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Primera División

  • 31 de agosto de 2013
  • • 19:00
  • • Estadio de Balaídos, Vigo
  • Árbitro: Juan Martínez Munuera
  • • Espectadores: 21774
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F
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Celta de Vigo 1-1 Granada: Piti amarga la fiesta de Rafinha

El ex vallecano evitó la victoria celeste tras el gol anotado por el hijo de Mazinho

El Celta de Vigo desperdició la oportunidad de dormir como líderes de la tabla. Una anécdota, dada la altura del campeonato, que ilusionaba a una afición que vio el curso pasado ocupar el puesto de colista. El Granada maximizó sus disparos y en la segunda parte Piti neutralizaba el tanto de Rafinha, hijo de Mazinho, relevando a su padre -14 años después- como goleador en Balaídos.

La sensible baja de Borja Oubiña, por sanción, era una de las principales incógnitas que planteaba el partido. El reposicionamiento de Álex López daba la oportunidad a Rafinha de salir de inicio en Balaídos, el campo en el que su padre -Mazinho- se hizo leyenda. Con estos ingredientes, la medular celeste funcionaba a la perfección, de hecho ninguna línea flaqueaba ante un Granada más reservón en los primeros instantes.

El monólogo vigués reclamaba más determinación en el ataque. Los disparos aparecían por cuentagotas y desde la distancia. Además, los nazaríes ofrecían los primeros síntomas de despertar de la larga siesta veraniega que se habían tomado. Con media hora de juego, el Celta encontraba su premio en una oleada ofensiva que concluía con un balón de Augusto al área que, tras un rebote, caía en las botas de Rafinha. El menor de los Alcántara inauguraba un marcador que se pudo incrementar con un posterior chut de Álex López que golpeaba la cepa del poste.

Lucas Alcaraz insufló nuevas consignas que se tradujeron en una mayor presencia de sus pupilos tras el descanso. A pesar de ello, los olívicos disponían de notables ocasiones. Todas erradas, algunas de ellas en cómodas situaciones que daban vida a los andaluces, como terminó ocurriendo. En pocos minutos el Celta veía cumplir la máxima del fútbol y Piti batía a Yoel con un latigazo seco con la derecha, su pierna mala, en la primera aproximación visitante con verdadero peligro.

Los vigueses remaban de nuevo a contracorriente. Álex López tropezaba otra vez con la madera dentro de un combate más igualado que el vivido en el primer acto. A pesar de las necesidades, el tramo decisivo se vivía con más tranquilidad de la esperada ya que el cansancio sofocaba el juego asociativo y las individualidades tampoco asomaban por Vigo.

Finalmente, no se movía el electrónico en un partido que había empezado bien para los olívicos, con buen juego y un esperanzador gol de Rafinha. Una fiesta que se vio interrumpida con la llegada de Piti, protagonista en la pasada temporada con el Rayo y el cual prosigue en su idilio con la portería contraria en las filas del Granada.

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