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Primera División

  • 2 de noviembre de 2013
  • • 22:00
  • • Estadio Ramón Sánchez Pizjuán, Sevilla
  • Árbitro: Juan Martínez Munuera
  • • Espectadores: 26636
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Sevilla 0-1 Celta: Beto regala tres puntos y hunde a Emery

Los gallegos escalan en la tabla gracias a un error garrafal del portero portugués y la inoperancia hispalense

El Celta se impuso en el Sánchez Pizjuán por 0-1 ante un frágil Sevilla que sigue sin saber a lo que juega y dejó una imagen más que preocupante en su propia casa.

Tras la debacle defensiva vivida en el Bernabéu, Emery salió con el mismo once que venció hacia una semana a Osasuna. Sin embargo, ese 4-4-2 no fue tan eficiente de inicio y los gallegos empezaron mejor con Augusto haciendo daño entre líneas y Nolito sacando a relucir las carencias defensivas de Figueiras. Las estiradas hispalenses eran inocuas debido a que Rakitic estaba demasiado tapado por Oubiña y López y la presión alta gallega surtía efecto e incluso hicieron que Beto tuviera que intervenir.  

El Celta robaba muy arriba y en una de esas Mina se quedó solo en las cercanías del luso y envió el balón a la madera. El dominio celeste de la medular era abrumador y sólo cuando Rakitic encontraba ese metrito que casi nuca tenía era capaz de encontrar a los eléctricos Gameiro y Jairo, que protagonizaron algún arranque sevillista. La grada se impacientaba con la imagen de los suyos maniatados por la calidad y la superioridad visitante.

Emery decidió mover el banquillo y de forma milagrosa por fin se decidió a alinear el sistema que reclamaba toda la grada, con Rakitic de mediapunta y M’Bia y Cristóforo en la medular, Bacca era el damnificado y se quedaba en la caseta. Sin embargo, el Sevilla no tuvo tiempo de demostrar la idoniedad de este sistema, ya que el Celta se aprovechó de la inocencia del malabarista Beto. El portero la pasó mal y se la regaló a Álex López que sólo la tuvo que empujar ante la mirada atónita de aficionados y jugadores.

Tras las malas sensaciones del primer tiempo todo se ponía cuesta arriba para los locales. El partido estaba donde quería Luis Enrique, que se aprovechaba de las dudas sevillistas personificadas en el infortunio de su portero. El nuevo sistema y la desventaja espolearon a los blanquirojos que empezaron a dominar el juego y rozaron el empate con una doble ocasión de Vitolo y M’Bia. Sin embargo el arreón sevillista se disolvió como un azucarillo ante el orden de los celestes.

Los hispalenses eran un bloque roto que apenas inquietó en el tramo final a un Celta que sigue con su buena racha en Andalucía. Luis Enrique acertó de pleno en su plantemaiento para aniquilar lo poco bueno que tiene este Sevilla. La primera parte y el regalo de Beto le bastaron a los gallegos para llevarse tres puntos de Nervión y dejar a los sevillistas en una crisis de identidad. Dos meses de competición y el Sevilla no sabe a lo que juega.


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