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Primera División

  • 22 de septiembre de 2013
  • • 19:00
  • • Estadio Santiago Bernabéu, Madrid
  • Árbitro: David Fernandez Borbalan
  • • Espectadores: 70063
4
F
1

Real Madrid 4–1 Getafe: Isco Alarcón hizo de Karim Benzema

El equipo blanco sigue invicto. Cada vez los mecanismos ofensivos y defensivos funcionan mejor. Ronaldo superó a Hugo Sánchez. Lafita adelantó a los azulones

El Real Madrid no pierde terreno con los líderes en Liga después de dar buena cuenta de un Getafe al que no le dio para contener el caudal ofensivo del equipo blanco. No lo tenía, no lo demostró. Y eso que se adelantaría en el marcador con un gol de Lafita, pero en cuanto el engranaje merengue empezó a carburar, estaba escrito que sucumbiría ante el poderío madridista. Pepe, al bote de una falta, y Cristiano, de penalti, darían la vuelta al marcador antes del descanso. Y sería Isco en la segunda parte, con un golazo de bandera, quien pusiera la puntilla en el electrónico antes del gol de tacón de Ronaldo en las postrimerías. No marcó un Benzema que tuvo varias oportunidades para hacerlo, pero ahí estaba el malagueño para compensar esa falta de acierto del galo, que se llevó el cariño del Bernabéu, consciente de que esfuerzo no le faltó esta vez.  

Doble susto para comenzar. Después de una plácida mañana de Asamblea, todo parecía propicio para vivir una tarde de gozo para todo el madridismo ante el Getafe. Sin embargo, todo lo que a las 18:45 eran rosas, a las 19:05 no eran más que espinas. Primero, por las molestias de Gareth Bale en el calentamiento, que le impidieron jugar de inicio. Salió Isco en su lugar. Y después, por el tempranero gol de Lafita, con apenas cuatro minutos disputados tras el pitido primero. Entre varios defensores acosaron a Ronaldo hasta hacerle perder la pelota, y mientras varios jugadores blancos reclamaban la falta a Fernández Borbalán, el ‘7’ azulón aprovechó para probar a Diego López. Su disparo lejano lo desvió Pepe sin querer, introduciéndose el balón en su propia portería. El central luso no quería. Ronaldo aprendió de su error, por quedarse parado. No volvió a hacerlo en todo el partido. Aunque el que más provecho sacó de todo fue el Getafe, que se puso por delante en el marcador casi sin quererlo.

Pepe compensa su gol. No le costó mucho al Real Madrid entonarse de nuevo, de todas formas, ante un Getafe correcto, sin más. Y claro, éso suele ser insuficiente en un coso como el Santiago Bernabéu. Con la posesión, y alternando jugadas rápidas con otras más pausadas, el equipo blanco fue encerrando al Getafe en su campo, y las ocasiones fueron cayendo solas. Y con ellas, los goles. El 1-1, a los veinte minutos, después de que Pepe aprovechara sobre la misma línea de gol el rechace de Moyá a un remate de Ronaldo en una falta lateral. Pudo hacer poco el portero, pareció. Y así el central luso dejaba su cuenta goleadora a cero en el partido.  

Ronaldo rescata a los blancos y alcanza a Hugo Sánchez. El gol del empate llegó en una jugada aislada, pero no fue sino el preludio de lo que estaba por llegar: un Madrid desatado. A la media hora, Cristiano adelantó a los locales con un gol de penalti cometido por Míchel al tocar con la mano un lanzamiento de falta del propio Ronaldo. El ‘7’ no falló desde los once metros, para convertirse en el quinto máximo goleador de toda la historia del Real Madrid. 2-1, y el partido pareció entonces muerto ya. De hecho, si no hubiera sido por Moyá, que desbarató dos buenas ocasiones de Di María y Benzema, la goleada hubiera podido llegar antes del paso por los vestuarios incluso.

Isco, el ilusionista. Marchaba la segunda parte igual de cómoda para el Real Madrid que como terminó la primera. Tiene facilidad para que le lleguen, pero también tiene mucha facilidad para llegar. Sobre todo, en partidos abiertos, ya con recorrido. Como en Estambul, o este mismo domingo. Y encima, tiene talento de sobra en sus jugadores para finiquitar las ocasiones. Isco es uno de ellos. En una falta que sacó rápido Cristiano, el malagueño entró en el área, quebró a quien le salió al paso, y puso el balón en el palo contrario, inalcanzable para Moyá. Y para cualquiera que hubiera estado bajo palos, en realidad. Es un genio. Juega en el Santiago Bernabéu como si llevara toda la vida haciéndolo. En apenas seis partidos ya es un ídolo del madridismo.

El Bernabéu se vuelca con Benzema. El final del partido, con los tres puntos decididos ya, fue un asedio constante a la portería de Moyá. Donde destacó sobre todo Benzema, y no precisamente por marcar, sino por fallar. Pero ante los pitos de una mínima parte de la afición, el resto del estadio se revolvió, demostrándole su apoyo total al ‘9’ blanco. Fue sustituido sin haber marcado, pero se llevó algo más importante al banquillo que un gol: el cariño del madridismo. Ahora es cuestión suya conservarlo. Con partidos tan plácidos y eficientes como el que cuajó el Real Madrid ante el Getafe será más fácil para el galo. Cerrado con un gol de tacón de Ronaldo en el descuento. Adiós Hugo Sánchez. Hola a Barcelona y Atlético, que no pueden escapar todavía.




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