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Copa del Rey

  • 25 de enero de 2012
  • • 22:00
  • • Camp Nou, Barcelona
  • Árbitro: Fernando Teixeira Vitienes
  • • Espectadores: 95486
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F
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Barcelona ganó con resultado global 4 - 3

Copa del Rey: El Barça, en un gran partido, pasa a semifinales (2-2)

Vuelta de cuartos de final para los dos gigantes del fútbol mundial. Cara a cara en un ambiente enrarecido por los días previos nos introdujeron en la batalla. Te lo contamos.

Barcelona Real Madrid

Si la semana pasada subrayábamos que el Clásico se vivía dentro de una normalidad poco común en comparación con los demás antecedentes inmediatos, el pisotón de Pepe, primero, las noticias sobre la supuesta división de la plantilla merengue y el posible alejamiento de José Mourinho el próximo 30 de junio, enturbiaron un clima que, futbolísticamente y con el 1-2 del Santiago Bernabéu, era favorable al FC Barcelona.
Ida en el Bernabéu
R.Madrid Barcelona



Crónica del Partido
No hay Abismo en la grandeza

José Mourinho: "No voy a hablar más de Pepe. El año pasado no os vi hablar tanto de un jugador que hizo un comentario racista [habla de Busquets] y luego no dijo nada más. Su entrenador dijo que confiaba en él, y todos dijeron que fue verdad, incluso la UEFA. Y ahora Pepe dice que no es intencionado, y no es igual" (pincha aquí). "Aquí han pitado a Zidane, a Ronaldo y a Cristiano, que es Bota de Oro. ¿Por qué no habrían de pitarme a mí? Zidane, Ronaldo y Cristiano respondieron con sus goles. Yo intentaré responder con mi trabajo. A lo mejor un día respondo y los tristes son ellos, los aficionados" (pincha aquí).

Pep Guardiola: “Si se calienta [el partido] es que no hemos aprendido la lección. Pero estoy convencido de que somos un club maduro, hemos de aceptar la victoria como una satisfacción y la derrota como parte del juego. Todo el mundo nos va a mirar. Si se produce otra situación como aquella no habremos aprendido nada y no seremos el club que debemos ser. El culé está arrepentido de aquello. Este juego mueve mucho, pero sólo es un juego. Si se recibe a Pepe como a Figo me dolerá más que una eliminación.”(pincha aquí).

Las declaraciones de uno y otro nos ayudan a comprender el contexto en el que debía jugarse un partido crucial, deportivamente del lado culé y, se sospechaba, mucho más que eso, en el bando merengue.

En este sentido, nos gustaría subrayar que para el Barcelona la normalidad del entorno es siempre imprescindible porque en el ámbito deportivo puramente dicho, sabe que tiene las de ganar. Por el contrario, aires de excitación y dureza, si el árbitro no es efectivo, puede atentar contra la calidad de unos e igualar las fuerzas, a priori, desniveladas por el marcador de la ida.

En fin, ¿sería capaz Mou de dar vuelta la eliminatoria? ¿Le convenía al míster que, una vez más, se hablara de todo menos de fútbol? En poco más podríamos contestarlo. Y la pelota comenzó a rodar…

EL PARTIDO


Las formaciones no depararon ninguna sorpresa del lado de Pep Guardiola y sí lógicos -o no- retoques de José Mourinho para intentar la proeza en el Camp Nou. Pepe de central y Coentrao como lateral zurdo en lugar de Marcelo, figura ante el Athletic, lo más destacado. La apuesta ofensiva la encarnaban Kaká, Özil, Cristiano e Higuaín. A partir de ahora, y con los jugadores en movimiento, veríamos qué había de verdad entre los nombres conocidos y las intenciones sospechadas.

No hubo tiempo para nada y un pase ambiguo de Alves fue dejado correr por Piqué hacia su arquero pero estaba Pipa Higuaín solo delante de Pinto aunque, imperdonablemente, remató afuera. Era el segundo diez y el Real Madrid perdonaba la vida a un Barcelona dormido en la primera jugada. Los chicos de Mou salían a por todas y el Barça aún no hacía pie.

Cuando Casillas tenía el balón sacaba largo y el Real Madrid achicaba hacia adelante en segunda jugada con su defensa cerca del medio campo. No era la panacea técnica pero le valía a la visita para apretar en campo culé. Los chicos de Pep no se apartaban del guión de siempre y lejos de arrugarse por el error del inicio, apostaban todo al buen toque de balón y la circulación rápida con Leo Messi enganchando y Alexis recostado a la derecha. Era un duelo, por fin, de tú a tú.


Kaká jugaba de enganche puro a la espalda de Busquets y el brasileño era el protagonista principal de la transición merengue en tres cuartos. Todo el peligro corría por obra y gracia del ex Milan y encarnaba un problema serio que el Barça no resolvía cuando perdía la pelota. Por momentos los papeles se intercambiaban con respecto a otros duelos: el Madrid iba y el Barça contraatacaba. ¿Tan complicado era, Mourinho?

Poco a poco el ritmo, como era de esperar, comenzó a decaer mientras un remate espectacular de Mesut Özil reventaba el larguero de Pinto. Hecha la salvedad, señalar que Pep Guardiola mandó a Cesc al doble pivote en ayuda de un Busquets que flojeaba ante los movimientos de Kaká y del alemán. Seguía siendo más peligroso el Real Madrid gracias a otro error defensivo que Pinto remedió a disparo de Higuaín. Las convicciones no le pasaban factura al Barça pero sí un par de sustos gratuitos. El Madrid merecía adelantarse en el marcador que seguía inmutable. Iniesta, lesionado, dio lugar a Pedro.


Con el movimiento de Fàbregas al doble cinco, el Barcelona ganó en tranquilidad y Kakà se fue diluyendo. Los culés, pasada la tormenta, parecían volver a ser ellos mismos, se encontraban y, por tanto, la pelota cambiaba de dueño. Ramos con amarilla, Pep nervioso y Coentrao haciendo agua cada vez que Leo pasaba por ahí, eran los puntos débiles de la mejor versión blanca contra el Barcelona. A pesar de ello, Leo Messi arrancó en vertical y juntó a toda la defensa merengue que, desesperada, cerraba en embudo, pero Leo vio un espacio que no existía y habilitó a Pedro que, a diferencia de Higuaín, la mandó a la red para el 1-0.

El primer tiempo se iba con victoria parcial del Barcelona y una entrada de Lass sobre Messi que mereció segunda tarjeta pero que no vio nada. A pesar del fallo de Teixeira la falta terminó en un rebote que Dani Alves clavó en un ángulo y, a diferencia de la de Özil, terminó en golazo: 2-0. El resumen, y más allá de cualquier queja circunstancial, nos dejaba la tremenda sensación de que el Real Madrid, por inmolación, había dejado pasar la oportunidad en el Santiago Bernabéu. Ya parecía tarde. No por ira una vez a la fuente, se iba a romper.


Ya en el complemento nos podíamos encontrar con dos tipos de partido. Uno, que el Real Madrid siguiera yendo al frente en busca de los tres goles requeridos por el drama, aún a costa de poder recibir una goleada o, dos, cuidarse de tal posibilidad dolorosa e intentar dar la cara pero para maquillar el resultado. Dos opciones para un equipo que, suponemos, estaba anímicamente golpeado. Descontaban rápido o sufrirían horrores.

El Real Madrid iba pero se mostraba como un equipo demasiado largo y el Barcelona podía aprovechar los espacios para cerrar definitivamente el partido, la eliminatoria y ¿el resto de la temporada? Había dominio blaugrana y José Mourinho se decidió por Granero en lugar de Lass que, una vez más, pasaba sin pena ni gloria por un clásico. Un centro al área del Barça fue cabeceada a la red por Sergio Ramos pero el árbitro vio falta sobre Alves y anuló el tanto.


El Barcelona tocaba y tocaba mientras los madridistas, con menos aire, llegaban tarde casi siempre. Callejón por Kaká (de más a menos) y Benzema por Higuaín (mal), fueron las respuestas de Mou. Tácticamente no variaba nada y a un pase certero estaba el golpe definitivo o el descuento. Eran mejores los catalanes que dominaban el balón a su antojo pero demasiado horizontal. La afición quería más. Pero el Madrid marcó el 2-1 gracias a un buen pase de Özil sobre Cristiano que eludió a Pinto y anotó. El portugués decía presente y su equipo estaba a  dos goles de la proeza. Thiago Alcántara reemplazaba a Cesc, agotado. En la jugada siguiente, Benzema ponía el empate gracias a un jugadón y el frío en las gradas. Ahora estaban a un gol de pasar a semifinales.

Con los dos goles el Real Madrid dio muestras, por primera vez ante el Barça, de toda su grandeza y del esfuerzo del que son capaces aún en las malas. El mensaje ofensivo va con sus hombres y su historia y los chicos de Mourinho ofrecían toda su dignidad en un partidazo que, ahora, era dominado por el líder liguero. Los cracks del Barça no aparecían y el equipo de Pep sufría como nunca. Mascherano por Alexis –lesionado- el último cambio para cerrar el partido. Sergio vio la roja y el Madrid dijo basta. Pasaba el Barcelona, con esfuerzo y ante el mejor Real Madrid posible.

La conclusión a todo lo vivido en 180 minutos es evidente: el Real Madrid fue un equipo aminorado por la táctica impuesta por Mourinho en la ida y cuando jugó a tumba abierta murió con dignidad ante un Barcelona que, sin mostrar su mejor versión, lastimó cuando tuvo las oportunidades, sufrió cuando fue superado y se recreó en su juego cuando el mecanismo funcionó. La metamorfosis merengue llegó tarde y sabrán quienes tengan que decidir, si mereció la pena tan poco atrevimiento en casa. El Barça, bien, muy bien o no tan bien, siempre es fiel a sí mismo y en el mundo de las búsquedas, la convicción tiene premio.

Camp Nou (Getty Images)

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