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Clasificación Mundial Europa

  • 11 de octubre de 2013
  • • 22:00
  • • Iberostar Estadi, Palma de Mallorca
  • Árbitro: B. Nijhuis
  • • Espectadores: 22900
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La selección celebra el gol de Negredo

España 2-1 Bielorrusia: Cada día cuesta más

La selección celebra el gol de Negredo

Getty

La selección cuaja otro mal partido, solventado por los goles de Xavi y Negredo, que le deja a un punto que deberá conseguir el martes ante Georgia para estar en el Mundial

Independientemente de estar a un centímetro de materializar la clasificación para Brasil 2014, el partido ante Bielorrusia resumió en noventa minutos la sinuosa fase previa que ha atravesado España. Casi cada partido, pese a la nimia entidad de algunos de los rivales, ha supuesto un jeroglífico de dificultad creciente para la campeona del mundo y de Europa. La sensación, que se hizo patente también en Son Moix, es que cada vez cuesta más, cada vez se tiende a perder más el combinado en una retórica que en la práctica se traslada en esencialmente nada. Naufragó individual y colectivamente, encontró la solución en un gol aislado de Xavi en una jugada ciertamente extraña y remachó con viento a favor. Un punto ante Georgia el martes en Albacete será suficiente para evadir la repesca.

Resulta imposible de explicar la lacerante extravagancia en la que se ha sumido Vicente del Bosque en cuanto a la elección de cada portero. Ante Bielorrusia eligió a Valdés, a quien degradó en la anterior convocatoria en beneficio de un Casillas que no contaba con ningún minuto oficial en aquel entonces. Por desconcertante, no dejó de ser una decisión tangencial, pues nadie se asomó a la portería de Valdés hasta que Kornilenko se aprovechó de un error defensivo para apretar el marcador. En realidad todo el partido se jugó en la orilla bielorrusa, que se presentó ante la campeona del mundo con la pacata aspiración máxima de no encajar un saco. Cumplió su objetivo porque a España esta fase de clasificación, salvo el partido de Saint-Denis, ha tenido un cariz de engorro.

No fue la promoción del portero del Barcelona la única nota exótica de la alineación. Michu, presente de rebote en la convocatoria tras la lesión postrera de Villa, escaló a la alineación titular. No encontró su espacio el delantero del Swansea, más acostumbrado a ser atacante en equipos con más querencia por la llegada que por la paciencia. Peleó y tuvo una en el corazón del área, pero le faltó un punto de velocidad de ejecución. A él, y a toda la selección. No empezó mal el equipo, víctima de una asimetría acuciante. Todo lo bueno ocurrió por la banda izquierda de España, gracias al filo de Pedro, el hombre más entonado del equipo, y a las incorporaciones de Monreal.

No explotó en cualquier caso con determinación la veta de las bandas la selección, y con el paso de los minutos se fue metiendo a los interiores, abigarrados por las líneas bielorrusas. Apenas se iluminó el equipo con la clarividencia de Cesc, la velocidad de Pedro y algunos arrastres de Silva. No pudo sacar nada en limpio España, que tras cincuenta minutos y toneladas de posesión, apenas acreditaba un disparo entre los tres palos -terminó con tres-, un ensayo de Silva desde el balcón del área que repelió heterodoxamente el portero bielorruso. Una vez más, planeó la sensación de que el equipo se imbuye demasiado en sí mismo, que se le hacen demasiado empinados equipos netamente inferiores y que suda tinta para transformar el control el colmillo.

Retiró Del Bosque tras el descanso a Monreal, cerró con tres defensas y dio entrada a Iniesta, que se instaló en los interiores pero apenas fue incidente en el partido. Si los cambios no tuvieron un impacto palmario, si lo tuvo el tanto de Xavi, que solventó el laberinto. Fue un gol de raza. Peleó Piqué un balón llovido pasado al segundo palo, lo descargó a la frontal y Xavi empaló un balón que terminó de envenenar un defensor bielorruso. Hubo más espacios entonces y Negredo, que sustituyó a Michu en la segunda mitad cerró con un cabezazo un partido que abundó en algunos de los problemas endémicos de la selección durante toda la fase de clasificación.

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