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Primera División

  • 6 de abril de 2014
  • • 17:00
  • • Estadio Manuel Martínez Valero, Elche
  • Árbitro: Ignacio Iglesias
  • • Espectadores: 31101
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Elche 1-0 Getafe: Richmond Boakye conquista el desierto

Elche 1-0 Getafe: Richmond Boakye conquista el desierto

EPA

El ghanés apareció de la nada en el área para darle los tres puntos a los suyos después de un encuentro propicio para una buena siesta al sol de Alicante

Temperatura, ambiente y césped espectacular recibían a Elche y Getafe en el Martínez Valero. Un aroma a partido importante que nos regaló unos quince primeros minutos eléctricos en los que ambos equipos salieron sin miedo a nada. El objetivo de salvarse pesaba más que cualquier temor y ambos guardametas tuvieron trabajo desde el inicio, aunque las ocasiones más claras se resolvieron sin que ellos tuvieran que intervenir. Primero en un balón de Cristian Herrera que se paseó delante de Codina, y un poco más tarde en un golpeo al palo de Lafita desde fuera del área.

Pero fue un oasis en el desierto. Superado ese minuto 15, el encuentro bajó sus pulsaciones y ambos equipos dejaron de lado la inseguridad defensiva mostrada hasta entonces para empezar a ordenarse a través de la pelota, olvidándose de atacar. Posesiones más largas que propiciaron menos oportunidades. En una de las pocas que hubo, Damián Suárez disparó y Rafa blocó con la mano. La pena máxima parecía clara pero Iglesias Villanueva no lo vio, o consideró involuntaria la acción.

Tras el descanso, nada nuevo. El Elche manejaba el balón pero sin la claridad necesaria y el Getafe fiaba su destino a una jugada a balón parado con la que sumar su segunda victoria consecutiva. Avanzaban los minutos y, vistos los pocos méritos futbolísticos, ninguno parecía capaz de perforar la portería contraria. Los entrenadores movían el banquillo en busca de un solo futbolista inspirado que pudiera resolver. Y Escribá lo encontró en Boakye.

Con el partido casi acabado y ambos conjuntos dando por bueno el empate, Carles Gil colgó un balón al área donde apareció la cabeza del ghanés para llevar el delirio al Martínez Valero. Con la afición ilicitana bostezando y enfilando los vomitorios después de una placentera siesta, el joven delantero cambió las caras de sueño de su afición por sonrisas. Convirtió el nerviosismo de toda la familia blanquiverde por verse bordeando los puestos de descenso en ilusión por estar un pasito más cerca de la salvación. Desde el palco, con un golpe en su escritorio, Contra expresaba la rabia de los de su bando, de los azulones, que no consiguen darle continuidad a la victoria en Mestalla y deberán seguir peleando. Queda mucho, pero no tanto como para perder así los puntos.

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