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Copa Mundial

  • 21 de junio de 2014
  • • 18:00
  • • Estádio Governador Magalhães Pinto, Belo Horizonte, Minas Gerais
  • Árbitro: M. Mažić
  • • Espectadores: 57698
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Argentina 1-0 Irán: Lionel Messi y Sergio Romero evitan la tragedia

Argentina 1-0 Irán: Lionel Messi y Sergio Romero evitan la tragedia

Getty

La albiceleste pudo perder con un equipo asiático muy inferior, pero que se animó. Una genialidad del delantero del Barcelona al 92 puso a los sudamericanos en octavos

Primera parte, la teoría no existe. En Argentina se preguntaban por cuántos goles ganaría su selección a Irán, rival en la segunda jornada del Grupo F del Mundial. Y no se trataba de un acto de soberbia o arrogancia. Si los milagros existen, no suceden con asiduidad. Y Costa Rica se había hecho de algunos, cargándose a Uruguay e Italia, metiéndose en los octavos de final y eliminando a Inglaterra, incluso sin enfrentarla. El conjunto de Carlos Queiroz, en teoría, no tendría a qué Dios rezarle.

Con el 5-3-2 usado ante Bosnia ya sepultado tras las críticas (de afuera y de adentro), Argentina salió con el equipo que le gusta a la gente. Descreyendo de los manuales, la albiceleste entendió que su once se arma de adelante hacia atrás. Ángel Di María, Sergio Aguero, Lionel Messi y Gonzalo Higuaín contra el mundo. En el medio, Javier Mascherano para contener y Fernando Gago para el primer pase. Esta crónica, también a priori, no precisaba de nombres en defensa: Irán no iba a hacer nada en ataque. La teoría no existe.

La Grecia campeona de Europa en 2004 era un canto al fútbol comparado con este equipo iraní, cuyo autobús se mantenía en pie. Javad Nekounam era el chofer, el técnico dentro del campo. Era su negocio. Perder por poco. Los asiáticos marcaron mejor por abajo que por arriba, vía que utilizaron los sudamericanos para llegar con peligro. Marcos Rojo, Federico Fernández y Ezequiel Garay tuvieron sus oportunidades. Higuaín contó con la más clara de la etapa inicial, pero tiró con derecha al muñeco. Un muñeco que, más tarde, sacó elásticamente un remate del Kun. Di María probó desde lejos pero sin puntería, y Messi no estuvo fino ni en una falta favorable para su zurda. Argentina, sin espacios, no tenía que perder la paciencia.

Segunda parte, Irán se lo cree pero decide Messi. Maradona, ovacionado por un colmado Mineirao, veía desde la grada cómo Sergio Romero sacaba a Reza un cabezazo de gol. La mano de Dios era del portero suplente del Mónaco, que luego se volvería a lucir sacando otro remate de cabeza imposible. Irán se lo empezó a creer. Notó la impaciencia argentina y se animó. Con los ingresos de Rodrigo Palacio y Ezequiel Lavezzi por Aguero e Higuaín, de flojos rendimientos, Sabella intentó abrir el campo. La albiceleste no tenía movilidad ni juego por las bandas. Con los delanteros de Inter y PSG lo encontró, pero Romero volvería a sacar un mano a mano que olía a tragedia.

Argentina tiene a Messi. Cuando el papelón se consumaba, la tomó el 10 del Barcelona y decidió con un golazo al 92. Argentina dio pena, pero está en octavos. Pudo ser mucho más trágico.

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