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Primera División

  • 13 de octubre de 2013
  • • 23:15
  • • Estadio Alberto Jacinto Armando, Ciudad de Buenos Aires
  • Árbitro: D. Ceballos
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Boca Juniors 1-1 Rosario Central: La Bombonera pagó cara la fiesta

Boca Juniors 1-1 Rosario Central: La Bombonera pagó cara la fiesta

Abreu lo empató después de los festejos y le arruinó la fiesta a Boca

Boca ganaba 1-0 con gol de Emmanuel Gigliotti, pero los fuegos artificiales y festejos por la victoria en el Superclásico interrumpieron el partido y Abreu lo empató sobre la hora

La muestra más cabal de que todos los partidos valen tres puntos se vio este domingo en La Bombonera. Tras la victoria en el Superclásico, además de la motivación de los jugadores, en el final de la semana fue cobrando fuerza el rumor de que habría algún tipo de festejo en medio del partido, lo que claramente ponía en peligro la localía de Boca en las próximas fechas.

La fiesta comenzó con un show de fútbol por parte del local, que en un gran comienzo aprovechó la alta presión de Rosario Central para librar contraataquees repentinos y profundos gracias a la velocidad de Sánchez Miño y Martínez, y a la potencia de Gigliotti. "Hay que calibrar la mira", había dicho Bianchi hace algunas semanas, y parece que al único que le llego claro el mensaje es al Puma, porque cuando estuvo frente al arco no perdonó. Sin embargo, inmediatamente fueron apareciendo distintos personajes que involuntariamente exacerbaron a los invitados mediante las fallas constantes de cara al arco rival y también al técnico.

Obviando ese infortunio, la fiesta se desarrollaba con total normalidad. La Bombonera veía caer el Sol al compas de los cánticos de una multitud de invitados que disfrutaba de la actuación de los homenajeados. El problema de las celebraciones, es que no siempre los convidados guardan la compostura. Una copa demás combinada con un exceso de alegría puede ser una combinación explosiva que arruine la velada. Y efectivamente eso fue lo que sucedió: fuegos artificales arrojados desde las afueras del estadio, fantasmas por doquier colgados de los alambrados, y connivencia de los organizadores de la fiesta expresada en la pantalla del estadio.

Fueron poco más de cinco minutos de interrupción hasta que los cohetes se apagaron y la multitud entró en razón de que todavía la fiesta no había terminado. Lamentablemente, el estado de los homenajeados jamás volvería a ser el mismo y el fin del evento sería una pesadilla protagonizada por un invitado que llegó tarde, pero dictaminó que Boca pagó muy cara la fiesta.

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