thumbnail Hola,
En vivo

Amistosos

  • 14 de noviembre de 2012
  • • 20:30
  • • Amsterdam ArenA, Amsterdam
  • Árbitro: Pedro Proença
  • • Espectadores: 51000
0
F
0

Holanda 0-0 Alemania: Huelga de goles en el Amsterdam Arena

Holanda 0-0 Alemania: Huelga de goles en el Amsterdam Arena

PROSHOTS

El empate, en esta nueva edición del clásico del fútbol europeo, no pasará a la historia por el juego exhibido

En un día caracterizado por la jornada de huelga general decretada en diversos países europeos, el clásico del fútbol continental terminó en tablas. Las numerosas bajas han condicionado un choque falto de intensidad, con ausencia de buen juego y que no pasará a la historia de los enfrentamientos entre ambas selecciones.

La rivalidad entre los Países Bajos y Alemania ha escrito innumerables capítulos. Una enemistad alimentada por los conflictos bélicos y perpetuada por los duelos futbolísticos que desde 1910, fecha del primer enfrentamiento, cruzan los destinos de ambos combinados. De todos ellos, han pasado a la historia del deporte alemán el que se produjo en 1974, durante el Mundial celebrado en la R.F.A., en aquella final ganada por los germanos a la 'Naranja Mecánica' de Cruyff. Para los Países Bajos, ha quedado en el recuerdo la victoria en las semifinales de la Euro'88 que sirvió de antesala para el único torneo que atesora la 'Oranje'.

La versión más reciente de este clásico del fútbol continental se vivió hace unos meses con triunfo de la 'Manschaaft', en un encuentro valedero para el campeonato europeo de selecciones que supuso el batacazo holandés en la primera ronda de la Euro'2012.

Ninguna de las dos escuadras partían con sus 'onces' habituales en el Amsterdam Arena. El técnico visitante Joaquim Löw no podía contar con parte de su columna vertebral. Los ausentes eran: Boateng, Badstuber, Schmelzer, Schweinsteiger, Khedira, Özil, Kroos, Gómez y Klose, demasiadas piezas a las que renunciar y que se repetían en la plantilla de los Países Bajos, que llegaba también algo diezmada. En la lista de Van Gaal no estaban ni Stekelenburg, Van Persie, Strootman, Narsingh o Lens.

Los primeros protagonistas en el césped fueron Davids, Van Nistelrooy, Kliuvert y Reiziger, homenajeados por el público que registraba muy buena entrada en el coliseo del Ajax con un ambiente más propio de partido trascendente que de ser un amistoso. Una sensación que nunca se llegó a transmitir al terreno de juego.

Con los minutos, los dos conjuntos fueron desmelenándose lo que permitió la aparición de las primeras ocasiones. Göetze, Kuyt y Robben firmaban los primeros disparos con una Holanda que parecía tener clara dos premisas: por un lado tener adelantada la línea defensiva para estrechar el movimiento de balón alemán y por otro el de buscar en ataque la ruptura en profundidad que ofrecía Robben. Alemania procuraba circular pacientemente el balón, a pesar del reducido espacio, y maximizar sus opciones a balón parado. Reus y Gundogan, al filo del descanso, estuvieron cerca de adelantar a los teutones, en un primer tiempo que se cerraba con empate en el marcador.

El juego se diluyó, se volvió más espeso en el segundo acto. La velocidad que había adquirido el juego al concluir el periodo anterior se estaban perdiendo con la presión a la que eran sometidas las dos zagas para sacar el balón y por el habitual carrusel de cambios de este tipo de citas. Todo ello derivó en una menor intensidad, a excepción del mediocampista De Jong, con cuya agresividad tropezaban los hombres de Joaquim Löw.

A los 76' una gran combinación de los tulipanes rompía con el control que estaba realizando al choque el cuadro teutón, más por inercia que por eficiencia y facilitado por la ausencia de una referencia ofensiva en la 'Oranje'. El disparo final de Vlaar, tras una buena pared con Kuyt, era repelido por Neuer y despertaba a los pupilos de Van Gaal que entraban en la recta final del clásico europeo con mejores perspectivas porque Alemania era incapaz de encontrar un pase en condiciones a partir de la zona de tres cuartos de la cancha, dentro de una noche aciaga para la habitual precisión germana.

El partido estaba a punto de dar a su fin, sin que ni uno ni otro solventaran sus defectos y vicios mostrados durante los 90 minutos. Reus tuvo su ración de oportunismo y de protagonismo en los instantes finales, pudiendo dar a Alemania la victoria, pero el balón se fue lejos de la portería en una noche en la que el gol parecía haberse declarado en huelga en Ámsterdam.

Artículos relacionados