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Primera División

  • 4 de noviembre de 2012
  • • 17:50
  • • Estadio El Sadar, Pamplona (Iruñea)
  • Árbitro: Pedro Jesús Pérez Montero
  • • Espectadores: 14068
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Osasuna 0-1 Valladolid: Ebert y la afición rojilla sentencian a Mendilibar

Un golazo sensacional del alemán, decanta un partido tremendamente igualado. La afición de El Sadar, con sus pitos en los cambios y al final, ha podido dar la puntilla al técnico.

Empezaba el partido en El Sadar con un Valladolid que intentaba dominar el juego en los primeros minutos, pero sin conseguirlo gracias a una gran presión de Osasuna, muy arriba, que le hacía perder muchos balones. Salieron los jugadores rojillos metiéndole mucha más intensidad a su juego, conscientes de lo que se estaban jugando.

El partido no tenía un dueño claro en estos primeros compases, ambos conjuntos perdían muy rápido el balón y jugaban de manera muy directa, el Osasuna porque ese es su juego, y el Valladolid por contagio. Veían los pucelano que podían crear peligro a la contra y no les incomodaba el rumbo que había cogido el choque.

Cuando aún no se había cumplido la media hora de partido, tuvo que hacer el Valladolid el primer cambio del encuentro, por la lesión de Marc Valiente. El central, que había sido duda durante la semana, finalmente forzó y fue titular, pero se resintió de su lesión y tuvo que ser sustituido por Sereno.

Y así, con el partido sin un claro dominar y sin ser ningún equipo superior al otro, llegamos a los minutos finales de la primera parte, donde lo intentó más el Osasuna, que a punto estuvo de poner en apuros al Valladolid en dos jugadas idénticas. Internada de Cejudo por banda, pase atrás y disparo de Sisi que termina en córner tras rebotar en la defensa.

Pero ni por esas conseguimos ver la intervención de ninguno de los porteros en los primeros 45 minutos.

Comenzaba la segunda parte en la senda que había terminado la primera, con un Osasuna mucho más intenso, siendo consciente de que se jugaba mucho más. Intentaban los rojillos presionar arriba, buscando ahogar la salida de balón del Valladolid.

De esta manera consiguió hacerse el Osasuna con el dominio de balón en estos primeros minutos, mientras el Valladolid se defendía atrás y abusaba de los pelotazos arriba.

En esta tesitura de partido, llegó una de las mejores ocasiones del encuentro para el Osasuna. Un contra ataque en el que le llega el balón a Cejudo, que tras librarse de dos rivales consigue sacar desde el semicírculo del área grande un buen disparo raso que se va por muy poquito, rozando el poste de la portería de Dani Hernández.

Así las cosas, decidió el Valladolid adelantar las líneas y presionar mucha más, para intentar que el Osasuna no tuviese tanto el dominio. Y por fin, el juego se empezaba a animar y el Valladolid consiguió enlazar algunas jugadas y combinar en el centro del campo. Empezaba a hacer su juego.

En estos minutos, y aunque el Osasuna no dejaba de atacar, se empezaba a respirar ya la tensión y la preocupación en El Sadar. Los minutos jugaban en contra de un Osasuna que podría empezar a ponerse nervioso.

Justo en este punto del partido, se le empezaron a torcer las cosas al Osasuna. Una nueva falta de Rubén sobre Ebert, le costaba la segunda cartulina amarilla al central, que dejaba a su equipo con diez jugadores a falta de quince minutos para el final del partido. El Osasuna tenía que ir a por el partido, con un jugador menos.

Y aquí llegaron los primeros pitos de la noche para José Luis Mendilibar, que decidía quitar a Sisi del campo y meter a un central, Lolo, para recomponer la defensa. A la afición ya no le había gustado que quitase a Cejudo, el mejor del equipo, en la primera sustitución y esta segunda les terminó de estallar.

Y en esta situación, se empezó a animar el partido y llegaron las jugadas clave del mismo. Fue el Valladolid primero, quién por mediación de Ebert, avisó. Una buena jugada del interior dentro del área, terminó con un buen disparo y una gran parada de Andrés.

Sólo dos minutos después, era Osasuna quién tenía el gol a punto, en la cabeza de Kike Sola, que obligó a Dani Hernández a hacer una gran parada para mantener su portería imbatida.

Y acto seguido, pasamos del posible gol de Osasuna, al gol del Valladolid. Un contragolpe perfectamente ejecutado, que culminó Ebert con una maravillosa vaselina por encima de Andrés Fernández, que nada pudo hacer. Un contra ataque de manual. En tres toques, se plantaron desde su área en la frontal de Osasuna. Óscar para Omar, que cambia el juego para Ebert, quién desde el borde del área, define de manera magistral.

Este tanto terminaría por hundir a un Osasuna, que en los minutos finales lo intentó con más ganas y corazón que piernas y acierto. Y ni si quiera llegaron a inquietar de nuevo la portería de Dani Hernández.

Si hubo tiempo, para una nueva pitada a Mendilibar, cuando gastaba su tercer y último cambio, ya abajo en el marcador, para quitar a Armenteros y meter a Timor. Entendía la afición que había que ir a por todas y no quitar a ningún jugador ofensivo.

De esta manera, finalizó el partido, con nueva pitada de una afición que no había parado de animar a su equipo desde el principio hasta el final del partido, pero que ve como su equipo se hunde aún más en la clasificación y se empieza a distanciar de sus competidores, que si han conseguido la victoria esta jornada. Pinta mal la cosa para los rojillos, que se deben quedar con que aún queda mucha liga.

Por su parte, el Valladolid consigue su segunda victoria de la temporada fuera de casa, tras la conseguida en la primera jornada ante el Zaragoza, y se posiciona en la parte media de la clasificación, de la mano de un sensacional Ebert.

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