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Bundesliga

  • 14 de diciembre de 2013
  • • 15:30
  • • Allianz-Arena, München
  • Árbitro: T. Welz
  • • Espectadores: 71000
3
F
1

Mario Götze volea en el segundo gol de la tarde

Bayern Múnich 3-1 Hamburgo: Mario es nombre de gol en el Allianz Arena

Mario Götze volea en el segundo gol de la tarde

Bongarts

Mandzukic y Götze no fallaron ante su cita en casa con la portería contraria -14 dianas entre ambos en Bundesliga-

El Bayern ha sumado su 41 partido consecutivo sin caer en Bundesliga ante uno de sus rivales favoritos: el Hamburgo. Los dinosaurios han desarrollado un ejercicio personal de lavado de imagen tras sus anteriores actuaciones en Múnich -20 goles encajados en las últimas tres citas en la capital de Baviera-. Aún así, se vuelven a marchar con otra derrota, en esta ocasión nada humillante y obrada por sendos 'Marios'.

A pesar de la cercanía del viaje a Marruecos -para celebrar el Mundialito de clubes- y de la reciente derrota ante el City, el Bayern salió concentrado ante los hanseáticos, quienes tenían como misión disputar un partido a la altura del histórico escudo de su camiseta. A diferencia de los últimos años, el antiguo clásico del fútbol alemán se presentaba tremendamente igualado en los primeros instantes.

Tras una serie de atrevidos escarceos, el repliegue del cuadro del norte, iniciado en el minuto 20, anunciaba el temido zafarrancho local que se mostraba más tímido que en otras ocasiones, pausado, con mayor toque y menor profundidad. El buen hacer defensivo de los hamburgueses y las dificultades bávaras para avanzar en juego estático vivían un paréntesis en el que Kroos, Rafinha y Mario Mandzukic se encontraban en una acción trenzada que terminaba en las mallas con el cabeceo del croata.

El segundo acto presentaba a un HSV ambicioso con Lasogga avisando en dos acciones. Los 'rojos' reaccionaban a tiempo con una internada por banda derecha que concluía con un rebote que volvía a caer como un imán sobre Mario Götze, quien domaba el balón y ejecutaba de volea a Drobny.

La ventaja en el marcador otorgaba definitivamente el cuero al Bayern, esperando el vuelo que les condujera hacia tierras marroquíes. Antes, recibían el misil anunciado de Lasogga. Un recado para los excesos de relajación que viven habitualmente los pupilos de Pep Guardiola y que era respondido por Shaquiri con su postrimera diana ajustando al palo corto. El Bayern se jugará esta semana el título de campeón del mundo con la lección aprendida de no ir sobre confiado.

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