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Primera División

  • 18 de agosto de 2013
  • • 21:00
  • • Estadio Santiago Bernabéu, Madrid
  • Árbitro: Jesús Gil
  • • Espectadores: 76870
2
F
1

Real Madrid 2–1 Betis: Isco endulza un desdibujado debut

El malagueño marca sobre la bocina, después de haber regalado una asistencia a Benzema, para remontar a un Betis que mereció mucho más en el Santiago Bernabéu

El Real Madrid comienza la Liga con dudas. Merced a un Betis que se desenvolvió a las mil maravillas en el Santiago Bernabéu, pero también a que el equipo blanco anduvo desorientado en ataque durante muchos minutos. Tiene dinamita, pero en su primer partido oficial, no supo dar con la mecha para encenderla. Hasta el punto de lo que se preveía sería un debut placentero, vista la pretemporada merengue, se convirtió en un choque de poder a poder, con alternancia de oportunidades incluso. Se adelantaría el Betis gracias al gol de Jorge Molina a pase de un Cedrick hoy estelar, y sería Benzema el que marcaría el gol del empate tras asistencia de Isco. Sólo cuando el reparto de puntos parecía ya irremediable fue cuando de nuevo el malagueño marcaría el gol de la victoria, a siete minutos del pitido último. El final soñado a un debut del equipo merengue más insípido de lo esperado.

Pues venía el Real Madrid de una pretemporada muy ilusionante, y la goleada del Barcelona al Levante (7-0) quince minutos antes del inicio del choque en el Santiago Bernabéu hacía pensar que los gigantes españoles no tendrían rival tampoco este curso. Pero nadie había preguntado al Betis. Y llegó a la capital española con mucho que decir. Tanto como que a los quince minutos había borrado prácticamente al equipo blanco del verde. Obligó a Diego López -hoy titular por decisión del valiente de Ancelotti- a dos intervenciones de mérito, y Verdú todavía fallaría otra ocasión con toda la portería para él, solo dentro del área. Pero el que no lo haría sería Jorge Molina, que marcó el 0-1 después de un jugadón de Cedrick, que le levantó las pegatinas a Sergio Ramos en velocidad.

Mal comienzo para un Madrid dubitativo, desorientado e impreciso. Pese a todos los mediocampistas de toque que situó Ancelotti, el centro del campo era sin embargo del Betis, que con los férreos marcajes de Nosa y Matilla, más Verdú a los mandos de la nave verdiblanca, y la velocidad de Juanfran y Cedrick en las bandas entraba en los dominios merengues como cuchillo en mantequilla.

Sin embargo, sea quien sea el entrenador, al Real Madrid se le caen los goles, juegue bien, mal o regular. Y al final, terminaron por llegar las ocasiones. Las tuvieron Ronaldo y Benzema en un arreón, y sería el francés el que pondría la igualdad en el marcador a los veinticinco minutos al aprovechar un buen pase profundo de Isco que le dejó mano a mano con Andersen. Fallón hoy, esa la resolvió solventemente el ‘9’. Dentro del regulero nivel que exhibió el conjunto blanco, el malagueño fue el que mejor supo guiar al Real Madrid, sobrado de ganas y, sobre todo, de talento.

Antes del descanso, el Betis todavía daría un par de avisos más. Uno fue Nosa, cabeceando al larguero al saque de un córner. Y el otro, una vez más, Cedrick, que pidió penalti de Carvajal que sí pareció. Para entonces, Gil Manzano había anulado ya tres goles al Real Madrid por fueras de juego que así lo parecían, por cierto.

La segunda parte comenzó con el Betis ligeramente menos afilado y un Madrid que, aunque fuera por insistencia con el balón en los pies, llegaba más asiduamente al área de Andersen que antes del descanso. Sobre todo, a través de un Ronaldo que quiso también dejar su huella. La tuvo a un pase profundo de Ozil, pero el portero visitante supo cerrar bien su puerta. Igual que a un tiro lejano de Di María a falta de cuarto de hora. Le dio Ancelotti la alternativa al argentino por Ozil, redibujando un clásico 4-2-3-1, y lo cierto es que fue así como los blancos retomarían las riendas del choque, acabando volcados sobre el campo visitante. De hecho, sería el propio Fideo el que tuviera la oportunidad más clara tras un jugadón de Modric y la dejada de Ronaldo, pero el albiceleste la mandó fuera con toda la portería para sí.

Parecían ambos equipos destinados ya al empate, cuando la pegada de este Madrid se demostró incontenible. Es su sino. Y si alguno estaba ya lamentando las ocasiones perdidas, Isco se encargaría de hacerlas olvidar al cabecear a gol un centro lateral de Marcelo. Era el minuto 83, y el Betis se quedaba sin margen de movimiento ya. Mereció más, nadie lo duda. Pero el Real Madrid, aun desdibujado, es mucho Madrid.




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