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Copa del Rey

  • 20 de abril de 2011
  • • 21:30
  • • Estadio de Mestalla, Valencia
  • Árbitro: Alberto Undiano Mallenco
  • • Espectadores: 55000
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Copa del Rey: El Real Madrid vuelve a gritar campeón en una final épica (1-0)

Copa del Rey: El Real Madrid vuelve a gritar campeón en una final épica (1-0)

Mahmoud maher

Se ha jugado el 2º Capítulo de lo que hemos venido a llamar el Juicio Final de los Valores: en Mestalla, hemos asistido al primer título de la temporada.

lvar Matusevich en Follow adrianboullosa on Twitter -y en   G

Barcelona - Real Madrid

2º Capítulo del Juicio Final de los Valores

Cuando hablamos de valores, no partimos de un juicio interesado ni de búsquedas forzosas de la verdad que nos convenga, sino que intentamos describir la mera diferencia entre quienes buscan ganar por encima de todo y a cualquier precio y aquellos que, por el contrario, obtienen de las formas su primordial y más rica recompensa. “Hartarse de jugar”, diría el entrenador del Barça.

Porque tanto en el fondo como en la superficie, Pep Guardiola y José Mourinho, dos de los paradigmas más exitosos del balompié mundial, se exponen ante el Universo a través de dos prismas muy diferentes, ganadores sí, pero conceptual y filosóficamente tan separados que a la dicotomía existente entre blaugranas y merengues, se le suma la de sus entrenadores.

¿Vale ganar como sea? ¿Es más importante pasar a la historia jugando que detenerse en la coyuntura del momento de gloria?

Todos éstos son interrogantes que quien firma lleva años respondiendo desde la óptica personal: ganar por encima de todo es un valor peligroso para una sociedad en donde el resto de los mortales, los que no somos número uno en nada, convivimos.

Vencer como resultado de la estilización de las formas, sin pisar a nuestros semejantes, otro camino posible. Que cada uno elija, también, en la final de la Copa del Rey 2010-2011. Y la pelota comenzó a rodar…


El estado de salud de Carles Puyol fue el tema central de la tarde hasta que se confirmó la alineación del Barcelona. Sin el capitán en plenitud, Pep se decidió por otro seguro de vida, Javier Mascherano, en el eje de la defensa. Así pues el once blaugrana formó con Pinto; Alves, Piqué, Mascherano, Adriano; Busquets, Xavi, Iniesta; Pedro, Messi, Villa. Sin sorpresas, el mismo estilo.

Del lado merengue el cambio cantado y José Mourinho siguió confiando en su trivote-fetiche,  pero dejó fuera a Benzema para incluir a Mesut Özil dentro del siguiente once: Casillas; Arbeloa, Carvalho, Sergio Ramos, Marcelo; Pepe, Xabi Alonso, Khedira; Özil, Cristiano y Di María.  

Nada más comenzar el partido, el dispositivo táctico de ambos equipos quedó claro. El Real Madrid esperando en su campo y con Cristiano en punta, aspiraba a que la línea medular culé se equivocara en la transición, algo que ocurría en los primeros minutos, más confusos que de juego. El plan de Mou implicaba presionar arriba y le daba sus frutos en aproximaciones peligrosas para la portería de Pinto.

Ante la buena presión merengue, Guardiola cambió sobre la marcha y en el inicio de las jugadas paró una defensa de tres con Busquets de central, Piqué y Mascherano bien abiertos y los laterales parados en posición de falsos extremos. De esta forma intentaba que los merengues apretaran a lo largo y no siempre hacia adelante. El choque seguía siendo disputado pero, repetimos, con el Madrid mejor y más cerca de abrir el marcador, tal y como lo esbozó Cristiano en un remate que rechazó la defensa culé bajo palos. El Barcelona seguía impreciso.

El equipo capitalino lo tenía muy claro: juego directo y discutir la posesión en segunda jugada. Sin ser superior, la sensación confusa que flotaba en el ambiente parecía convenir a los blancos. El Barça trataba de rehacer sus circuitos, pero entre las faltas de Pepe, el despliegue de Khedira y Alonso y un Undiano Mallenco demasiado arisco para pitar las fricciones, impedían que los blaugranas entraran en ritmo.

Arbeloa pisó en el suelo a Villa pero nadie vio nada: tangana, poco fútbol y a seguir. Era muy pobre el espectáculo y Pepe al borde de la expulsión por acumulación de faltas. Cristiano volvía a avisar en una contra que terminó tapando Pinto y un cabezazo de Pepe al palo cerraron la primera mitad. Nos fuimos al descanso con empate a nada y el Madrid en su salsa: poco fútbol y muchas faltas, pero más cerca de la victoria.

COMPLEMENTO

Ya en el complemento, se comenzó a sospechar un Barcelona más fluido, escalando posiciones a partir del toque y rompiendo la muy buena línea de tres volantes dispuesta por Mourinho. Xavi, Iniesta y Busquets decían presente en Mestalla y el Barça lo agradecía. A la espera de la aparición decisiva de Messi, el partido parecía volverse tímidamente blaugrana mientras las piernas merengues sentían el desgaste de la marca y las persecuciones. Era más el Barça.

Tan grande había sido el esfuerzo físico del Madrid, base de todo juego defensivo, que con el correr de los minutos se hacía un equipo más largo y menos sólido. Allí, los de Pep Guardiola encontraban espacios entre líneas. Los circuitos parecían rehacerse definitivamente mientras sus delanteros esperaban la jugada definitiva para hacer daño a Casillas. Del otro lado, Cristiano sobrevivía a duras penas y Özil brillaba por su ausencia. Sufría y mucho un Real Madrid que defendía pura y exclusivamente en su campo.

Mourinho no dudó más y puestos a tener que jugar largo y desde su propio terreno, le hacía falta un delantero fuerte. Mientras a Pedro le anulaban correctamente su gol, Özil, sin ningún protagonismo, dio paso a Adebayor. El plan era claro: pelota larga y que el ex Arsenal aguante lo que pueda. Seguía dominando el Barcelona pero el empate no se movía aunque Casillas ahogó el gol a Messi, luego a Pedro y después a Iniesta. Era el Santo. El Madrid pedía la hora y los merecimientos se volcaban a favor del Barça aunque el tiempo corría y la prórroga estaba a la vista. Una mano heroica de Pinto recordó que el Madrid estaba vivo, agonizante, pero vivo. Con 0-0 terminaron los noventa minutos.

PRÓRROGA

Ya en el alargue, lo esencial era mantener el dominio del balón y hacer correr al rival. El guión, a priori, debía ser más favorable al Barcelona, pero el último ataque del partido fue para el Real Madrid y las dudas podían volver a los catalanes.

La iniciativa y el riesgo asumido permanecían del lado blaugrana que intentaban perforar la defensa madridista. Sin embargo, un gran pase de Xabi Alonso encontró a Cristiano solo, pero su remate se marchó desviado. Con poco, los de Mou seguían peleando, y el tiempo corría.

Y así, poco antes de terminar el primer tiempo de la prórroga, una buena pared entre Marcelo y Di María,  finalizó con un exquisito centro de Fideo para que Cristiano se elevara por encima de Adriano y rematara a gol sin que Pinto lograra evitarlo. Nadie podía decir que fuera inmerecido ni tampoco lo contrario. Era gol del Madrid, 1-0 y la Copa muy cerca.

Dos grandes equipos dejaron el alma por el título. Las herramientas y los estilos fueron completamente diferentes. El Real Madrid marcó cuando parecía no poder más y el Barcelona no tuvo resto para reaccionar en una final épica que ganó el otro gigante del fútbol español. Justo o no, nadie puede quitar el mérito del esfuerzo merengue, ni del Barcelona.

¡Felicidades al campeón!



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*Goal.com recomienda jugar con moderación a quienes así lo decidan.

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