thumbnail Hola,
En vivo

Copa Libertadores

  • 27 de febrero de 2013
  • • 01:45
  • • Estadio Julio Humberto Grondona, Avellaneda, Provincia de Buenos Aires
  • Árbitro: Martín Vázquez
2
F
5

Arsenal 2-5 Atlético Mineiro: Ronaldinho deslumbra en la noche de Sarandí

El sur bonaerense fue el escenario ideal para revivir la leyenda del brasileño, que brilló como alguna vez lo hiciera en el Santiago Bernabéu

Esa sonrisa tan particular desnudaba su impoluta e imperfecta dentadura, quizás el único punto de conexión que se mantuvo inalterable entre aquel pasado glorioso y este presente. Ronaldinho no es el mismo que construyó una hegemonía de tintes mundiales durante su etapa en Barcelona, pero del arcón de los recuerdos rescata pinceladas que flirtean a la memoria y empañan los ojos. El último ídolo imperfecto, el último humano. Sarandí se rindió a sus pies en una noche histórica, no solo por la goleada de su Atlético Mineiro. La leyenda que sometió al Bernabeú, el mito que se entregó a la eternidad sin distinción de camisetas ni nacionalidades, jugó otra vez en suelo argentino.

Y tal vez sea exagerado o caprichoso, pero Ronaldinho fue el símbolo de una generación que no solo gritó sus goles y celebró sus títulos sino que se enamoró de sus gambetas, se apasionó con su espontaneidad y su creatividad, pero principalmente gozaba por contagio, porque Ronaldinho era feliz humillando al rival de ocasión con sus pinceladas y el espectador, por esa cautivante figura, reía con él y sentía como volaban juntos a toda velocidad esquivando a unos y otros. Su memorable exhibición frente al Real Madrid, con los hinchas del Merengue de pie aplaudiendo uno de los rendimientos individuales más espectaculares que se recuerden, es su síntesis más perfecta. Con Arsenal como víctima, revivió esas sensaciones, aún pese a las intermitencias de un crack interminable.

Sarandí tuvo el privilegio de acuñar otra gesta de Dinho, quizás una de sus últimas presentaciones en el plano internacional, en la misma noche en la que Bernard se presentó en sociedad para todo el universo futbolero. Tres goles de la última joya brasilera fueron el complemento ideal para una noche en la que R10 captó todos los flashes. Ronaldinho no fue la única reminiscencia de la noche bonaerense: su sociedad con Bernard, 168 centímetros de talento, recordó aquellos días en los que un paternal morocho blaugrana con la 10 estampada en la espalda conjugaba conexiones memorables con un tímido pibito rosarino que daba sus primeros pasos en primera. Un tal Lionel Messi.

Artículos relacionados