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Primera División

  • 18 de enero de 2014
  • • 16:00
  • • Estadio Benito Villamarín, Sevilla
  • Árbitro: Ignacio Iglesias
  • • Espectadores: 42421
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Betis 0-5 Real Madrid: Ronaldo y Bale dejan Heliópolis de piedra

El ‘7’ marca a los diez minutos, rompiendo un partido que resultó tremendamente dócil. Benzema, Di María y Morata redondearon la goleada. Garrido, señalado. Los blancos, colíderes

Objetivo cumplido en la Casa Blanca. El Real Madrid tenía la oportunidad de apretar a Barcelona y Atlético, y este sábado dormirá colíder después de pasar por encima de un Betis que apesta a Segunda División. El Benito Villamarín fue un clamor contra Garrido y la directiva verdiblanca, viendo cómo su equipo firmaba hoy su propia defunción desde que Ronaldo marcara a los diez minutos de encuentro. Desde entonces, los locales fueron a menos, y los visitantes, a más, terminaron dándose un festín sin ni siquiera meter la quinta marcha. Gareth Bale marcó su décimo gol de falta directa, y Benzema, Di María y Morata terminaron cerrando la indiscutible goleada.

Ronaldo destruye los ánimos verdiblancos. Comenzó el partido en Heliópolis con un estadio lleno y eufórico por la posibilidad de dar la vuelta a su situación comenzada la segunda vuelta. El Betis se aferraba a su defensa en campo propio para encontrar la confianza necesaria para lanzarse a la yugular del gigante capitalino, sin embargo apenas le duraron diez minutos las ilusiones. Lo que tardó Cristiano en destrozarlas con un potente chut desde fuera del área. Comenzaron la jugada entre Marcelo y Modric en campo propio, Di María le dio velocidad en banda y asistió en profundidad a Ronaldo para que pusiera la guinda: un quiebro hacia el interior y un fortísimo disparo desde 25 metros que se coló por la escuadra verdiblanca sin que Andersen tuviera tiempo a reaccionar. No se movió para salvar la vida, decía un amigo. Y no le faltaba razón.

Bale le saca los colores a Andersen. El gol fue una losa para un Betis de moral frágil. Lo que menos necesitaba, sin duda, era un tanto así a los diez minutos, y lo acusó sobremanera. Si ya tenía difícil equipararse al Real Madrid, con los brazos semi-bajados era misión imposible. Y los merengues, hoy de azul, se encargaron de recordárselo al minuto veinticinco. Fue Gareth Bale de falta directa, pero lo cierto es que pudo haber sido cualquier otro, pues los chicos de Carlo Ancelotti se manejaban en el Benito Villamarín como Pedro por su casa. El galés le pidió a Ronaldo una falta desde el balcón del área, y con un sutil golpeo, fuerte pero que sorteó la barrera, batió a un Andersen que volvió a quedarse parado en la acción. Y esta vez, sí que dio la sensación de que pudo haber hecho bastante más para evitarlo. Pero bastante más.

Hasta Benzema pesca en ese revuelto río. Había transcurrido apenas un cuarto del partido, pero daba la sensación de que el guión ya estaba escrito, y que lo único que podía pasar era que los merengues incrementaran su ventaja hasta el bochorno. Porque del Betis, nada se sabía. Apenas un centro de Baptistao que no acertó a remachar Rubén Castro. Ocasión que ni siquiera despistó a la afición bética, suficientemente ocupada ya en increpar a Andersen, Garrido, la directiva y hasta en San Fernando, patrón de Sevilla. De hecho, antes del descanso el Real Madrid todavía amplió el marcador en mitad del revuelo verdiblanco. Un nuevamente gigantesco Modric mareó a la defensa local para dejar solo a Benzema, que remachó a gol para firmar su tanto número 100 con el Real Madrid. Notable marca para el galo, irremediable puntilla al encuentro.

Di María y Morata redondean la goleada. El paso por los vestuarios no cambió en nada la historia del encuentro. Con un 0-3 en el marcador, los nervios crecieron en la parroquia bética, mientras que los merengues se acomodaron todavía más en el terreno de juego. Al minuto 60, Di María marcó el cuarto al remachar con potencia el rechace a un córner, y a partir de ahí, el último tercio del partido fue para que los jugadores de banquillo tuvieran sus minutos: los Juanfran, Vadillo, Illarramendi, Nacho Fernández o Morata. Y con esta nueva configuración, y ya una marcha menos, el equipo blanco todavía pudo haber ampliado algo más su ventaja en las botas de Marcelo o de Ronaldo. Mientras, sólo Jorge Molina tuvo una oportunidad para marcar el gol de la honra. Pero ni éso este sábado. Pese a que el pescado estaba vendido ya hacía mucho tiempo, el electrónico ya sólo se movió a favor del Real Madrid. A favor de un Morata que aprovechó una mala tijera de Ronaldo para marcar a placer la manita. Como la que le echan los blancos encima a Garrido.


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