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Primera División

  • 17 de mayo de 2014
  • • 18:00
  • • Camp Nou, Barcelona
  • Árbitro: Antonio Miguel Mateu Lahoz
  • • Espectadores: 96973
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David Villa y Diego Costa, titulares en el Atlético de Madrid

Barcelona 1-1 Atlético de Madrid: El sueño colchonero se hizo realidad

David Villa y Diego Costa, titulares en el Atlético de Madrid

Getty Images

Alexis Sánchez anotó el gol que le dio ilusiones a los culés, pero Diego Godín igualó en la segunda mitad para darle el décimo título de su historia a los de Diego Simeone

Por fin. La Liga de Schrödinger terminó. El primer campeonato en color que se decidía en una infártica última jornada disfrazada de final fue un alegato a lo inesperado y un monumento al derroche deportivo. No hubo momento Schwarzenbeck ni nada por el estilo. Este Atlético se sobrepuso, primero a las lesiones de dos de sus puntales, Diego Costa y Arda Turan, y después al golazo de Alexis Sánchez. La Liga ya es historia. El Pupas ha muerto. Por fin, el coyote cazó al correcaminos. El Atlético de Madrid es campeón.

El Tata Martino, consciente de que al Atlético solo se le podía superar multiplicando la intensidad de su fútbol por mil, decidió dar entrada a Fàbregas y Pedro en lugar del cansado Xavi y el renqueante Neymar. Diego Pablo Simeone, por su parte, salió con todo su arsenal futbolístico, con ese once que se ha retuiteado millones de veces, con Diego Costa, su máxima estrella, en el equipo titular que defendía el liderato en el Camp Nou.

Pero el partido, tras unos primeros intercambios de tímidos ataques, adquirió tintes heroicos debido a las tempraneras lesiones de Diego Costa y Arda Turan. Primero cayó el hispano-brasileño en una contra del Atlético. Salió Adrián, el héroe de Chelsea. La imagen del delantero con la mirada más amenazadora de la Liga llorando en el banquillo quedará para los anales de la historia. Y, poco después, Arda Turan también se rompía. Pero estaba Raúl García.

Hasta los cambios, el Atlético, con el mismo desparpajo que ha desplegado durante toda la temporada y en campos como San Siro, San Mamés, Stamford Bridge o el Santiago Bernabéu, llegó a sorprender al conjunto azulgrana con un fútbol valiente y directo. Pero después del varapalo, el Barcelona salió a comerse al Atlético. Primero avisó Pedro con un cabezazo a bocajarro tras un centro celestial de Dani Alves que se marchó fuera. Y después llegó el estallido del Camp Nou, obra de un jugador destinado a dejar su huella en esta Liga con auténticos golazos, Alexis Sánchez.

En un balón al área, aparentemente inofensivo para la zaga atlética, el balón fue a parar al pecho de un desconocido durante todo el choque Messi y este conectó con el internacional chileno, que se sacó un zapatazo descomunal que se alojó por toda la escuadra de la portería defendida por un atónito Thibaut Courtois. Ya marcó al Madrid en el clásico de la primera vuelta un golazo con una sutil y plástica vaselina y volvió a enseñar al mundo por qué es el Príncipe Maravilla con un indómito obús ante uno de los mejores porteros del mundo.

El gol anestesió al Atlético y durante unos minutos el Barcelona se comió al conjunto de Diego Pablo Simeone. Pero durante pocos. Porque a este Atlético de Madrid los shocks le duran segundos y retomó el mismo planteamiento que tan buenos resultados le dieron al comienzo del choque. Pero sin Costa en el césped, a los rojiblancos solo le quedaba la opción del balón parado.

Y así fue como llegó el tanto de la igualada. Tras una salida en tromba del conjunto rojiblanco en los primeros minutos de la segunda parte, con trallazo de David Villa al poste de Pinto incluido, el Atlético lograba el empate a la salida de un córner, de cabeza, como tantas y tantas veces lo ha logrado esta temporada. Botó el saque de esquina ese Simeone disfrazado de madrileño para que un Diego Godín transformado en su querido Obdulio Varela cabecease al fondo de las redes un tanto con valor de campeonato.

Pero enfrente estaba el Barcelona, un equipo lánguido pero que cuando aprieta, aprieta de verdad. Y comenzó a apabullar al conjunto de Diego Pablo Simeone con su hipno-fútbol. Entonces, el entramado rojiblanco se transformó en un frontón y mediante una seguridad defensiva abrumadora fue disminuyendo el ímpetu ofensivo del conjunto del Tata Martino e incluso lanzando alguna contra peligrosa. Así fueron pasando los minutos en el marcador del Camp Nou y el Barça comenzó a cambiar la elegancia de su fútbol por la heroica. Pero en ese cambio de estilo, el Atlético casi siempre suele salir ganador.

Y así fue, con Piqué como delantero centro, con Pinto subiendo a rematar los córneres, con David Villa persiguiendo el balón con el corazón que le salía por la boca, el partido llegaba a su final. El Atlético logra quedar campeón por primera vez desde el mítico doblete. Y lo hace a lo grande, ante un gigantesco rival como es el Barcelona, que fue campeón durante la última parte de la primera mitad y el inicio de la segunda. El Atleti es diferente. Y esta Liga tan emocionante como entrópica, en la que ambos finalistas podían ser campeones en el último partido, es para el conjunto de Diego Pablo Simeone.

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