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Copa Mundial

  • 9 de julio de 2014
  • • 22:00
  • • Arena Corinthians, São Paulo, São Paulo
  • Árbitro: C. Çakιr
  • • Espectadores: 63267
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Argentina ganó 4 - 2 por penalties

Holanda 0 (2)-(4) 0 Argentina: Sergio Romero frena a la 'Naranja Mecánica'

Holanda 0 (2)-(4) 0 Argentina: Sergio Romero frena a la 'Naranja Mecánica'

Getty

El guardameta argentino se convirtió en el gran protagonista del duelo con dos paradas en la tanda

Como si fuera una moneda, con sus dos lados, las semifinales de esta Copa del Mundo tuvieron ayer la cara -con un choque vivo, espectacular e histórico- que ha vivido hoy su cruz con este duelo entre Argentina y Holanda marcado por el miedo, el escaso riesgo y el rigor táctico que ha necesitado de la tanda de penaltis para decidir el finalista.

Con la imagen del gran Alfredo Di Stéfano en el marcador del estadio Corinthians arrancó la segunda semifinal del Mundial de Brasil. Los últimos aplausos del público a la 'Saeta Rubia' supusieron el arranque de un partido en el que Argentina tuvo más presencia en el área contraria, a pesar de no tener la posesión ni las oportunidades. Leo Messi dispuso de la única acción relevante del primer acto con un libre directo bien atajado por Cillessen.

Poco más ofrecieron ambos equipos en estos 45 minutos, quienes se medían en exceso, tratando de no errar y no exponer el balón ante su contrincante, con la cautela por bandera. Todo ello provocó que el espectáculo fuera inferior al previsto, con la tensión y emociones propias de la antesala de una final mundialista y sin la brillantez acorde a los jugadores que había en el césped.

El guión se sucedió en el segundo acto con los mismo ingredientes, bajo una lección de sencillez y efectividad a cargo de Mascherano -amo y señor de la medular- que rivalizaban con el sentido del criterio y el orden en el lado naranja, cortesía de Louis Van Gaal, a quien se le complicaba el partido que se jugaba en su cabeza con la prematura salida de De Jong de la cancha.

El último tramo del segundo tiempo devolvió brevemente el protagonismo a los responsables de llevar a sus equipos a la gloria. La media chilena de Van Persie fue replicada con un vivo disparo de Higuaín al lateral de la red. Un leve destello de esperanza que se apagó de nuevo, ante la superioridad de las defensas sobre los delanteros.

El 0-0 condujo a la prórroga, como en la cita de 1978, un tiempo extra donde el estado físico pudo adquirir vital importancia, con la velocidad de los recién incorporados, cuyos rendimientos apenas fueron explotados en un par de ocasiones, como el cabezazo que Palacio tuvo para desnivelar el electrónico y la semivolea de Maxi Rodríguez que atrapó Cillessen con aparente comodidad.

La tanda de penaltis, con el especialista Krul de mero espectador, rescató la pasión olvidada en los 120 minutos de juego. Vlaar, después de su gran partido, cedió el cuero para que Romero se luciera. Messi y Robben mostraron galones en sus ejecuciones, mientras que Garay optó por la contundencia. Sneijder se encontró de nuevo con Romero. Agüero y Kuyt dejaron los honores para que Maxi Rodríguez concediera el pase a la final del Mundial, como en 1990. 


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