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Primera División

  • 22 de marzo de 2014
  • • 20:00
  • • Estadio Municipal José Zorrilla, Valladolid
  • Árbitro: Antonio Miguel Mateu Lahoz
  • • Espectadores: 18670
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F
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Valladolid 1-1 Rayo Vallecano: Un empate que condena

Valladolid 1-1 Rayo Vallecano: Un empate que condena

Vallisoletanos y vallecanos ofrecieron un gran partido, de mucha tensión, pelea y juego que se saldó con un reparto de puntos que no satisfizo a nadie, en especial al equipo de JIM

Sigue sin perder en el Nuevo José Zorrilla. Siete jornadas ya (3V 4E), su mejor racha sin derrotas en casa desde su regreso a la máxima categoría. Pero le sirve más bien poco a un Valladolid que, una jornada más, dormirá en puestos de descenso. Empezó y terminó bien, pero entre medias pudo ser sentenciado por un rival que jugó mejor en el cómputo global Por su lado, el Rayo Vallecano, con su 60,4% de posesión y siete remates más, no tuvo las ocasiones más claras, que cayeron del lado pucelano en el tramo final y, sin embargo, gozó de la fortuna necesaria para marcar antes del descanso. Con este 1-1, los de Paco Jémez acumulan cuatro jornadas ya sin perder (3V y 1E), la mejor racha barrial desde enero de 2013. No es del todo negativo, pero la clasificación tampoco invita a muchas alegrías, por lo que tendrá que darlo por bueno la próxima jornada en otro duelo clave ante Osasuna.

Consciente de que estaba más necesitado que su rival, el Valladolid saltó al terreno de juego del Nuevo José Zorrilla mordiendo. Al Rayo Vallecano, la verdad, le pilló entumecido. Hasta tal punto que, en el minuto 6, un saque de esquina botado por Jeffren Suárez terminó con un mal despeje de Rubén, estorbado por dos jugadores pucelanos. En su afán de despejar con contundencia, Anaitz Arbilla se desentendía del balón con la mala suerte que el cuero pegaba en la cara de Zé Castro. Sin embargo, antes de que el balón rebasase la línea, Gálvez reaccionaba y sacaba el balón. No quedó claro si la pelota estaba dentro o no, sí lo tuvo claro el asistente de Mateu Lahoz que daba el gol por válido.

Esta acción resultaría clave para el desarrollo de una primera parte que empezó frenética y que desenvolvió bajo el 64,2% de posesión del Rayo Vallecano. El Valladolid presionaba y defendía colocado. Álvaro Rubio se hacía dueño de la situación en el corte y concepción del juego, Jeffren Suárez trabajaba a destajo para enlazar contras, pero mandaba el Rayo. Sin acierto, pero el control del partido era suyo. Mitrovic se lanzaba en plancha para desbaratar el remate de Alberto Bueno en la primera aparición de Larrivey. Era el aviso del tanto psicológico del empate. Sobre la bocina, Roberto Trashorras se dio cuenta como el madrileño le ganaba la espalda a Jesús Rueda y, sin dejarla botar, cruzaba ante la mirada atónita de Jaime. Noveno tanto del 23 vallecano que en esta liga lleva más goles (9) que los conseguidos con su ex equipos en las dos temporadas anteriores (6).

El tanto afectó a los pucelanos tras la reanudación y el Rayo Vallecano pudo haberse adelantado o bien en un servicio formidable de Rat que no fue rematado o bien por una jugada de brega de Larrivey que, a punto estuvo de aprovecharse de la indecisión de los hoy inseguros Mitrovic y Jesús Rueda. Sin embargo, el equipo anfitrión se recompuso y dio un paso adelante. JIM paulatinamente fue cargándose el centro del campo y los franjirrojos tuvieron sus últimas oportunidades a través de Rubén Rochina que cogió en la segunda mitad el protagonismo que había adquirido Alberto Bueno en la primera. El gallego remató tres veces, la más clara en el minuto 75 cuando, en otra acción muy rigurosa porque venía precedida por una falta a Fausto Rossi, disparaba a bocajarro forzando la intervención de Rubén.

También dispuso de tres ocasiones un Óscar que se erigió en el protagonista negativo de los de JIM. En la recta final del encuentro, el Valladolid se lanzó desesperadamente hacia por los tres puntos. Pero el salmantino fallaba una oportunidad tras otra, a cada cual más clara. A un remate de volea tras la salida de un corner, le seguía el fallo en el segundo palo al bote de una falta, pero nada como el mano a mano desaprovechado ante Rubén. Manucho, que fue un azote para los vallecanos en ese rush final, y Larsson confirmaban que no era la tarde del Valladolid en una cita tan importante como ésta ante un rival directo.

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