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Primera División

  • 13 de abril de 2014
  • • 21:00
  • • Estadi Cornellà-El Prat, Cornella de Llobregat
  • Árbitro: Alberto Undiano Mallenco
  • • Espectadores: 16110
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Espanyol 2-2 Rayo Vallecano: El equipo franjirrojo deja escapar dos puntos por su clemencia

Los de Paco Jémez dominaron el partido durante prácticamente los noventa minutos, pero no fueron capaces de matarlo y, casi con el tiempo cumplido, Colotto puso el definitivo 2-2

Apenas había comenzado el partido cuando el Espanyol, el equipo que menos se jugaba en el choque, ya estaba por delante. En el segundo minuto del encuentro, Sergio García armó una fantástica jugada por banda derecha que culminó con un centro a Pizzi que, dentro del área, no dudó en dejar el balón en el segundo palo donde, en boca de gol, Stuani se lanzó con todo para empujar el balón al fondo de las mallas.

Tras el tanto, fueron pasando unos minutos sin un dominador claro hasta que, poco a poco, el Rayo empezó a dar la sensación de sentirse más cómodo sobre el terreno de juego, avanzando posiciones en dirección al área de Casilla. Así, no tardó en llegar la primera ocasión clara para los franjirrojos, a balón parado. Trashorras ponía una falta bombeda al interior del área donde Larrivey, incomprensiblemente libre de marca, remataba de cabeza alto, dejando el balón en el tejadillo de la portería.

A partir de ese momento, el dominio del balón del Rayo se fue asentando, pero las ocasiones visitantes eran progresivamente menos escasas. Así avanzó el primer acto hasta que un tropiezo de David López volvía a cambiar las cosas. Alberto Bueno se internaba en el área local por su parte izquierda y, cuando el jugador de Sant Cugat perdía el equilibrio, el ex del Real Madrid aprovechaba para sacar un pase hacia el centro, desde donde Iago Falqué, sin rivales alrededor, sacaba un disparo con el interior para batir a Casilla tres minutos antes del paso por vestuarios.

La segunda mitad se iniciaba con poca claridad de ambos equipos, pero solo habían pasado cinco minutos tras la reanudación cuando Nacho, desde larga distancia, sacaba un fantástico centro al corazón del área, sabedor de que Larrivey iba a ser capaz de llegar hasta ese punto y de elevarse más que nadie para batir a un Kiko Casilla que salió de su portería demasiado dubitativo con un testarazo parabólico.

Se adelantaba el Rayo, pero el balón y el peligro seguían siendo suyos. A pesar de que el Espanyol daba ciertas muestras de querer acercarse al área de Rubén, sus ataques eran deslavazados y dubitativos y el tiempo iba pasando para desesperación de la afición local. No cambiaba la situación hasta que Javier Aguirre dio entrada a Lanzarote y Córdoba, con más intensidad que sus predecesores en los últimos metros. Pero el conjunto periquito no transformaba sus intenciones en aciertos y el Rayo aprovechaba que más locales se metían en su mitad del terreno de juego para salir con velocidad y dominar aún con más comodidad el choque, aunque el provecho de sus incursiones era similar al de los ataques locales. Solo algunos disparos de Rochina que Casilla no sufrió para detener y un gol bien anulado a Alberto Bueno por fuera de juego daban una mínima sensación de que el marcador pudiera moverse.

El dominio vallecano, sin embargo, no se transformó en goles y, en fútbol, quien perdona, paga. A la salida de un córner en el minuto 88, Colotto remataba desde dentro del área pequeña de cabeza el balón a la red y las oportunidades perdidas pasaban como diapositivas por la mente de los jugadores, técnicos y aficionados rayistas.

Poco después se cerraba el choque y ambos equipos sumaban un punto que, si bien no es malo para ninguno de los dos, tuvo un sabor más agridulce para los madrileños. El Rayo controló más el balón (67,8%), remató más (11 a 6) y lo hizo en más ocasiones a portería (5 a 2). También centró más veces al área (15 a 8) y sacó más córneres (5 a 2) pero, en la única estadística que vale para la clasificación, la de los goles anotados, ambos equipos firmaron tablas. El conjunto vallecano estuvo excesivamente clemente en su control del choque y eso le llevó a perder dos puntos que ya parecían suyos ante un Espanyol que transformó en gol sus únicos dos remates entre los tres palos.

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