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Primera División

  • 3 de noviembre de 2012
  • • 20:00
  • • Estadio Santiago Bernabéu, Madrid
  • Árbitro: Javier Estrada Fernández
  • • Espectadores: 67227
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Real Madrid 4-0 Zaragoza: Al Real Madrid le bastan cuatro minutos para golear al Zaragoza

La dupla argentina deja resuelto en su primer cuarto un partido lleno de imprecisiones. Essien y Modric maquillan el resultado al final. José Mourinho cumple 100 victorias

El Real Madrid sigue empeñado en no tirar la Liga tan pronto y, después de un inicio atropellado, sigue con su inmaculada trayectoria en pos de reducir la distancia con el liderato. Y después de la victoria culé ante el Celta, el equipo blanco respondió con otro triunfo ante el Zaragoza, el número 100 de José Mourinho. Una victoria sin ningún brillo. Ni generalizado, ni siquiera ocasional. Ninguno, pese a los cuatro tantos. Los dos goles de Di María e Higuaín llegaron mediada la primera parte en un lapso de apenas dos minutos, ambos en jugadas aisladas, y terminaron de matar un partido que ya pintaba tedioso antes incluso. El Zaragoza, con un tiro al larguero y un gol mal anulado, pudo imprimirle cierta tensión al encuentro en la segunda parte. Pero ni para eso dio la noche siquiera, maquillada eso sí con los dos goles postreros de Essien y Modric con el tiempo casi cumplido. Que llegaron también en un lapso de apenas dos minutos. Cuatro en total para marcar cuatro goles, sumar tres puntos más, y gracias.

Y eso que, pese al resultado, el partido prometía mucho más para el madridismo. Pues después de encarrilar la Copa del Rey con el equipo suplente, José Mourinho puso toda la carne en el asador para recibir al Zaragoza, con los Di María, Ronaldo, Ozil e Higuaín en ataque, más la inédita dupla en el centro del campo formada por Essien y Modric. Aunque eso sí, con toda esa calidad sobre el campo, al Real Madrid apenas le bastó la inercia ganadora de los últimos partidos y la lógica que dicta el talento para amarrar los tres puntos prácticamente en el primer cuarto de partido. Todo merced a los dos goles puntuales con la firma argentina de Gonzalo Higuaín y Ángel Di María en los apenas dos minutos que van desde el 23 al 25.

El primero, del Pipita, llegó en un córner que Raúl Albiol remató picado. Roberto dejó el balón muerto dentro del área chica y, sin marca alguna, Higuaín remachó a gol a escasos centímetros de la red. Y mientras el Zaragoza se pensaba qué había pasado, Di María aprovechó la triple oportunidad que tuvo en la banda derecha para poner aún más distancia en el marcador. Intentó un centro que rebotó en Abraham, disparó a puerta tras el rechace, y todavía rebañó el segundo rechace de Roberto para probar una tercera vez que, en esta ocasión, ya sí que acabó en gol. El segundo para el Real Madrid. Y ahí se terminó el partido.

No es que hubiera sido demasiado vistoso hasta entonces. Apenas dos ocasiones de gol: un cabezazo fuera de Ronaldo y un fuerte chut de Helder Postiga que despejó fenomenal Iker Casillas. Pero es que después de los dos goles, el partido entró en una dinámica insufrible. Las imprecisiones y pérdidas de balón eran constantes en los dos equipos, especialmente en el Real Madrid que era el que tenía la posesión. Pero no ya en el último tramo de finalización, sino en el primero, en el de creación entre la defensa y los dos mediocentros, lo que indujo al partido a un ritmo tedioso como no se le veía al Real Madrid desde principios de temporada. Hasta el punto de que, pese al 2-0, no fueron ni uno ni dos los espectadores del Santiago Bernabéu que despidieron al equipo con silbidos al descanso.

Tan poco vértigo le imprimía el Real Madrid al partido que, nada más empezar la segunda parte, el Zaragoza empezó a creerse que tenía posibilidades de revolverse incluso. Con un Madrid fallón, el cuadro maño levantó la cabeza hacia la portería de Iker Casillas quitándose los complejos. Así fue como llegó el tiro de José Mari al larguero, y un gol de Helder Postiga que Estrada Fernández anuló por un fuera de juego inexistente. Quién sabe si ese tanto no hubiera cambiado el guión del encuentro en su parte final, pero sea como fuere, no lo hizo y el Real Madrid pudo llegar al minuto noventa con la misma tranquilidad, y hasta pasividad, que ya tenía 65 minutos antes tras el gol de Di María.

Sólo la salida de Nacho al campo, curiosamente de lateral izquierdo, un disparo de Ronaldo al larguero y los dos goles postreros de Essien y Modric con el tiempo casi cumplido despertaron al respetable de la letanía y valieron para maquillar el marcador de paso. No necesitó el equipo blanco meter la cuarta marcha con el partido ante el Borussia a la vuelta de la esquina, cierto, aunque se hubiera agradecido que lo hubiera hecho.

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