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Primera División

  • 28 de septiembre de 2013
  • • 22:00
  • • Estadio Santiago Bernabéu, Madrid
  • Árbitro: Antonio Miguel Mateu Lahoz
  • • Espectadores: 79845
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Real Madrid 0–1 Atlético: El derbi desnuda el colosal proyecto blanco

Real Madrid 0–1 Atlético: El derbi desnuda el colosal proyecto blanco

Getty

Los rojiblancos reinan en la capital después de desarmar por completo a los merengues en un soberbio partido colectivo. Los de Ancelotti, sin respuesta. El proyecto se tambalea

Si el Real Madrid llegaba con algunas dudas al derbi, el Atlético le hizo tocar fondo definitivamente. Un superlativo Diego Costa marcó a los diez minutos de partido, y a partir de ahí los hombres de Ancelotti fueron incapaces de arañar siquiera a Courtois, en lo que fue uno de los correctivos más serios que se han llevado los blancos en la historia reciente. El Atlético, muy sólido en defensa, e incisivo en ataque, todavía pudo golear. El proyecto blanco se tambalea en el primer test serio de la temporada. Ni el estilo resistió, ni los jugadores dieron la cara como se espera de ellos. El Bernabéu, consciente de ello, acabó pitando a sus jugadores incluso.

Diego Costa, internacional. Sea con el país que sea, pero es ilógico que el delantero rojiblanco no juegue nada durante las semanas FIFA. Su inicio de temporada es brutal, y en el Santiago Bernabéu le hicieron falta apenas diez minutos para corroborarlo de nuevo. Lo justo para aprovechar un nuevo inicio dubitativo de los blancos batiendo a Diego López. Koke le robó el balón a Di María cuando el albiceleste pretendía armar el contraataque, asistió en profundidad al brasileño, y éste resolvió el mano a mano con Diego López con una sobriedad pasmosa. 0-1 para empezar, y todo a favor para el Atlético, que llegaba como favorito, y ejerció como tal.

El Real Madrid, desdibujado; sus jugadores, desaparecidos. El gol de Diego Costa fue miel sobre hojuelas para los rojiblancos. Pues más allá de la lógica ventaja en el marcador, le generó también una ventajosa posición dentro del guión del juego. Acostumbrado a ser un equipo de contraataque, ya no necesitaba siquiera buscar el gol mientras el Real Madrid no marcara. Y con la inmensa defensa que realizaron todos los jugadores atléticos, y lo desdibujado que estaban los locales, la primera parte pareció incluso plácida para los hombres de Simeone. Los merengues no encontraban los huecos, tremendamente imprecisos y lentos en las combinaciones, pero es que ni siquiera en los duelos individuales lograba imponerse, en lo que estaba siendo una de las peores actuaciones de los Isco, Di María, o Khedira. Por no hablar de la terrorífica defensa. Peor no pudo ser para el Real Madrid. Decía Ancelotti que era un partido de jugadores y no de entrenadores, y daba la sensación de que, efectivamente, con cualquier dibujo y cualquier estilo, los de blanco no hubieran podido con los rayados. Nadie se prestaba a tirar del carro.

El Santiago Bernabéu, despistado con Mateu Lahoz. Empezó el coliseo blanco cantando contra la prensa, y llegó al descanso ofuscado con el colegiado. Como si no se dieran cuenta de que los rivales eran los de rojo y blanco. Y quién sabe si a los propios jugadores también les pasó lo mismo, más pendientes de Mateu Lahoz que de otra cosa, pero desde luego que al Atlético no. Y si hubieran sido tan sólo un poco más efectivos, podrían haber enfilado los vestuarios con el partido decidido. Pues mientras el Real Madrid sólo contó con tres cabezazos esporádicos fuera, por parte de los hombres de Simeone pudieron haber marcado Tiago, Arda Turán y Diego Costa en tres jugadas francas de gol. El gallego fue el que desbarató milagrosamente el cabezazo del ‘19’ rojiblanco desde el área pequeña al borde del descanso, en una jugada donde, de paso, le pisó intencionadamente. De haberlo visto, podría haber sido penalti y expulsión incluso.

Gareth Bale y Luka Modric para encontrar el vértigo perdido. Viendo semejante panorama, Ancelotti decidió mover el banquillo en el descanso dando entrada al galés y el croata por Di María e Illarra, cambiando a un dibujo 4-2-3-1 además. Y lo cierto es que con algo más de nervio sí que salieron sus jugadores. Aunque ni siquiera el suficiente para empujar al Atlético dentro de su área. Algo que, por cierto, sí se ha perdido con respecto al último trienio. Y de hecho, sólo Modric y Ronaldo inquietaron algo a Courtois con dos disparos lejanos. Mientras que Diego Costa todavía tuvo un mano a mano clarísimo con Diego López que tiró al muñeco. Eran hombres contra niños. Y el público lo recriminó claramente cuando Ancelotti cambió a Isco para dar entrada a Morata. El italiano ya sabe cómo se las gasta este público.

El larguero evitó la sentencia de Koke. Se esperaba que al menos el final del partido trajera consigo a un Madrid desatado en ataque contra la portería visitante, pero ni siquiera así se maquilló el raquítico partido de los blancos, que terminaron el partido todavía más desdibujados de lo que lo empezaron. Y ya es decir. De hecho, el ‘6’ rojiblanco todavía pudo poner la sentencia en el marcador si no llega a ser porque el travesaño repelió un chut precioso. Sólo Morata pareció querer comerse a los colchoneros en las postrimerías, y tendría una volea para ello, pero esa vez sí se encontró a un Courtois providencial para mantener en el electrónico la victoria que se habían ganado muy merecidamente sobre el campo. La final de la Copa del Rey no fue un espejismo. Madrid tiene nuevo rey.



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