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Primera División

  • 4 de mayo de 2014
  • • 21:00
  • • Estadio Santiago Bernabéu, Madrid
  • Árbitro: Carlos Clos Gomez
  • • Espectadores: 71897
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Real Madrid 2-2 Valencia: Los chés dinamitan la Liga

Real Madrid 2-2 Valencia: Los chés dinamitan la Liga

Getty Images

Los blancos fallan en su cita ante el valiente equipo de Pizzi y devuelve vida al Barcelona. El gol del empate lo logró Cristiano Ronaldo en el último suspiro

Tras el incendio de la Liga provocado ante el líder por las hordas de Joaquín Caparrós en el Ciutat de València, el Real Madrid disponía de la oportunidad de arrimarse al primer puesto ante el alicaído Valencia de Juan Antonio Pizzi. Carlo Ancelotti, que se ha visto en estas en innumerables ocasiones y en numerosas y diferentes ligas, ha sabido transmitir a su equipo que ganando todos sus partidos, el título de Liga será madridista. La confianza es uno de los ingredientes preferidos del técnico italiano.

Y así, el Real Madrid salió como un maremoto ante el conjunto valencianista, con un Cristiano Ronaldo que aparecía más por banda derecha pero siempre acompañado de sus mejores socios, Karim Benzema y Gareth Bale. Porque la famosa y periodística BBC es algo más que gol. Es colocar a tres colegas en punta de ataque y ofrecerles la oportunidad de pasarlo bien. Otro de los aciertos de Ancelotti, que ha recogido el testigo en forma de cordura que dejó don Vicente del Bosque en el club de Concha Espina.

Hasta tres ocasiones claras creó el conjunto madridista en los primeros diez minutos de partido y todas ellas horneadas por la nuclear tripla blanca. Primero avisó Cristiano Ronaldo, que falló el gol más cantado desde que juega en el equipo que más Copas de Europa ha ganado –la afición prepara ya sus alegatos para la final de Lisboa– y no acertó en el mano a mano ante Diego Alves. Después Ramos, el bombero de Múnich, estrelló con violencia un remate en un rival cuando se marchaba a las redes valencianistas. Y, por último, Karim Benzema que no acertó a cabecear correctamente un perfecto servicio de Gareth Bale en una de sus ya famosas escapadas velocistas hasta línea de fondo.

Tras el tsunami blanco, llegó la calma al césped de un Bernabéu que luce la típica sonrisa adolescente del primer amor. Ni el testarazo a bocajarro de Dani Parejo que se estrelló con el larguero tras rozar ligeramente Diego López alertó a la parroquia madridista, cuya única duda residía en saber cómo iba a ser el primer gol del partido, si desde fuera del área, si tras una estética pared o con algún certero cabezazo como en el apagón de Múnich. Y así fue, con un cabezazo a bocajarro pero con un protagonista diferente a los esperados, el internacional francés Jérémy Mathieu.

Tras el descanso, Carlo Ancelotti reaccionó y dio entrada a esa anguila con botas de futbolista llamada Ángel Di María en sustitución de un apagado Asier Illarramendi. De esta manera, el Madrid volcó todos sus esfuerzos por la banda izquierda del argentino y por ese flanco hizo mucho daño tanto a Joao Pereira como al Valencia. Y así llegó el tanto de la igualada, gracias a una argucia de Cristiano Ronaldo ante su compatriota y compañero en la selección lusa, que le ganó la partida en un balón por arriba y asistió de cabeza para la llegada de Sergio Ramos, el bombero de Múnich y jugador destinado a marcar goles importantes esta temporada.

Pero la alegría duró poco en Concha Espina. Demasiado poco. En la siguiente jugada, Sofiane Feghouli, ese interior que se mueve como un zorro por el Atlas Sahariano, indagó por la banda derecha y su posterior centro al área lo recogió Dani Parejo para colocar el segundo tanto y, ahora sí, poner nervioso al respetable. El centrocampista cosladeño, que está volviendo a ser ese jugador que tan buenos detalles dejó en su etapa en el Getafe, no lo celebró debido a su pasado madridista.

Entonces, con el 1-2 el nerviosisimo entró en escena y el Real Madrid dejó de pensar y se movió mucho más a impulsos futbolísticos que a través de sus aciertos. Y es que entre Diego Alves –Scolari, sigue haciéndote el ciego– y la precipitación madridista, los minutos fueron pasando y se comenzó a escuchar por primera vez esta temporada en el Bernabéu la incredulidad sufrida por una dolorosa y cruel derrota.

Hasta que apreció el de siempre, Cristiano Ronaldo, un jugador que es capaz de ganar el solo partidos, la misma Liga y hasta la NBA si le dejan, quien con un remate tan inverosímil como plástico incendió el Bernabéu y mantiene al Real Madrid en la lucha por el título.

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