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Serie A

  • 22 de septiembre de 2012
  • • 20:45
  • • Juventus Stadium, Torino
  • Árbitro: C. Russo
  • • Espectadores: 38369
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Juventus 2-0 Chievo: Sólo Quagliarella supera a Sorrentino

Juventus 2-0 Chievo: Sólo Quagliarella supera a Sorrentino

Getty Images

Los ‘bianconeri’ suman tres puntos muy valiosos gracias a un doblete del delantero napolitano en un partido marcado por las paradas del portero visitante y las rotaciones de Conte

La felicidad creada en Stamford Bridge entre los seguidores juventinos sólo tenía validez y continuidad si la Juventus regresaba a la realidad de la Serie A y conseguía seguir con su brillante racha victoriosa. La participación de los bianconeri en la Champions League obliga a efectuar de forma continua rotaciones que pueden mermar el rendimiento del equipo, como podía haber ocurrido hoy contra el Chievo Verona, escuadra sólida como pocas, muy seria en defensa y que cuenta con un arquero prodigioso que ha sacado en el Juventus Stadium todo su repertorio de paradas.

Stefano Sorrentino negó el gol a la Juve, equipo rival de su amado Torino, durante 64 minutos en los que sus manos llegaron a balones que parecían a simple vista inalcanzables. Ya fuera el esférico a ras de suelo, a bote pronto, por alto o a bocajarro, Sorrentino las sacaba todas. Pero ni un portero en su estado de forma puede frenar durante todo un partido a un atacante en plena racha goleadora. Fabio Quagliarella ya llamó a la puerta de la titularidad con su gol del empate contra el Chelsea y hoy ha mandado un mensaje a todos aquellos que le mostraron la puerta de salida de la Juventus el pasado verano, con  un doblete creado con dos grandes goles, potencialmente dos de los más bellos de la jornada.

El primero de ellos llegó en la jugada sucesiva a la mejor parada del portero turinés, cuando evitó que Chiellini marcara con un remate de cabeza a menos de un metro de la portería con unos reflejos sencillamente espectaculares. El córner siguiente parecía quedarse corto, pero entonces apareció Quagliarella cerca del punto de penalti para de media chilena hacer inútil el manotazo de Sorrentino, que veía como el balón se iba irremediablemente hacia la red. Misma sensación tuvo que tener el portero del Chievo cinco minutos después, porque también llegó a tocar el disparo del bianconero, después de que éste superara a dos defensas adversarios con un sutil toque al balón, para quedarse en un mano a mano que no desaprovechó.

Antonio Conte, desde la lejanía de la grada solitaria, dejó en el banquillo a cinco jugadores que suelen partir de inicio habitualmente, que también lo hicieron en Londres. En su lugar entraron tres hombres que debutaban como titulares. Estos eran los casos de Lúcio, Pogba e Isla, pero la presión no fue su adversaria y todos ellos rindieron a un nivel lo bastante alto para que no se notara su falta de continuidad. Especialmente interesante fue el debut del ex interista ante su afición. Le va a costar ganarse su cariño tras pasarse tres años en el máximo rival sin ser muy simpático con la Juve, precisamente. El joven mediocentro francés sustituyó a Pirlo con autoridad, sin la clarividencia en el pase del ‘21’, pero con una valentía y criterio distributivo propios de un jugador con mucho futuro por delante.


Pero aun así durante muchos minutos la Juventus, más allá del absoluto dominio del balón, estuvo espesa en ataque. El hombre fundamental en la creación de juego y espacios fue Vucinic, lo cual no es en teoría demasiado positivo, al perder así una referencia ofensiva. En esas, la actitud de Quagliarella fue fundamental, ya que cubría todos los huecos abiertos por su compañero de la punta para recibir así numerosas asistencias que no aprovechó hasta ese minuto 64. La falta de profundidad aparece como síntoma a la falta de Pirlo en campo, lo que la Juve trata de solucionar con disparos lejanos escasamente productivos.

Del Chievo ofensivamente se puede decir muy poco, salvo alguna arrancada en la segunda mitad liderada por Moscardelli. Di Carlo creó un once muy rocoso que tratara de evitar comodidad a la hora de combinar de la Juve y lo consiguió durante muchos minutos. El rombo formado por los Rigoni, Vacek y Hetemaj creó superioridad numérica visitante en el medio del campo, convirtiéndose en una tela de araña en la que Marchisio se difuminó y sólo Giaccherini podía liberarse cayendo a la banda izquierda. Ahí era fundamental el montenegrino de la Juventus, que aparecía como un mediapunta falso para recibir y habilitar a los jugadores que se abrían.

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