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Primera División

  • 22 de marzo de 2014
  • • 18:00
  • • Estadi Cornellà-El Prat, Cornella de Llobregat
  • Árbitro: David Fernandez Borbalan
  • • Espectadores: 19965
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Sergio García no pudo superar a Keylor Navas

Espanyol 0 – 0 Levante: La falta de ideas deja a pericos y granotas sin objetivos

Sergio García no pudo superar a Keylor Navas

EPA

En un partido en el que el Levante se defendió bien a costa de prescindir en gran medida de sus opciones ofensivas, el Espanyol fue incapaz de dar con la tecla para hacer gol

Apenas si había dado comienzo el partido cuando Keylor Navas realizó su primera acción de mérito.  El peligro llegaba a balón parado en el primer ataque espanyolista. Simao ponía un córner medido al interior del área pequeña, desde donde Stuani la peinaba y Héctor Moreno sacaba un testarazo a bocajarro que el portero costarricense supo repeler con agilidad.

Conseguía el equipo visitante salvar una primera ocasión de peligro y, a partir de ella, comenzaban los clásicos momentos de tanteo, con ambos equipos tratando de asentarse sobre el terreno de juego con poca precisión en sus acciones ofensivas. Sin embargo, no tardó demasiado el Levante en acumular a sus once jugadores en su propia mitad del campo, permitiendo dar un paso adelante al Espanyol.

Los de Aguirre controlaban el esférico y tenían que conformarse con tocar con calma, a la espera de abrir algún espacio en el denso entramado defensivo granota, pero las ocasiones claras seguían sin llegar. Claro, que aún eran más escasas, por no decir inexistentes las del Levante, que ni siquiera buscaba el contraataque y que, cuando se había cumplido la primera media hora del partido, no había rematado ni una sola vez. Ante esta situación, no le quedaba a los pericos más remedio que recurrir a la pillería para intentar hacer daño. En la primera ocasión en la que el Levante acumulaba hombres arriba, tras un saque de portería en largo, Sergio García sacaba de banda rápido para armar un contragolpe por banda izquierda que acababa culminando el propio capitán a las manos de Navas.

Y así fueron sucediéndose los minutos, con el Espanyol buscando la espalda del Levante mediante pases entre líneas o acciones en velocidad cuando el equipo valenciano adelantaba posiciones, mientras que los granotas apenas si aportaban ideas ofensivas de ninguna clase en su planteamiento del partido. El balón parecía un enemigo para los visitantes, un huésped incómodo del que había que deshacerse en el menor tiempo posible. Cada recuperación de balón valencianos daba lugar a jugadas precipitadas que se traducían inexorablemente en nuevas pérdidas y regalos para que los pericos reiniciasen su ataque, en busca de unos espacios que, por otra parte, seguían sin aparecer.

A pesar de todo, en su primer y único remate de la primera mitad, a punto estuvo de adelantarse el Levante. Botaban los granotas una falta algo lejana al área que Pape Diop peinaba hacia el lado contrario, desde donde Héctor Rodas, libre de marca y a la media vuelta, remataba. Pero era demasiado contradictorio que, en un primer acto como el que se había vivido, hubiese algún gol. El balón se marchaba fuera y, poco después, Fernández Borbalán mandaba a ambos equipos al vestuario.

La segunda parte comenzó oponiéndose a lo que había sido el partido hasta entonces. El Levante buscaba con cierto criterio la portería rival y, en los primeros cinco minutos, Kiko Casilla ya había aparecido más que en toda la primera mitad. Un remate de cabeza de David Barral tras un balón largo al interior del área y un disparo en largo de El Adoua desde la banda derecha aseguraban a los más escépticos que el Espanyol había salido al campo con un guardameta al que no se le había visto hasta entonces.

Tras el arreón inicial, el Levante volvió a asentarse en su propio terreno de juego, aunque no se desentendió por completo de sus opciones ofensivas, aunque estas creaban cada vez menos peligro. El Espanyol, por su parte, se mostraba más desdibujado y solo algunas acciones puntuales, fruto de desajustes defensivos visitantes, servían para llevar el balón a los dominios de un Keylor Navas casi inactivo desde la reanudación.

Así se mantuvo el partido hasta los últimos compases cuando, con poco ya que perder, el Espanyol dio algunos pasos hacia delante para intentar sacar algo positivo de su condición de local. Sin embargo, los centros bombeados y las acometidas continuadas seguían encontrándose con la caja fuerte que los once jugadores de Joaquín Caparrós habían construido alrededor del área de Keylor Navas.

El partido moría sin goles para dos equipos que apenas los merecieron, pues solo seis remates entre los tres palos se vieron en los noventa minutos -los tres del Espanyol en la primera parte y los tres del Levante, en la segunda-, argumentos insuficientes para conseguir una victoria. La falta de vocación ofensiva en la mayor parte del partido de los granotas y la incapacidad de los espanyolistas para descomponer la organización defensiva visitante, dejaban el choque en unas tablas que mantienen a los dos clubes con un cómodo colchón sobre el descenso pero que les dificulta enormemente luchar por entrar en Europa el próximo año.



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