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Copa Libertadores

  • 13 de febrero de 2013
  • • 01:30
  • • Estadio George Capwell, Guayaquil
  • Árbitro: W. Roldán
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Vélez, derrotado en su debut en la Libertadores

Vélez, derrotado en su debut en la Libertadores

Vélez no pudo frentar a Emelec en su debut copero.

Emelec lo venció por la mínima en un partido áspero. Los ecuatorianos supieron anular el juego de los argentinos y se llevaron un triunfo justo. El Pocho Insúa se fue lesionado

Vélez llegó a Ecuador con la chapa de candidato, pero el estreno fue muy poco satisfactorio. Emelec se reveló como un equipo muy difícil, que logró anularlo futbolística y anímicamente. Con toda seguridad el estadio de Guayaquil será una parada difícil para cualquiera que deba visitarlo.

El partido comenzó con Emelec ejerciendo una buena presión en el mediocampo que evitaba la generación de juego por parte de Vélez. Así Valencia logró robarle una pelota a Cerro y remató al arco en lo que fue una de las primeras llegadas peligrosas del partido, antes de los diez minutos de juego. Sin embargo, pese a que los argentinos no lograban generar peligro de forma sostenida, tampoco los locales lograban plasmar ese dominio del mediocampo en la red adversaria. Con el correr de los minutos, el juego se hizo muy friccionado. Emelec no dudó en poner pierna fuerte en la mitad de la cancha y así fue como cercana la media hora de juego el Pocho Federico Insúa debió retirarse lesionado del campo de juego remplazado por Jonathan Copete, que tuvo una floja actuación. El otro foco de las miradas, Fernando Gago, también fue blanco de las patadas rivales, y nunca pudo marcar diferencias sustanciales.

El juego de Emelec comenzó a basarse en los desbordes de Mondaini (un centro suyo pegó en el travesaño) y en las proyecciones de Valencia, que en una gran jugada individual habilitó a De Jesús. Este remató al arco pero su tiro pegó en el lado externo de la red. Vélez tuvo que empezar a cometer varias infracciones en el cuarto de cancha que se convirtieron en peligrosos centros al área. Sin embargo, Emelec no tuvo la puntada final necesaria para irse al descanso en ventaja, y el primer tiempo terminó 0 a 0.

Para el segundo tiempo el Polo Gustavo Quinteros apostó por Caicedo en lugar del lesionado Giménez y recurrió a Fernando Gaibor para remplazar a Polo Huila. Pero la tónica del partido, con más fricción que juego no se alteró. Con uno de esos tiros libres peligrosos llegó la ventaja a favor de Emelec. Un centro de Quiñones se filtró insidiosamente en el área chica, Caicedo llegó a cabecear y en el entrevero para despejar Ferreyra vulneró su propia puerta. Aunque la producción del local no era espectacular, la ventaja era justa dado que su esquema neutralizaba a Vélez, y en consecuencia generaba las mejores oportunidades de gol.

A los quince minutos del segundo tiempo Gareca tomó riesgos y sacó a Cubero para meter a Allione, pero enseguida el panorama se hizo más sombrío con la expulsión de Tobio. El central argentino había cuerpeado a De Jesús que se iba solo al gol, pero la infracción no existió. El DT de Vélez rearmó el esquema haciendo ingresar a Cills por Ferreyra que no había logrado entrar en el partido, fruto del dominio de Emelec en el mediocampo. Vélez puso ganas, pero su rival estaba muy bien parado en el campo, de modo que no pasó grandes sobresaltos. Por el contrario, a los treinta minutos un error de Cills permitió la entrada solitaria de Quiñones, aunque Sosa reaccionó a tiempo y evitó la segunda caída de su arco. Emelec no se apuró pero estuvo más cerca de aumentar la diferencia que Vélez de empatar. Así se consumió el tiempo de juego. En términos boxísiticos los ecuatorianos ganaron por demolición. Vélez fue quedándose sin resto físico, y no encontró respuestas individuales o colectivas para cambiar la historia.

Deberá mejorar el Fortín si pretende alzar la copa. Hoy fue sorprendido por un rival muy inteligente que supo neutralizar todas sus virtudes. Sin embargo, Gareca no carece de material para sobreponerse a este primer traspié. Por el contrario, una derrota en un momento tan temprano puede servir para templar el ánimo, evitar los excesos de confianza y trabajar con tiempo sobre los errores.

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