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Primera División

  • 22 de diciembre de 2012
  • • 20:00
  • • Estadio La Rosaleda, Málaga
  • Árbitro: Alejandro José Hernández Hernández
  • • Espectadores: 28004
3
F
2

Málaga 3-2 Real Madrid: Mourinho saca al madridismo de sus casillas

El técnico dejó en el banquillo al capitán merengue de inicio. Muy buena segunda parte del Málaga ante un Madrid inocente que sólo marcó en dos acciones aisladas. A 16 del Barça

El Real Madrid termina de redondear el ridículo de este primer tramo de Liga con una derrota ante el Málaga de Pellegrini para finiquitar el año 2012. No había ganado nunca el chileno a Mourinho, y el ex entrenador merengue le dio la puntilla al de Setúbal, no sólo por arrebatarle los tres puntos y que se quedara a 16 del Barcelona, sino por la forma en la que lo hizo, con Casillas en el banquillo de inicio en lo que terminó siendo el enésimo esperpento del técnico y el equipo madridista en esta temporada. No fue la única decisión extravagante que tomó durante un partido que en su primera mitad pareció aletargado y que, cuando en la segunda parte tomó velocidad, cayó inapelablemente del lado malaguista, con Joaquín en plan estelar. Isco rompería la igualdad inicial, y aunque Benzema pudo empatar, el dominio local obtuvo sus frutos con un doblete de Santa Cruz. Nuevamente Benzema recortaría distancias, pero sin que terminara de obrarse una remontada que hubiera sido injusta dentro del caos que reinó en el equipo blanco en los minutos finales. Fiel reflejo de la situación que atraviesa el club merengue hoy en día, en el capítulo institucional, pero también en el deportivo.

Decía Florentino Pérez esta misma semana que la tensión no ayudaba en nada al Real Madrid, y sin embargo José Mourinho decidió propagar un incendio antes de Navidad con la alineación titular. Y es que dejó a Iker Casillas en el banquillo, sin problema físico ninguno, para dar entrada a Adán. ¿Decisión puramente técnica, o castigo? ¿Herramienta de motivación, o pulso al club y al vestuario? Desde luego parece más lo segundo, en un movimiento más del técnico luso que invita a pensar que definitivamente se ha perdido el norte. O que lo ha encontrado, pero lejos de Concha Espina.

Como si el terremoto previo hubiera dejado noqueados a los jugadores, parece que a Madrid y Málaga les costó entrar en el partido. Se esperaba que fuera un encuentro espectacular, y sin embargo se llegó al descanso con apenas un puñado de oportunidades aisladas, sin que ninguno de los dos pudiera someter a su rival, alternando el dominio en el partido pero tímidamente, erráticamente.

Así, se llegó al paso por los vestuarios sin que Adán hubiera tenido que actuar en toda la primera parte, siendo sólo Ronaldo el que creaba peligro del lado visitante. Todo antes de la media hora de encuentro. Primero, con una falta terrorífica que Willy despejó como pudo con la ayuda del portero, luego con un remate a centro de Di María que se marchó fuera cuando encaraba prácticamente solo al cancerbero, y por último, con un centro a Di María al que el Fideo llegó forzado. Intentó la vaselina, pero Monreal sacó el balón bajo el larguero.

El descanso cambiaría radicalmente el guión del partido, eso sí. Y es que en la segunda parte sería el Málaga el que sacaría músculo, teniendo a su merced al Real Madrid durante muchos minutos. Sobre todo, gracias al gol de Isco cuando apenas se contaban tres minutos desde la reanudación. El balón le llegó al Golden Boy a la altura del balcón del área tras un pase lateral, y el joven de Benalmádena cruzó el cuero hasta donde no llegaba Antonio Adán. El Real Madrid le descartó cuando era joven por su físico, y el fútbol le dio la oportunidad de exhibirse este sábado precisamente ante los blancos.

A partir de ahí, y merced sobre todo a un Joaquín que parecía vivir una segunda juventud emparejado con Arbeloa, el partido cobró un par de velocidades más, con el Málaga embotellando por momentos a los pupilos de Mourinho. El propio Joaquín y Saviola tuvieron un par de oportunidades cada uno antes de que se cumpliera el minuto 55, especialmente peligrosa una del Conejo, que obligó a Adán a esforzarse al máximo para desbaratar el mano a mano que hubiera sido mortal de necesidad.

No marcó entonces, y el Real Madrid tuvo su oportunidad de responder en el minuto 65, gracias a un gol de Benzema desde el suelo tras aprovechar dos rechaces dentro del área. Parecía que los blancos, hoy de verde, se quitaban el corsé, pero nada más lejos de la realidad. El equipo blanquiazul no levantó el pie del acelerador, y apenas diez minutos más tarde sentenciaría el partido con un doblete de Santa Cruz en un abrir y cerrar de ojos para poner el 3-1 en el electrónico, en los cuatro minutos que van desde el 72 al 74. Primero, aprovechando solo desde el segundo palo un rechace de Adán. Y después, con un remate al primer palo y al primer toque tras un pase profundo de Joaquín.

Con el partido ya muerto, el Real Madrid intentó sacar corazón por sacar algo. Para entonces, Mourinho ya había dado entrada a Callejón como lateral izquierdo y a Kaká por Di María, y el último movimiento sería el de sacar a Modric por Xabi Alonso, otro habitual que terminó en el banquillo junto a Casillas. En mitad el caos reinante, con Ramos como delantero centro, Benzema marcaría el 3-2 aprovechando un buen robo de Ozil, que asistió al galo. Pero esta vez no llegaría el milagro, como ante Valladolid, o Borussia Dortmund. Esta vez no llegaría ningún gol in extremis. El fútbol fue justo con el que más puso sobre el césped. Ese mismo fútbol que ha dejado al Real Madrid a dieciséis puntos del Barcelona cuando aún no se ha terminado la primera vuelta del campeonato. El mismo fútbol que ha vuelto a dejar retratado a este esperpéntico Real Madrid de la mano de un Mourinho desquiciado.


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