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Primera División

  • 3 de mayo de 2014
  • • 22:00
  • • Estadio Municipal José Zorrilla, Valladolid
  • Árbitro: César Muñiz Fernández
  • • Espectadores: 15677
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Valladolid 1-0 Espanyol: Antonio Rukavina permite soñar al Pucela

Valladolid 1-0 Espanyol: Antonio Rukavina permite soñar al Pucela

Getty Images

Un zapatazo del serbio desde fuera del área otorga una victoria crucial a los blanquivioletas, igualando en la clasificación, aunque siguen en descenso, a Osasuna.

El Valladolid, equipo que suma más empates en esta Liga (14), demuestra que también sabe ganar y se impone por la mínima a un inofensivo pero peligroso Espanyol. Empatar es mejor que perder –gracias Vujadin– pero insuficiente para lograr objetivos al final de temporada. Nunca entrarás en Europa y, por supuesto, lo vas a pasar mal si eres el equipo que más empata en una determinada competición. Pero esta dinámica se rompió ante el Espanyol con el derechazo del impetuoso y estajanovista lateral serbio del Valladolid.

Pase lo que pase en esta Liga, hay que admirar a entrenadores como Juan Ignacio Martínez. Siempre humildes y con la motivación por bandera. Ajeno a los debates elitistas vividos en las semifinales de la Champions –que si posesión por allá, que si defensivismo por acá–, el preparador alicantino supo cincelar la respuesta de su equipo en estas agónicas últimas
jornadas mediante uno de los mejores, y más antiguos, recursos de la humanidad. El esfuerzo.

Cuando te juegas la permanencia, cuando tu próximo rival es un Real Madrid que se jugará la Liga, cuando ya no hay opción para el error, solo queda apretar los dientes y mirar hacia delante. Y eso lo que hicieron los hombres de JIM ante el siempre correoso Espanyol de Javier Aguirre. Con sus mejores futbolistas en ataque, Manucho, Javi Guerra y, sobre todo, Óscar, el técnico blanquiovioleta quiso hacer daño a los pericos mediante su fútbol directo y aguerrido.

Pero el equipo que indagó más en área rival siempre fue el Espanyol. La tranquilidad de la permanencia ya lograda es una ventaja en este tipo de partidos y, además, con jugadores vertiginosos y dinámicos en ataque como los que propuso Javier Aguirre en Pucela –Pizzi, Sergio García y Simao–, los espanyolistas comenzaron a hacer daño en el área pucelana. Pero enfrente se situó el joven guardameta Jaime, que supo repeler una y otra vez los ataques visitantes.

Así, y en una jugada aparentemente inofensiva, el Valladolid golpeó primero. Un saque de banda sacado al corazón del área buscando tesoro en una segunda jugada lo encontró y de qué manera. Antonio Rukavina, un lateral serbió que se crió en el frío balcánico, creció en la también fría Bundesliga alemana, y que llegó a un equipo con una tradición histórica de buenos
laterales derechos, la pegó con el corazón desde fuera del área tras un rechazo de un saque de banda.

En la segunda parte, entre las continuas faltas y los continuos cambios apenas se enlazaron jugadas de mérito por parte de ninguno de los dos equipos. El Espanyol siguió a lo suyo, intentando hacer daño con Sergio García y el recién entrado John Córdoba, pero siempre se impuso una férrea zaga blanquivioleta comandada por un Stefan Mitrovic que es lo más
parecido que se ha visto en esta Liga a Nemanja Vidic.

Cada vez quedaba menos para la finalización y Pizzi hizo una de las suyas y con una mano innecesaria dejó a su equipo con un jugador menos cuando quedaban más de quince minutos para la finalización del encuentro. La frustración fue la nota predominante del segundo acto y en ese déficit ofensivo se movió mucho mejor el conjunto de Juan Ignacio Martínez, mucho más concentrado. Quizá porque sabían los pupilos del exentrenador del Levante aún tendrían que
lidiar con esa casi siempre última oportunidad del equipo rival.

Y vaya que si la tuvo. Hasta se escucharon los suspiros de la siempre fiel parroquia blanquivioleta cuando un inesperado Manu Lanzarote se sacó una parábola con su elegante pie izquierdo que salió silbando el poste derecho de la portería tan bien defendida en el encuentro de Jaime. Al final, los tres puntos se quedaron en Pucela y el próximo miércoles el conjunto de Juan Ignacio Martínez luchará por el más difícil todavía. Ganar al Real Madrid.


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