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Copa Mundial

  • 22 de junio de 2014
  • • 21:00
  • • Estádio José Pinheiro Borba (Beira-Rio), Porto Alegre, Rio Grande do Sul
  • Árbitro: W. Roldán
  • • Espectadores: 42732
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Corea del Sur 2-4 Argelia: Sofiane Feghouli se disfraza de Rabah Madjer

Corea del Sur 2-4 Argelia: Sofiane Feghouli se disfraza de Rabah Madjer

Getty Images

El rendimiento del futbolista del Valencia está a la altura de la mítica estrella norteafricana de la década de los 80

La cuarta participación de Argelia en una Copa del Mundo va camino de hacer historia. Los octavos de final están más cerca que nunca tras la brillante goleada de los hombres de Vahid Halilhodzic. Ni siquiera la presencia de Madjer en la convocatoria de 1982, debut argelino en los Mundiales, significó el billete para otra ronda. Ahora, 32 años después, y de la mano de Feghouli, la ruta por el desierto de los zorros aspira a encontrar su oasis.

El conjunto norteafricano puede presumir de reunir un plantel experimentado, con futbolistas militando en ligas europeas, dentro de una selección poco habituada a las Copas del Mundo. Una extraña conjunción que está teniendo su prueba de fuego en Brasil. La mejor actitud argelina en este duelo tuvo su premio en un balón en profundidad de Medjani a Slimani, quien en carrera se desembarazó de los centrales antes de superar al cancerbero rival. Así de contundente y eficientes afrontaron el encuentro en su arranque.

Argelia quiso más, la ambición permitió un saque de esquina, a renglón seguido del tanto anterior, donde la defensa surcoreana volvió a exhibir sus penurias y defectos. Balón aéreo al que nadie se opone y que Halliche no desaprovechó para convertirlo en el segundo. El festival verdiblanco tuvo un tercer capítulo, con Slimani de director de orquesta y Djabou de ejecutor, recibiendo el regalo de su compañero y batiendo en el área pequeña a un Sung-Ryong al que la primera parte se le estaba haciendo demasiado larga. Con menos de una hora por delante, Argelia respiraba tranquila.

Corea del Sur hizo lo que tenía que hacer tras el descanso, salir, plantar cara y marcar cuanto antes. En cinco minutos compitió más que en los 45 anteriores. Una de las estrellas de la Bundesliga, Son, justificó su condición al abrir el marcador para los asiáticos. La sangría se taponaba con un torniquete. Aunque el daño parecía irreparable.

El partido había cambiado por completo, durante un breve espacio de tiempo, Corea asedió a Argelia, dando la impresión que la remontada estaba en camino. Era el momento de las piezas claves, de las torres y reyes, y a esa llamada asistieron Feghouli y Brahimi en una acción imaginativa que finalmente acabó con el conato de insurrección surcoreano, al que le quedó la bala final de Cheol, la cual maquilló un triunfo clave de los africanos en su propósito de alcanzar los octavos.

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