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Campeonato de Europa

  • 24 de junio de 2012
  • • 20:45
  • • NSK Olimpijs'kyj, Kyiv (Kiev)
  • Árbitro: Pedro Proença
  • • Espectadores: 64340
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Italia ganó 4 - 2 por penalties

Inglaterra 0-0 Italia (2-4 en los penaltis): Italia, con toda justicia

Los italianos lo merecieron más durante los 120 minutos y tras fallos de Ashley Young y Ashley Cole, se clasificaron a la semifinal de la Euro 2012 contra Alemania

Italia venció a Inglaterra por 2-4 en la tanda de penaltis, tras haber empatado 0-0 en el tiempo regular del partido que ambas selecciones disputaron en el Estadio Olímpico de Kiev, válido por los cuartos de final de la Euro 2012. Con este resultado, los de Cesare Prandelli se ganaron el derecho de enfrentar a Alemania en la próxima fase.

El primer tiempo mostró quizá el mejor fútbol de todos los partidos que se han disputado en el torneo hasta el momento. Comenzó a fondo Italia, controlando la pelota frente a unos ingleses que parecían confundidos frente a un equipo que no suele mostrar tanto ritmo. Ese capítulo inicial terminó con un disparo glorioso de De Rossi, que se estrelló en el poste derecha del indefenso Hart cuya estirada había resultado simplemente ornamental.

La jugada pareció despertar a Inglaterra, que cambió de marcha, pisó el acelerador y comenzó a presionar a sus rivales desde su propio campo. No era el equipo pusilánime y miedoso de la primera fase de grupos, sino el viejo León de otros tiempos. Encabezados por su capitán Steven Gerrard, los de Hodgson apretaron, mordieron y generaron una clarísima, que sacó Buffon con reflejos increíbles tras un rebote aprovechado por Johnson.

Lo increíble de todo esto es que sucedió ¡antes del minuto cinco! Y puso el escenario para una primera parte sin respiro, en la que se sucedieron las ocasiones, y donde si el balón no acabó en la red fue por las increíbles fallas de los delanteros… Sobre todo de uno. Mario Balotelli es un jugador de extremos: o es genial o es terrible. Esta vez apareció MiniMario y no SuperMario. El 9 italiano falló tres ocasiones clarísimas y dejó vivir a los ingleses, que también tuvieron sus oportunidades, desperdiciadas por Welbeck y Rooney.

Con todo fue Italia quien lo mereció más, quien lo buscó más. Tras los primeros veinte minutos, Inglaterra volvió a bajar el ritmo y fueron los azzurri quienes llevaron el peso del partido. Y quizá les podría haber ido mejor de no ser por la extraña consigna de disparar a puerta bajo cualquier circunstancia cada vez que la pelota se acercaba remotamente al área. Y entre el excelente Hart y la evidente falta de puntería de los tiradores, las oportunidades se perdían.

Así acabó la primera mitad, y así comenzó la segunda. Con los de Prandelli encima y los de Hodgson aguantando. Con menor ritmo pero aún mucha intensidad, con Italia merodeando el área y mandando disparos de larga distancia a la tribuna y con Inglaterra cada vez más inspirado en la épica del Chelsea de aguantar el cero y esperar a la buena fortuna y a la buena puntería. Carroll reemplazó a Welbeck, Diamanti a Cassano; Nocerino pudo definirlo para Italia, Rooney para Inglaterra pero, para variar, fallaron en el último toque. Cero a cero y a la prórroga.

Y, como suele suceder en esos treinta minutos suplementarios, sobre todo en partidos en que los dos equipos se han desgastado tanto, el común denominador fue la cautela. Italia mantenía el control de la pelota, pero arriesgar de más en sus intentos por conseguir el triunfo y los blancos, agotados, buscaban alguna contra pero sin que esto descuidara el orden defensivo de ninguna manera. Y entonces, como si de un milagro se tratara, el balón sacudió las redes, centro de Diamanti, remate de Nocerno y… nada, era un espejismo. El delantero italiano estaba adelantado y los penaltis esperaban.

Marcaron Balotelli y Gerrard. Falló Montolivo, y parecía que al fin los ingleses se sacudirían su maldición. Rooney hizo el segundo, y Pirlo acercó a los suyos con un Panenka. Inglaterra necesitaba seguir siendo perfecta, pero hay veces que el karma no desaparece y no hubo trébol de cuatro hojas al estilo Chelsea esta vez. Young puso su disparo en el travesaño, Buffon atajó el de Cole, y Diamanti puso a celebrar a toda la bota, que sueña ya con una semifinal de fábula ante Alemania.

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