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UEFA Europa League

  • 20 de marzo de 2014
  • • 21:05
  • • Estadio Benito Villamarín, Sevilla
  • Árbitro: Pedro Proença
  • • Espectadores: 37669
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PEN
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Global 2 - 2, Sevilla ganó 4 - 3 por penalties

Betis 0(3)-(4)2 Sevilla: Los once metros sonríen a los sevillistas

Betis 0(3)-(4)2 Sevilla: Los once metros sonríen a los sevillistas

Getty Images

En un encuentro que tuvo de todo, el equipo de Unai Emery tuvo que esperar a los penaltis para superar a un Betis que lo dejó todo sobre el césped

El Betis tenía muy claro su planteamiento desde el inicio del choque. Muy bien plantados en su propio campo, los verdiblancos parecían estar dispuestos a esperar los noventa minutos a que la eliminatoria acabase con los mismos goles que se produjeron en el Sánchez Pizjuán. Así, el Sevilla se estrellaba con su creación desde atrás y en corto con los sucesivos muros verdiblancos una y otra vez.

Sin embargo, esta disposición se encontraría rápidamente con una circunstancia inesperada. Antes del cuarto de hora de partido, Perquis se tendía en el césped de Heliópolis y daba muestras de no poder continuar por lesión.

La marcha de uno de los centrales titulares generó las primeras dudas en la idea táctica local, y se formaba una pequeña grieta que el Sevilla no dudaba en aprovechar. No pasaban ni cinco minutos cuando Alberto Moreno llegaba por banda izquierda para sacar un centro que, tras tocar en un jugador bético, caía a Reyes en el punto de penalti, desde donde el de Utrera definía con una pausa y una calidad abrumadoras, mandando el cuero raso al fondo de las mallas con el interior de su pierna izquierda.

La eliminatoria seguía a favor del Betis, pero las sensaciones del partido eran muy diferentes. El equipo verdiblanco se mostraba mucho menos sólido en labores defensivas y el control del balón visitante llevaba cada vez más peligro a la portería de Adán. Sin embargo, los minutos pasaban y el segundo tanto sevillista no llegaba. Parecía que los peores momentos para los locales eran historia. Los béticos cogían algo de oxígeno y reanudaban su presión, mientras que el Sevilla volvía a sufrir para encontrar huecos desde los que hacer daño. Fue entonces cuando llegaría el descanso, dejando todo abierto para los segundos cuarenta y cinco minutos.

La segunda mitad, sin embargo, presentó un partido completamente distinto. Tras unos minutos en los que parecía que el Sevilla seguiría controlando el cuero, el Betis dio un buen puñado de pasos adelante y empezó a asentarse en campo contrario. La presión local comenzaba en el área de Beto y las acometidas contra su portería se sucedían. Como la doble ocasión de que dispuso Leo Baptistao que, primero de cabeza tras centro de N’Diaye y después con un remate potente desde la frontal, a punto estuvo de subir el empate al marcador. Pero las llegadas no daban frutos y el Sevilla intentaba recomponerse.

Y a este Sevilla, cuando quiere, le hace falta muy poco para hacer daño. En el minuto 75, Marin sacaba un pase entre líneas de alta precisión que caía a Alberto Moreno en banda izquierda. El extremo volvía a sacar un centro medido al área para que, esta vez fuese Bacca quien solo tuviera que empujar el balón al fondo de la red, con Adán totalmente vendido.

Con el gol, el resto de la segunda mitad se convirtió en un correcalles, pero la claridad de las llegadas era cada vez menor y los minutos fueron sucediéndose hasta que la prórroga se convirtió en una realidad.

Una prórroga que, en su primera mitad, apenas mostró fútbol pero en la que el Sevilla tuvo una doble ocasión para sentenciar. Primero Gameiro y después Bacca, ambos a bocajarro, se toparon con un Adán inconmensurable que salvó a su equipo del que podría haber sido el tanto definitivo. El cansancio de todos los jugadores era insostenible y parecía que ambos equipos mirasen a la posibilidad de los penaltis como un alivio ante un partido y unas piernas que no daban más de sí. Así, las fuerzas se agotaban con las dos horas de partido y las penas máximas decidirían el choque. El derbi tenía ya todos los ingredientes para pasar a la historia como uno de los más épicos de todos los tiempos.

En la serie, Adán comenzaba parándole el lanzamiento a Vitolo y, a partir de ahí, todo fueron golazos perfectamente angulados a las escuadras y con potencia, hasta que N’Diaye enviase su disparo al palo. El último gol de Rakitic y la mano que Beto le sacaba a Nono cerraban el choque dándole la eliminatoria al Sevilla, que ya estaba en cuartos de final de la Europa League. Se ponía así el broche a un derbi que, a buen seguro, se recordará como uno de los más épicos de la historia, con dos equipos que pusieron todo sobre el terreno de juego y que hicieron disfrutar a propios y extraños en dos encuentros vibrantes.

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