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Primera División

  • 11 de mayo de 2013
  • • 22:00
  • • Estadi Cornellà-El Prat, Cornella de Llobregat
  • Árbitro: Ignacio Iglesias
  • • Espectadores: 30023
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F
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Espanyol 1-1 Real Madrid: Con cariño, para el Barça

El Real Madrid le da el título de Liga al Barcelona con este empate, firmando una nefasta primera parte que es el peor precedente para la final de Copa. Varane se marchó lesionado

Se le estaba haciendo muy larga la Liga ya a este Real Madrid que abandonó hace mucho tiempo la carrera por el título. Y a buen seguro que, de haberlo sabido, hubiera deseado ni pisar Cornellá, porque la noche no pudo ser peor para los blancos. No pudo lograr la victoria ante el Espanyol, dejando una primera parte para el olvido, pero es que más allá de eso, lo que trasciende es que ha significado el alirón del Barcelona, siendo el peor precedente posible para encarar la final de Copa del próximo viernes. Cita para la que seguramente no estará siquiera Varane, que se lesionó de gravedad. Precios demasiado altos, como se ve. Sería Stuani el que marcara el primer gol del partido a los veinte minutos, comenzando a desnivelar la balanza contra los merengues, y aunque en la segunda parte el Madrid mejoraría con la salida de Ronaldo y el gol de Higuaín, no terminaría de culminar la remontada. No ha sido la mejor Liga del Real Madrid, ni mucho menos, y parecía escrito que tendría que tener una despedida a esa misma altura. Como la que se encontró en Cornellá.

Pues ya desde el principio, el partido no pudo empezar peor para el Real Madrid. Y es que, con apenas cuarto de hora de encuentro, y sin todavía haberse encontrado siquiera sobre el campo, Raphael Varane tuvo que abandonar el campo lesionado de gravedad, se especula que con el menisco de su rodilla derecha dañado. Un encontronazo fortuito con Wakaso que le puede costar la final al central francés. José Mourinho había dispuesto a siete de los menos habituales en el once inicial, pero no así al castigado Pepe, que estaba en la grada. Quizás así se podría haber evitado la lesión del galo, pero ahora el quilombo entre central y técnico lusos se traslada a un partido mucho más crucial.

La lesión no fue sino el síntoma más claro de que no estaba siendo el partido del Real Madrid. Para nada. Dubitativo en defensa, y plano e impreciso en ataque, el equipo blanco estaba difuminado sobre el césped. Y el Espanyol supo sacarle rédito en una buena primera parte. Más concretamente Stuani, que fue el que marcó el 1-0 para los pericos rondando el minuto veinte al saque de un córner, después de que dos de sus compañeros tocaran el balón dentro del área pequeña del Real Madrid. Las jugadas a balón parado son el punto negro de los blancos, y parece que lo seguirá siendo hasta el final de los días. Aunque, para ser sinceros, si el gol no hubiera llegado en un córner, quedó la sensación de que hubiera sido en cualquier otra acción. Pues antes de la media hora, Stuani todavía fallaría un mano a mano con Diego López, mientras que Iglesias Villanueva le anulaba un gol legal a Héctor Moreno al saque de otro córner, entendiendo que había una falta sobre Xabi Alonso, que era inexistente.

Antes del descanso, no se hubiera visto al Real Madrid en el área blanquiazul si no fuera por un tiro de Morata dentro del área que impactó en la mano de Javi López. El trencilla no lo entendió como penalti. Erróneamente de nuevo. Única y exclusivamente esa acción para firmar una de las peores primeras partes del Real Madrid en todo este curso. ¡Y ya es decir! Sin embargo, el descanso sirvió para que los blancos lavaran algo su imagen en la segunda mitad, abandonando esa indolencia que paseaba en Cornellá, y sacando, al menos, personalidad. Saltó al campo Cristiano Ronaldo, incluso. Y casualidad o no, a los dos minutos de su entrada llegó el empate para los blancos, merced a un gol de cabeza de Higuaín al saque de una falta lateral botada magistralmente por Modric rondando el cincuenta y cinco.

Sin embargo, el impulso inicial de los blancos nada más regresar de los vestuarios encontró pronto su fin. Con el gol del Pipita, ni más ni menos. Y es que, si bien el equipo merengue tuvo el balón durante toda la segunda parte, prácticamente no volvió a ver puerta de nuevo, víctima de un partido que poco a poco se tornó tedioso por las numerosas faltas, como bien reflejan las seis amonestaciones en los veinte minutos centrales de la segunda parte, además de una expulsión directa a Victor Sánchez en las postrimerías del choque. Aquella falta fue prácticamente la última ocasión para los blancos, en los pies de Cristiano Ronaldo, pero ni el luso pudo dar la vuelta al resultado esta vez. No era la noche del Real Madrid. Nunca lo fue.

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