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Premier League

  • 30 de abril de 2012
  • • 21:00
  • • Etihad Stadium, Manchester
  • Árbitro: A. Marriner
  • • Espectadores: 47259
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Manchester City 1-0 Manchester United: El liderato es Citizen; los Red Devils, irreconocibles

Yendo de menos a más, el equipo de Roberto Mancini acabó superando claramente a un United que casi ni remató a puerta. El gol de Vincent Kompany deja líderes a los Citizens



Una de las grandes dudas que planteaba este derbi era la actitud que adoptaría el United. El City -se sabía- saldría a dominar con posesión, porque lo pedía la circunstancia -tres puntos por debajo del acérrimo rival en la clasificación- y porque así es como se sienten más cómodos los de Roberto Mancini. Alguno de los dos debía resignar protagonismo en ese sentido. Y fueron los de Alex Ferguson.

Lo sorprendente, en todo caso, fue que no lo hicieron por arrastre, por ser superados. Como les ocurrió, por ejemplo, frente al Athletic de Bilbao en Europa League. Esta vez obedeció más bien a un planteamiento táctico, el de Alex Ferguson, que dejó a Wayne Rooney solo en punta y acomodó a cinco hombres de nervio y experiencia en la zona de medios.

Y en los primeros minutos de partido, la apuesta dio resultado. El City buscó, pero sin saber cómo encontrar los huecos en la nutrida defensa Devil, y sólo Samir Nasri parecía tener la pimienta suficiente como para imponerse en los duelos ante sus marcadores ocasionales. Tévez y Agüero, en cambio, caían en la telaraña roja que comandaba Ferdinand en la zaga. Y tampoco aparecía David Silva.

Pero el United cometió un error: resignar prácticamente toda opción de ataque. Al no apoyar nadie a Rooney, al dedicarse única y exclusivamente a perseguir sombras celestes, los Devils comenzaron a defender cada vez más cerca de David De Gea. Y Nasri se los hizo pagar con su gran juego entre líneas.

Primero, el galo rompió a toda la defensa juntando marcas y tocando para Tévez (su centro lo salvó justo Jones, al minuto 15), y luego, Nasri encontró dos veces a Agüero, que disparó alto de volea (m.25) y apenas desviado (m.35). Estaba claro que, sin salir casi de su área, el United acabaría encajando el primer gol de la tarde
.

Lo que sorprendió, sin embargo, fue cómo lo hizo: en un previsible balón de estrategia. Justo antes del descanso, David Salva sacó el córner y Vincent Kompany apareció atropellando a todos, desde segundalínea, paracabecear al gol. Estuvo flojo Smalling, soltándole cuando no debía, y muy listo Tévez, que se interpuso justo delante de De Gea para evitar que el meta español pudiese hacer nada. Así cayó el 1-0, era el tercer tanto del central belga en esta Premier.

Sin haber rematado casi a puerta el United en el primer tiempo, contra cuatro disparos -más o menos peligrosos- del City, estaba claro que Ferguson no se quedaría de brazos cruzados. Su voz ronca habrá retumbado en el vestuario visitante porque se imponía un cambio. El Plan A sólo funcionó durante algunos minutos y el gol de Kompany lo desbarató por completo.

¿Qué hizo el United? Adelantar las líneas, decidir que Nani sea lo que es -un extremo- y no lo que quiso inventar Ferguson -un lateral que frenara, marcando, a Clichy o a Silva-. Adelantado el luso en la derecha, y con Rooney saliendo del área para asociarse con sus compañeros, comenzó a crecer la visita. El campeón se metía en el derbi.

Aún sin provocar ocasiones claras sobre Joe Hart, el United metió por unos momentios el miedo en el cuerpo al City. Lo notó Mancini, que sacó a Nigel de Jong al campo al ver algo cansados a sus mediocentros; y el sacrificado fue Tévez, que sólo había aportado ganas y empuje, pero muy poca claridad, y mucho menos situaciones de uno contra uno, que es su fuerte.

El duelo táctico pasó a ser otro. El City iba a encontrar nuevos espacios para jugar a la contra, y el United no tendría más remedio que jugársela por entero. Ferguson el primero, y por eso sacó al ecuatoriano Luis Antonio Valencia, cuya ausencia en el once inicial para muchos habrá resultado incomprensible.

Aún quedaba tiempo entonces como para cambiar la historia, pero el United se encontró con otro problema: la gran capacidad del City para defender como se debe. Estuvieron inmensos los cuatro hombres de la zaga, el uno mejor que el otro. Zabaleta y Clichy cerraron las bandas, y tanto Lescott como Kompany no fallaron ni una sola vez en los mano a mano frente a Rooney. Tampoco lo hicieron cuando salió Welbeck, que a esas alturas era un cambio desesperado de Ferguson.


"Tú hablas demasiado" / Así reaccionó Mancini cuando Ferguson le recriminó en la banca

Mientras el escocés se enfrascaba en un aparatoso rifirrafe con Mancini cerca de los banquillos, el City seguía mandando en el campo, aún jugando a la contra. Así, por esa vía, Yaya Touré tuvo dos claras ocasiones como para matar el derbi (minutos 71 y 81), y luego Clichy pudo haber cerrado un partido perfecto de no haber sido por De Gea, que le paró un disparo que iba a gol (m.87).

A los 89, Nasri se perdió el 2-0 por tratar de driblarse hasta a los suplentes del United, y por mucho que lo intentara el United con pelotazos al área cerca del final, tanto Hart bajo palos, como los demás, aguantaron la ventaja mínima, sí, pero tan merecida como fundamental en la lucha por el título.

Nadie podrá decir que el United está muerto. Pero saben los Devils que ahora dependen de un pinchazo Citizen en las últimas dos jornadas. Si no fallan los de Mancini, ganarán la Premier por primera vez en su historia desde que el torneo se conoce como tal, y por tercera vez incluyendo la antugua Liga inglesa. Serán dos batallas finales trepidantes para unos y otros. La guerra no acabó, pese a esta inolvidable victoria del equipo celeste.


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