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Primera División

  • 30 de noviembre de 2013
  • • 18:00
  • • Estadio de Balaídos, Vigo
  • Árbitro: Miguel Ángel Ayza Gámez
  • • Espectadores: 18947
3
F
1

Celta 3-1 Almería: Borja Oubiña capitanea en Balaídos

La vuelta del mediocentro al equipo ha resultado clave en el juego y en el marcador, estrenando el casillero de victorias en casa

Se preveía que Charles Dias fuera el protagonista y así lo ha sido, compartiendo el papel con Borja Oubiña. El regreso del capitán del Celta no ha podido llegar en mejor momento. El ritmo del partido se ha movido al compás de su batuta con el premio de anotar el tanto que remontaba a un Almería que se desdibujó tras un valiente arranque de encuentro.

Luis Enrique planteaba su enésimo once distinto sobre el césped. La pizarra del técnico asturiano dejaba nuevos integrantes en su esquema con el brasileño de punta. El Celta salía con una defensa juvenil -Toni ejercía de veterano a sus 23 años- en un ejercicio arriesgado que recibía un curso acelerado de adaptación a la máxima categoría con los quiebros de Suso, los cuales terminaban con el esférico en las mallas antes de los 10 primeros minutos.

Los celestes tomaban la decisión de tocar para entrar en el choque, a base de paredes y pases interiores, retomando el rumbo, todo ello facilitado por la ruptura de líneas de los indálicos entre su medular y la zaga. Charles capitalizaba casi todas las ocasiones, sin suerte de cara a la meta contraria. Todo lo contrario que el chileno Orellana, quien nivelaba el electrónico con una conducción de izquierda a derecha para batir a Esteban desde la frontal.

El marcador podía moverse en cualquier dirección a partir de ese instante, Álex López, Charles y Soriano afinaban su puntería poniendo a prueba a sendos guardametas. El brasileño también llamaba a las puertas del gol sin encontrar respuesta, a excepción del sonido del travesaño en su cuarto testarazo franco realizado a la meta almeriense.

El segundo tiempo arrancaba de la mejor manera posible para los gallegos. Un saque de esquina céltico era prolongado al palo más alejado donde Borja Oubiña obraba la remontada. Los vigueses se desmelenaban, Hugo Mallo servía un sutil balón desde el costado para que Charles tuviera su cita con el gol, esta vez acompañado de la suerte que le había sido antes esquiva.

Los olívicos se gustaban, el hecho de tocar con la yema de los dedos una victoria en casa -estrenando el casillero esta temporada- propiciaba meter en formol los minutos restantes. Los rojiblancos, hoy de morado, no mostraban oposición y se dejaban llevar. Una concesión que aprovechaba un revolucionado Nolito, partiendo desde el banquillo, y último invitado a la primera tarde tranquila de fútbol en Balaídos.

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