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Un golazo del veterano Windass en la primera mitad, bastó a los Tigers para cumplir el sueño del primer ascenso en su historia. El Bristol, que quizás mereció el empate por su empuje, no consumó el que hubiera sido su segundo ascenso consecutivo.

José David López.-

Bristol-Hull (0-1)

La Premier esperaba a su último inquilino y lo hacía a lo grande, en un Wembley con unas 85.000 almas esperando que Hull o Bristol lograran un sueño casi increíble para ambos conjuntos. Los Tigers jamás han estado en lo más alto del fútbol inglés y los Robins lo recuerdan con lejanía pues hace 28 años que no se veían en una igual y, además, vienen de un ascenso anterior con lo que el milagro podía ser totalmente histórico.

Windass hace soñar a los Tigers

Los de Gary Johnson se hicieron dueño de los primeros minutos de juego, no por calidad ni toque, pero sí como se preveía en este tipo de partidos, con mayor presencia física y balones largos buscando la cabeza del ‘gigantón’ Adebola. El más destacado en estas labores y, porque no decirlo, el que más calidad atesora, el chileno-australiano Nick Carle.

Sin embargo, ese empuje fue decreciendo con los minutos y el Hull, con alguna ocasión del veterano Barmby o del llegador aussie García, empezó a inquietar. En esa dinámica de opciones con poca claridad, una arrancada de velocidad y potencia del punta Campbell (cedido al Hull por el Manchester United) demostrando todas sus cualidades, iba a terminar en un auténtico golazo. El joven se paró, levantó la cabeza y cedió atrás un pequeño centro al borde del área donde el veterano Windass sorprendió a todos con una volea de primeras realmente espectacular.

Al Bristol le costó volver a entrar de lleno en el partido porque la lesión de su lateral Orr obligó a que el partido se pausara, necesitara incluso oxígeno y saliera en camilla de forma preocupante pues el golpe con Barmby le había dejado mentalmente ‘tocado’.

Empujones físicos sin premio

Como era de esperar, los Robins empezaron a atrincherar con balones al área y aglutinamiento de jugadores en ataque. Johnson puso todo su potencial físico en el campo y se la jugó a un auténtico acoso a base de empujones en la que sólo una gran jugada de Trundle, rompía ese guión de fuerza extrema. El Hull, por su parte, retiraba de esa lucha a sus más veteranos y se encerraba buscando alguna contra con la velocidad de Campbell como principal peligro.

En la recta final, los zagueros del Hull se multiplicaron en labores defensivas porque incluso sacaron dos ocasiones de gol clarísimas cuando la pelota se ‘colaba’ en su red. Sudores y pasión hasta el final pero el Hull, que el pasado año estuvo a punto de descender a la Tercera División inglesa, está ahora con los más grandes. Los Tigers sonde Premier por primera vez en su historia.

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LA FOTO: Dean Windass celebra el gol del ascenso con el Hull

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