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Amistosos

  • 6 de febrero de 2013
  • • 19:00
  • • Khalifa International Stadium, ad-Dōha (Doha)
  • Árbitro: F. Al Marri
  • • Espectadores: 48000
3
F
1

España 3-1 Uruguay: Europa es más que América

España 3-1 Uruguay: Europa es más que América

festejo España vs Uruguay

El campeón europeo se impuso en un partido funcionarial en el que ni siquiera debió imponer su estilo para vencer con suficiencia

Casi sin querer, haciendo lo justo, y contando con la inestimable complicidad de Muslera, el portero uruguayo, batió España al campeón de Sudamérica en un partido aséptico e impersonal. Al margen de las individualidades, ninguno grabó sus señas de identidad. Ni España orquestó la sinfonía que acostumbra, ni Uruguay mostró el filo y la garra inherente a su ADN. Sólo al final se estiraron los de Tabárez y adelantaron las líneas.

Sí sirvió el evento a Catar para mostrar una parte de su poder al mundo, todavía a casi una década de organizar el controvertido Mundial de 2022. Un alfombra por césped y un graderío engalanado fue el escenario de un partido sin vuelo. Salió con buenas intenciones España, resuelta como siempre a echar el candado a la posesión. Asumida de antemano la pérdida del balón, se resguardó Uruguay, pendiente de las salidas de Cavani y Luis Suárez.

Cómoda España, le faltó velocidad y profundidad a partes iguales. Empezó bien Cazorla, haciendo de Xavi, pero le duró poco el metrónomo. Tampoco contó con las asociaciones de Mata. Ni siquiera Iniesta, inusualmente proclive esta vez al arabesco en detrimento de ser incidente en el juego como acostumbra, hiló el fútbol de España en los carriles interiores.

Únicamente Cesc alumbró a una selección diáfana. Se movió con inteligencia, buscó socios e intento afilar al equipo. Un disparo suyo manso, al que apenas se le presuponía recorrido, terminó en gol gracias a Muslera, incapaz de embolsar un balón franco. Se quedó con el molde, con cara de tierra trágame y con la certeza interna de haber quedado como el tonto del pueblo.

Se despertó tímidamente Uruguay tras el dislate de su portero, y con poco importunó la defensa española. Poco, si es que delanteros de la talla de Luis Suárez y Cavani pueden catalogarse así. Entre los dos se bastaron. Las rupturas a la espalda del jugador del Nápoles hicieron ver las costuras de Puyol, que sufrió sobremanera en su partido cien con España. Más atento estuvo Valdés, adelantado y capaz de abortar dos ocasiones de Cavani.

Fue diferente el rol que tomó Suárez. Igual de peligroso. Con más movilidad, apareció en ocasiones por el costado de Alba, más apocado que de costumbre por el tajo que le dio el del Liverpool, y también condujo varias salidas peligrosas de Uruguay. La movilidad de ambos, y el celo al que obligan estos jugadores, propició el gol de Cebolla Rodríguz, que se filtró con inteligencia a la espalda de Puyol para hacer el empate batiendo de disparo cruzado a Valdés.

El carrusel de cambios que indefectiblemente acompaña a estos bolos, tuvo el efecto usual. El partido se volvió incluso más plomizo. Silenciosamente, España mató a Uruguay en este contexto. Una pérdida de balón de Godín, infame toda la noche, desembocó en un pase de Piqué a Pedro, que cruzó el disparo lejos de Muslera. Los mismos protagonistas tuvo el último gol. Pedro aprovechó un balón perfecto y medido de Cesc al segundo palo, donde Muslera volvió a quedarse dormido. No hubo más noticias de Uruguay y pudo golear España. Se emplazaron para la Copa Confederaciones, donde será diferente seguro. En Doha, España ganó sin remangarse.

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