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Campeonato de Europa

  • 10 de junio de 2012
  • • 18:00
  • • PGE Arena Gdańsk, Gdańsk
  • Árbitro: V. Kassai
  • • Espectadores: 38869
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España 1-1 Italia: La Roja no puede con una seria Italia

España pecó de lentitud en la 1ª mitad. Di Natale adelantó a los azzurri, que cuajaron un gran partido, pero Cesc puso las tablas poco después. Torres tuvo la victoria en sus pies

España e Italia dieron una lección de fútbol a Europa en el partido inaugural del Grupo C, que deja con las mismas opciones para clasificarse a ambas selecciones después de un empate (1-1). A goles -de Di Natale primero y Cesc después-, que no a fútbol. Porque si bien la selección azzurra confirmó su buen gusto por el calcio que ya venía exhibiendo en estos dos últimos años, fue La Roja la que tuvo más cerca la victoria después de una segunda parte eléctrica.

En la primera mitad faltaría quizás profundidad y velocidad en las transiciones, sin un delantero centro puro, ante una Italia muy seria que no sólo se defendió muy bien, sino que mostró los dientes en ataque. Con el equipo más abierto, España encontró la profundidad en la segunda parte. Y Fernando Torres tuvo la victoria en sus pies con dos mano a mano fallidos en los minutos finales. Iniesta en ataque, y Casillas en defensa, fueron los mejores de una selección española que, pese al agridulce empate inicial, deja sensación de solidez, de estar muy enchufada, sin perder ni un ápice del favoritismo que se ha ganado en estos últimos cuatro años. Esta vez el fútbol no quiso que ganara, pero seguro que las victorias no tardarán en llegar con la actitud y la aptitud exhibida.

Y es que la primera parte fue de una intensidad futbolística no vista todavía en esta Eurocopa. Italia y España se repartieron la posesión, las ocasiones, la disciplina táctica, y las filigranas para marcharse con un empate al descanso. Vicente Del Bosque optó por jugar sin un delantero centro puro, con Cesc y Silva alternándose en la línea de vanguardia. Una fórmula que, si bien sirvió para añadir más toque al centro del campo, restó profundidad arriba. Los centrales azzurri, sin nadie a quien marcar, vieron fácilmente la opción de adelantar líneas, y pudieron completar una presión en todas las líneas que, junto con el gusto por el fútbol de esta Italia de Prandelli, fue lo que terminó por igualar las fuerzas de dos selecciones que a priori no eran del mismo nivel.

A España le costaba llegar a las inmediaciones de Buffon. Rondaba la corona del área a base de toque, pero a los Silva, Xavi, Cesc e Iniesta les faltaba pensar en vertical y no tanto en horizontal, atrevimiento para disparar, y quizás también una referencia arriba que finalizara las ocasiones. Generadas por los destellos puntuales de los talentosos jugadores españoles. Suficiente para ganar a muchas selecciones, pero no a esta compacta Italia. Silva a los diez minutos no acertó a finalizar un contraataque lanzado por un Cesc, que al final de la primera parte pudo marcar después de una buena triangulación si Giaccherini no se llega a interponer in extremis. Aunque lo cierto es que la mejor ocasión la tuvo Iniesta en sus botas, uno de los mejores de la selección, al recoger una asistencia de Xavi en el balcón del área sin marca, pero su tiro se marchó por encima de la portería italiana.

Algo más precisos anduvieron los italianos en las ocasiones que generaron. Balotelli y Cassano se movieron muy bien en el frontal del ataque, escoltados por el buen hacer de Pirlo y Marchisio en la medular. No en vano, aunque no tuvieron la posesión, sí que tuvieron las mejores ocasiones. Y de no ser por Iker Casillas, la campeona de Europa y del mundo bien se podría haber marchado al descanso muy atrás en el marcador. Porque el ‘Santo’ español detuvo el intento de Pirlo de falta directa desde la frontal, el de Cassano con un fuerte chut desde dentro del área, el de Marchisio con una fuerte volea desde fuera del área, y la más importante, la de Motta con un cabezazo desde dentro del área pequeña cuando estaba sin marca y el colegiado se llevaba ya el silbato a la boca para el paso por los vestuarios.



Una segunda parte que exhibió las mismas virtudes que en la primera, pero además, infinitamente más vértigo. Justo lo que le había faltado a la Roja. España abrió más el campo, con mayor recorrido de los laterales y más velocidad en las transiciones, lo que posibilitó tres acercamientos en cinco minutos, el más claro, un tiro de Iniesta desde el lateral del área pequeña que despejó Buffon con la yema de los dedos. Sin embargo, fue Italia la que golpeó primero, rompiendo el equilibrio en el marcador. Balotelli había tenido un mano a mano con Casillas que se marchó al limbo por la velocidad de Ramos para robarle la bola. Pero poco después, Di Natale no desperdiciaría la oportunidad de batir a Casillas en el uno contra uno tras una magnífica asistencia en profundidad de Pirlo.

Un golpe que, afortunadamente para España, dejó pocas secuelas. Y es que apenas tardó cuatro minutos en responder con un directo a la mandíbula azzurra. Fue en una jugada que parte desde la banda en la que Silva encuentra a Cesc en profundidad por el centro con un pase de ésos que no podrían ser reproducidos ni en la videoconsola. Esa jugada que nunca salió en la primera parte, acabó con el balón en las mallas merced al disparo inapelable al primer toque de Cesc. Gol que sirvió para igualar el marcador, que no las sensaciones sobre el césped. Porque después de remontar, y de ese reordenamiento en el descanso más la entrada de Navas y Torres para abrir aún más el campo, España se creció en la media hora que restaba.

El delantero del Chelsea tuvo incluso un mano a mano con Buffon nada más saltar al campo, pero el cancerbero italiano le ganó la partida en su intento de quiebro. Con España volcada, Di Natale avisó con una volea desde dentro del área que se marchó fuera por poco. Lo que sin embargo no amedrantó a una España que lo buscó hasta el final. Y casi lo encuentra merced a otro mano a mano de Torres con Buffon. Esta vez buscó la vaselina en lugar del recorte, pero se marchó por encima del larguero, quebrando así la última gran ocasión para que España debutara con victoria. Seguramente lo mereciera por la segunda parte, si bien es cierto que Italia lo puso todo también. El dios del fútbol quiso que semejante espectáculo se merecía un reparto de puntos.

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