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Jugado
mayo 21, 2012 3:00 a.m. CEST
Estadio Nuevo Corona — Torreón
Árbitro: R. García Orozco
mayo 21, 2012 3:00 a.m. CEST
Estadio Nuevo Corona — Torreón
Árbitro: R. García Orozco
Santos Laguna 2-1 Monterrey: Daniel Ludueña y Oribe Peralta le dan el título a los Guerreros
Con anotaciones de Ludueña y Peralta, los laguneros obtuvieron su cuarto trofeo después de superar una suerte de maldición que pesaba sobre ellos
Por Mario Aguirre | @maragumal
Getty Images
Su fe es inquebrantable. Muchos hubiesen claudicado en el el larguísimo sendero que representa la persecución por el caprichosamente esquivo éxito. Pocos como ellos que nunca perdieron el apetito por demostrar que un subcampeón constante está más cerca de la cúspide que un espontáneo primero, como los que abundan, lamentablemente, en el balompié mexicano y su sistema de competencia que premia el oportunismo. Tras cuatro finales perdidas en fila por distintos torneos, Santos Laguna honró su sangre marcial al labrar su cuarta estrella luego de imponerse a Monterrey en el TSM.
'Rayados' ya había demostrado en la ida de las semifinales ante América que sabía adaptar su esquema y, máxime, su postura, de acuerdo a los requerimientos, los cuales exigían inhabilitar a Oribe Peralta, quien desquició a toda la defensa el jueves pasado. Pero a la zaga se le olvidó que si bien el delantero monopoliza buena parte de la culminación de las jugadas ofensivas de los suyos, no era el único: también estaban Darwin Quintero, Christian Suárez, Daniel Ludueña, más la banca.
El 'Hachita' asiste, su fuerte, aunque igual define, no es una materia que desconociera en lo absoluto. Cuando las miradas rastreaban a Peralta, Quintero dejó para el argentino naturalizado mexicano, quien esquivó a Hiram Mier y cruzó por debajo al guardameta Jonathan Orozco. Apenas en escasos seis minutos, los 'Guerreros' ya laceraban a su contrincante.
Sin embargo, lejos de amilanarse, Monterrey recordó enseguida a Santos de su interminable peligrosidad. Fuese mediante sus destellantes individualidades, su juego asociado, su 'callo' en estas instancias, su banca, y, también, vía la pelota parada, a los de Víctor Vucetich les sobraban variantes a la ofensiva. Aldo de Nigris avisó con una peinada que apenas pasó a un lado de la cabaña. Jesús Zavala igualmente advirtió con un testarazo.

Una vez conseguida la anotación, el colectivo de Benjamín Galindo, por su parte, dosificó ideas y fuerzas de más. Con algo de consentimiento propio, permitieron que unos furibundos regios se le vinieran encima, sobre todo en el segundo tiempo.
El empate rondaba la portería de Oswaldo Sánchez. Los 'Guerreros' parecían desconocer su identidad al elegir la defensa como su estrategia de ataque. Hasta que Peralta, ese valiente soldado que se atreve a pelear inclusive empapado en su misma sangre, decidió que ya era tiempo de aparecerse y acudir, cuándo no, al rescate de sus compañeros. Ocurrió posteriormente de una pared entre Ludueña y él, que este último definió al palo más lejano de Orozco (65').
Empero, batalla sin drama o bajas no es tal. La lesión del ídolo Peralta preludió lo que se avecinaba. De Nigris, a los 79', regresaban los fantasmas al TSM de otra final perdida. El ariete se fabricó espacio del centro a la izquierda arrastrando la pelota. Con el marco de frente, sacó un zurdazo que doblegó la estirada de Oswaldo. El combate se volvía de a matar o morir; los 'Albiverdes' recurrieron a su fortaleza física-mental, y una que otra atajada de su guardián en la retaguardia, a fin de avalar, finalmente, suya la gloria.
Santos dejó de encomendarse a alguien más, de suplicar al cielo en búsqueda de respuestas que explicaran sus desgracias persistentes, para pasar a creer en sí mismo, en su suficiencia. En una que acabó con la supuesta imbatibilidad del 'Rey Midas' (Vucetich) —su seguidilla de títulos se frenó en el doceavo— y de un plantel que hace un meses le horadó su cuarta estigma. El santo de Santos es, de aquí en adelante, Santos.
'Rayados' ya había demostrado en la ida de las semifinales ante América que sabía adaptar su esquema y, máxime, su postura, de acuerdo a los requerimientos, los cuales exigían inhabilitar a Oribe Peralta, quien desquició a toda la defensa el jueves pasado. Pero a la zaga se le olvidó que si bien el delantero monopoliza buena parte de la culminación de las jugadas ofensivas de los suyos, no era el único: también estaban Darwin Quintero, Christian Suárez, Daniel Ludueña, más la banca.
El 'Hachita' asiste, su fuerte, aunque igual define, no es una materia que desconociera en lo absoluto. Cuando las miradas rastreaban a Peralta, Quintero dejó para el argentino naturalizado mexicano, quien esquivó a Hiram Mier y cruzó por debajo al guardameta Jonathan Orozco. Apenas en escasos seis minutos, los 'Guerreros' ya laceraban a su contrincante.
Sin embargo, lejos de amilanarse, Monterrey recordó enseguida a Santos de su interminable peligrosidad. Fuese mediante sus destellantes individualidades, su juego asociado, su 'callo' en estas instancias, su banca, y, también, vía la pelota parada, a los de Víctor Vucetich les sobraban variantes a la ofensiva. Aldo de Nigris avisó con una peinada que apenas pasó a un lado de la cabaña. Jesús Zavala igualmente advirtió con un testarazo.

Una vez conseguida la anotación, el colectivo de Benjamín Galindo, por su parte, dosificó ideas y fuerzas de más. Con algo de consentimiento propio, permitieron que unos furibundos regios se le vinieran encima, sobre todo en el segundo tiempo.
El empate rondaba la portería de Oswaldo Sánchez. Los 'Guerreros' parecían desconocer su identidad al elegir la defensa como su estrategia de ataque. Hasta que Peralta, ese valiente soldado que se atreve a pelear inclusive empapado en su misma sangre, decidió que ya era tiempo de aparecerse y acudir, cuándo no, al rescate de sus compañeros. Ocurrió posteriormente de una pared entre Ludueña y él, que este último definió al palo más lejano de Orozco (65').
Empero, batalla sin drama o bajas no es tal. La lesión del ídolo Peralta preludió lo que se avecinaba. De Nigris, a los 79', regresaban los fantasmas al TSM de otra final perdida. El ariete se fabricó espacio del centro a la izquierda arrastrando la pelota. Con el marco de frente, sacó un zurdazo que doblegó la estirada de Oswaldo. El combate se volvía de a matar o morir; los 'Albiverdes' recurrieron a su fortaleza física-mental, y una que otra atajada de su guardián en la retaguardia, a fin de avalar, finalmente, suya la gloria.
Santos dejó de encomendarse a alguien más, de suplicar al cielo en búsqueda de respuestas que explicaran sus desgracias persistentes, para pasar a creer en sí mismo, en su suficiencia. En una que acabó con la supuesta imbatibilidad del 'Rey Midas' (Vucetich) —su seguidilla de títulos se frenó en el doceavo— y de un plantel que hace un meses le horadó su cuarta estigma. El santo de Santos es, de aquí en adelante, Santos.
Gol
Gol en propia meta
Penalti
Penalti fallado
Tarjeta amarilla
Asist.
Penalti detenido
Gol en la ronda de penaltis
Penalti fallado en ronda de penaltis
Segunda amarilla
Tarjeta roja
Ingresa
Sale
Lesionado
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El Peor del partido, según los hinchas
Resultados
En juego
Final
scheduled
Suspendido
Cancelado
Aplazado
Noticias del Partido
Goleadores
| Jugador | Goles | Penaltis | |
|---|---|---|---|
|
|
Christian Benítez Delantero América |
30 | 1 |
|
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Pavone Delantero Cruz Azul |
20 | 1 |
|
|
Luis Gabriel Rey Delantero Jaguares |
18 | 4 |
|
|
H. Mancilla Delantero Morelia |
18 | 2 |
|
|
Duvier Riascos Delantero Xolos |
16 | 1 |
