thumbnail Hola,
En vivo

Primera División

  • 25 de agosto de 2013
  • • 21:00
  • • Estadio La Rosaleda, Málaga
  • Árbitro: Antonio Miguel Mateu Lahoz
  • • Espectadores: 28513
0
F
1

Málaga 0-1 Barcelona: Adriano hizo de Lionel Messi

Los blaugranas se llevan los tres puntos de La Rosaleda sin muchos alardes ante un Málaga plano y timorato. El lateral le dio la victoria con su gol, ayudado por un errático Willy

El Barcelona suma y sigue. Podrá no haber planificado su más eficiente pretemporada. Podrá no haber alcanzado su mayor nivel en estos primeros partidos oficiales. Pero el caso es que todavía no ha perdido, barriendo al Levante, igualando a un buen Atlético, y superando este domingo también a un Málaga que pecó de inocente. El nuevo proyecto del jeque está aún en pañales, y se nota sobre el césped. No le han salido ni los dientes, o al menos, no se le vieron este domingo. Adriano se aprovechó de ello, y de otra mala acción de Willy, para marcar el primer gol culé al borde del descanso de un fuerte disparo cruzado. Pudo caer alguno más. No estuvo suficientemente resolutivo en ataque como sí solvente en la defensa y la circulación. Tampoco le hizo excesiva falta, sumando tres puntos, y hasta guardando algunas fuerzas para el partidazo ante el Atlético.

Fuegos artificiales de inicio. Y el caso es que empezó muy bien el Málaga, espoleado por los ánimos de una Rosaleda llena hasta la bandera. Mucho tiempo lleva hablándose en la Costa del Sol de este nuevo proyecto comandado por Bernd Schuster, y la particular ‘Bombonera’ andaluza fue el canalizador de toda esa energía acumulada. Tissone, con un potente disparo al primer minuto, fue el mejor reflejo de ese ímpetu desbocado. Lamentarían los blanquiazules que no cogiese puerta, pues pronto el Barcelona supo enfriar el caldeado ambiente a base de su juego de toque. A veces pausado y cansino, otras algo más vertiginoso, pero lo cierto es que los hombres del Tata tuvieron el control total del partido ya hasta el final.

La fórmula Atlético. Schuster, que ya dijo que no contaba con sumar ningún punto en las tres primeras jornadas, apostó por la misma fórmula que Cholo Simeone el pasado miércoles: aguantar en campo propio con hasta diez jugadores, para luego salir como balas en contraataque. Pero ni fue tan punzante arriba, ni tan sólido atrás como los rojiblancos. De ahí que en la primera parte apenas sumara un disparo a puerta gracias a una falta muy bien botada por Antunes. Y mientras tanto, el Barcelona sí se acercó con cierta cadencia a las inmediaciones de Willy.

Tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe. No es que los blaugrana llegaran en situaciones francas de remate, ni que fuera un asedio constante, ni mucho menos. Por momentos el partido fue aburrido incluso. Pero sí es cierto que el único que atacaba era el Barcelona, y con un equipo de semejante calibre, eso es sinónimo de gol. No acertaron los Cesc, Pedro, Iniesta o Alexis, que las tuvieron, sino que tendría que ser Adriano el que perforara la meta rival al borde del descanso. Con la inestimable ayuda de Willy, eso sí, que no midió bien la estirada para contrarrestar el disparo lejano y cruzado del lateral diestro, y al final el cuero llegó hasta la portería atravesando su zona de influencia. Una lástima para el cancerbero, que debía ser uno de los pilares, y en las dos primeras jornadas ha sido el que más puntos le viene restando a sus propios compañeros.

Sin reacción ni cambio de guión. El gol culé y el paso por vestuarios bien pudieron haber hecho mella en el Málaga. Sin embargo, tras la reanudación no hubo ni un ápice de cambio. Ni de estrategia, ni de espíritu. Lo que aprovecharía el Barcelona para seguir percutiendo en ataque. Y si no le llegó la recompensa rondando la hora de encuentro fue porque Piqué se encontró con el larguero y no con la malla de la portería de Willy, aunque por un instante el escorzo pareció que terminaría en gol. La importancia de unos centímetros de más, o de menos.

Neymar, Fabrice y Sebas pusieron la emoción al final. Saldría Neymar por Pedro para gozar de sus treinta minutos de rigor. No está para más, piensa Martino. Y justo coincidió en el tiempo con el acercamiento más peligroso de los locales en todo el partido. Una contra en la que Fabrice no supo aprovechar el regate de Santa Cruz a Valdés. Con el portero batido, quiso ajustar tanto que estrelló su mordido disparo en el poste por fuera. Una lástima. Porque si alguien pensó en La Rosaleda que sería un punto de inflexión, éste nunca llegó. Apenas un último disparo de Sebas Fernández a bocajarro casi en el descuento que repelió Valdés como pudo, que no como supo. No entró sin embargo. Quizás tampoco hubiera sido muy justo vistos los noventa minutos anteriores. Los que determinaron que fuera el Barcelona el que terminara sumando esos tres puntos que, por otra parte, le permiten seguir en la cabeza de la tabla. Sin demasiados alardes hoy, pero sí con una manifiesta superioridad.

Artículos relacionados