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Copa del Rey

  • 18 de enero de 2012
  • • 22:00
  • • Estadio Santiago Bernabéu, Madrid
  • Árbitro: César Muñiz Fernández
  • • Espectadores: 80000
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Copa del Rey: El Barcelona vuelve a ser superior y gana en el Bernabéu medio pase a semifinales (1-2)

Copa del Rey: El Barcelona vuelve a ser superior y gana en el Bernabéu medio pase a semifinales (1-2)

Getty Images

Nuevo cara a cara en el primero de los dos partidos que decidirán cuál de los dos gigantes de nuestro fútbol sigue adelante en la Copa del Rey. El mundo expectante. Te lo contamos


Afortunadamente, llegados a este punto y a diferencia de varios de los antecedentes inmediatos, el primer clásico copero tuvo un comportamiento previo acorde a la altura de ambas instituciones.
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R.Madrid Barcelona



Crónica del Partido
No hay Abismo en la grandeza

José Mourinho se dedicó a defender lo suyo y Pep Guardiola no se salió de su acostumbrada mesura y perfil analítico. Es de agradecer, sin duda alguna, que los paradigmas deportivos de España configuren sus conductas dentro de la tolerancia y la normalidad.

Una vez dicho esto, con la temporada ya caliente y a punto de entrar en fase de definición, el común denominador del enfrentamiento lo marcaban las bajas en uno y otro equipo: Arbeloa, Khedira, Di María, Pedro y David Villa, las ausencias más destacadas.

Cabe señalar, sin embargo, que para el Real Madrid y su estilo, no contar con el equilibrio en la medular del alemán, las variantes defensivas que aporta Arbeloa, y el imponderable de Di María, debían pesar, indudablemente, en el desarrollo del encuentro. ¿Sufriría las consecuencias el once merengue? ¿Aprovecharía Pep Guardiola la teórica ventaja anímica y futbolística? Demasiados cuestionamientos con una única posibilidad de responderlos: presenciar el juego de ambos.

Y la pelota comenzó a rodar…

EL PARTIDO

José Mourinho armó su equipo con lo que tenía y todas las fuerzas destinadas  a contener al Barcelona, césped seco, más largo, trivote incluido y tridente de contra-ataque: Casillas; Altintop, Ramos, Carvalho, Coentrao; Xabi Alonso, Pepe, Lass; Cristiano, Benzema e Higuaín. Del lado de Pep Guardiola, ninguna sorpresa –la portería no lo era- con respecto al once que venció en liga al Real Madrid en el Santiago Bernabéu: Pinto; Alves, Puyol, Piqué, Abidal; Busquets, Xavi, Iniesta, Cesc; Alexis Sánchez y Messi.

Nada más comenzar el duelo, el Real Madrid dibujó su disposición espacial en su propio terreno con la clara idea de robar y salir a la contra. No había dudas con respecto a los chicos de Mou: como adelantamos, era el Madrid de la Champions, controlado, medido y con el cero en su portería como principal objetivo.

Por su parte, el FC Barcelona articulaba su tejido con el mismo objetivo de siempre; tener la pelota, abrir el campo y concebir sociedades que le permitieran reducir el margen de riesgo defensivo y aumentara la carta de posibilidades ofensivas. Dos estilos, dos formas contrapuestas de ver el juego, frente a frente.


El partido era muy medido cuando Pepe encontró a Cristiano en largo y su remate se metió debajo de las piernas de Pinto que no tuvo tiempo para reaccionar. El primer tiro a puerta merengue era gol y el plan de Mourinho parecía salir a la perfección. Todos defendían mientras el Barça aún no se encontraba en ataque. Aunque no había olor a nada, el Real Madrid ganaba 1-0.

Inmediatamente respondieron los blaugranas con remate de Iniesta que sacó Casillas al córner y cabezazo de Alexis al palo. Iniesta y Fàbregas entraban más en juego y Leo Messi buscaba su lugar en el mundo, es decir, entre líneas. Xavi, algo gris, no conseguía dirigir el ritmo con regularidad y, en ese aspecto, el Madrid emparejaba su falta de fútbol en la medular con la discontinuidad culé. Casillas volvía a salvar el  empate a disparo de Leo al primer palo. Otra de Andrés, mano a mano, se fue por encima del larguero: el Barça merecía el empate.


El descanso llegó con el Real Madrid aplicado en defensa pero sin nada que le sobrara. Todos retrocedían y defendían los intentos de ataque visitantes que, poco a poco, fueron más fluidos y peligrosos aunque no les alcanzó para empatar a pesar de merecerlo claramente. Un tiro a puerta le bastó al vigente campeón copero para irse con ventaja a los vestuarios.

Ya en el complemento el Barcelona siguió jugando igual, con Sergio Busquets anticipando en cada sector que le tocaba cubrir y el Real Madrid tan cauto como era de esperar. La victoria parcial por la mínima era el paraíso para José Mourinho y sus dirigidos que, consecuentes con los mandatos del míster, no arriesgaban nada.

Pero arrieros somos y en el camino nos encontraremos: El empate merecido y necesitado llegó de la manera menos esperada, de córner: Xavi lanzó un misil, Pepe miró y Carles Puyol, la gran figura del partido, marcó el 1-1. Justicia en el marcador con un Barça mejor, más fresco y ofensivo. Muñiz Fernández, minutos después, perdonaba la tarjeta a Sergio Ramos y su alevosa patada a Alexis -repetiría "cátedra" Carvalho con Leo-. ¿Perdía los papeles el once de Mou?


Alexis Sánchez era una pesadilla en cada desmarque, Xavi mandaba, Iniesta se asociaba y sólo quedaba una incógnita: ¿Lograrían romper definitivamente el partido Messi y Fàbregas? Las sensaciones eran de evidente superioridad blaugrana pero el empate era el dogma circunstancial, la única realidad vigente. En una jugada aislada, y para contradecirnos, Altintop lanzó un centro que Benzema cabeceó al palo. Avisaba el Madrid y ya veríamos si como norma o excepción. Parecía lo segundo.

Ozil por Diarra y Callejón por Higuaín, las primeras variantes de Mourinho buscando algo de juego y más aire, con Cristiano y Benzema arriba. Pepe pisó sin pelota y frente al árbitro, a Leo Messi. Reprobable, evidentemente, su vergonzosa conducta, indigna del escudo que viste. No debe haber un solo madridista en el mundo orgulloso de la accción del luso. En fin.


A todo esto, el duelo entraba en fase de definición sin que ninguno de los dos lograra imponerse claramente. El Barça continuaba sugiriendo ser más y mostrarse más cerca de la victoria y el Real Madrid no terminaba por decidirse si conformarse o ir a buscar ya que el gol visitante no era el ideal de resultado para Mou.

La salida de Lass Diarra dio más espacios al Barcelona y se vislumbraba que el gol estaba a un pase certero que no acababa de llegar hasta que Leo Messi, el Genio Silencioso, el mejor de todos, encontró a Eric Abidal que definió con clase y tranquilidad. Contra un sistema defensivo, el Barça se ponía 1-2 con un par de goles de sus de jugadores de retaguardia. La moraleja y el pase de Leo consumaron la justicia.

El trofeo de la Copa del Rey de España (Getty Images)

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