, que llegó a los Juegos Olímpicos con la vitola de gran favorito, se va como un equipo desteñido. Un equipo que ha suspendido en todos los apartados. Sin fútbol. Sin gol. Sin corazón. Sin nada.

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