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Primera División

  • 6 de abril de 2013
  • • 20:00
  • • Estadio Municipal de Riazor, A Coruña (La Coruña)
  • Árbitro: José Antonio Teixeira Vitienes
  • • Espectadores: 34596
3
F
2

Deportivo 3-2 Zaragoza: Riazor transforma el sueño en realidad

Los deportivistas, que veían hace unas jornadas la salvación como una utopía, tienen el objetivo cada vez más cercano

El Deportivo de la Coruña ha conseguido en Riazor una victoria vital para seguir luchando por la salvación a costa de un Zaragoza que se complica la vida. El partido, que ya de por sí se esperaba dramático, se aderezó con un arbitraje que no estuvo a la altura del encuentro.

Los de Fernando Vázquez salieron dispuestos a dar un golpe encima de la mesa y manejaron los primeros minutos con solvencia. Tanto es así que Roberto, guardameta del Zaragoza, no tardó en aparecer, aunque poco pudo hacer en el primer gol de los locales. Bruno Gama recogió el balón dentro del área, recortó a un defensa, y puso el 1-0 en el marcador con un tiro pegado al palo.

Apenas cinco minutos después, una estúpida acción del central Aythami, que despejó un centro con la mano, desembocó en un penalti que transformaría Helder Postiga para el 1-1.

El Deportivo, a pesar del empate, siguió mandando en el terreno de juego e incluso perdonó el gol en varias ocasiones, pero en un contragolpe de los maños, Paco Montañés adelantó a los suyos. La alegría del Zaragoza duró poco, pues Carlos Marchena pondría de nuevo las tablas en el marcador tras una serie de rechaces en el área. Con ese resultado se llegaría al descanso.

Tras la reanudación, Aythami intentó redimirse del penalti cometido y estrelló un balón en el palo a la salida de un córner, pero el Deportivo conseguiría el premio a la insistencia con una desafortunada acción del central zaragocista Abraham, que se marcó en su propia portería.

En los últimos minutos, Riazor vivió con el corazón en un puño a sabiendas de que el resultado de este partido determinaría gran parte de las opciones de salvarse para su equipo. El pitido final fue un alivio para una afición que ve cómo el objetivo por el que luchaban casi sin esperanzas se convierte en una realidad más que factible.

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