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El cuadro canalero llega de mejor manera y buscará meterse al selecto grupo de combinados de Concacaf en haber derrotado al Tricolor en dos o más veces seguidas

México volverá a verse las caras contra Panamá dentro de esta edición de la Copa Oro en busca de medio pase a la Copa Confederaciones de Rusia 2017. Dentro de la primera ronda del grupo A, el cuadro canalero derrotó al Tricolor con un justo marcador de 2-1.

Los panameños buscan romper una racha de tres finales en donde mexicanos se topan a estadounidenses, siendo justamente ellos los que tienen una final a su nombre desde dicha hegemonía norteamericana, cuando en 2005 enfrentaron a Estados Unidos cayendo derrotados.

Ahora, el cuadro dirigido por “Chepo” de la Torre está ante la posibilidad de caer por segunda vez consecutiva frente a un combinado con el que nunca había perdido anteriormente. El cuadro azteca no está ausente de tener sus malas rachas contra selecciones de CONCACAF, y su irregularidad predominante en los últimos años acentúan las dichas rachas negativas.

Panamá se puede agregar al único par de equipos de la zona que pueden presumir en menor y mayor medida: Honduras y Estados Unidos.

El cuadro Catracho lo ha conseguido en una sola ocasión, durante la etapa previa al Hexagonal final, Honduras y México quedaron emparejados en el grupo A, junto a Jamaica y Canadá. En aquella eliminatoria, México derrotó tanto en la fase de grupos como en el Hexagonal a los centroamericanos en el Azteca, sin embargo, ambos partidos en territorio hondureño se jugaron seguidos, quiere decir, el segundo de la fase de grupos y el primero del Hexagonal fueron en Honduras, y en ambos el cuadro dirigido por Sven Goran Eriksson y posteriormente Javier Aguirre fue derrotado.

Pero el caso más imponente y que ha repercutido en el orgullo mexicano ha sido el realizado por los Estados Unidos de América, quienes no sólo en una ocasión han superado al Tricolor dos veces seguidas o más, sino que a partir del 2000, los norteamericanos han ganado 10 de 20 encuentros, empatando en cuatro veces, mostrando una hegemonía clara en tiempos recientes.

El inicio del nuevo milenio no fue bueno para México, compitiendo en la última edición de la U.S Cup, un cuadrangular que se jugó entre Estados Unidos, México, Irlanda y Sudáfrica. Los dos cuadros de Concacaf llegaron a la final, y el resultado fue un cómodo 3-0 para los estadounidenses, entonces dirigidos por Bruce Arena. Lo más destacado del torneo fue toda la mala planeación suscitada que llevaron a la subsecuente cancelación del torneo.

Poco después, cuatro meses para ser exactos, nuevamente mexicanos y norteamericanos se enfrascaron en una otra edición del clásico de la Concacaf, con el cuadro de Arena volviendo a dejar en 0 a los aztecas, imponiéndose 2-0. Y como relojitos, de nueva cuenta cuatro meses después, esta vez se jugaba algo importante, un partido clasificatorio al Mundial de Korea-Japón; y Estados Unidos por tercer encuentro de forma seguida no vio su valla penetrada y se llevó los tres puntos con un marcador idéntico a su amistoso anterior.

México tuvo un respiro, ganó como dicta la regla en el Azteca con un muy apretado 1-0, antes de recibir otro par de mazazos, uno, que seguirá siendo recordado como la derrota más dolorosa en la historia de la selección mexicana de fútbol.

En una serie de amistosos antes de partir a oriente, México quiso poner orden e irse anímicamente fortalecido ganándole a su acérrimo rival; cosa que no sucedió. Denver fue testigo de una victoria americana más, y la siguiente sede Jeonju, también. La cita perfecta, el rival perfecto, era el momento de México, superarse a sí mismo, a sus miedos y complejos, al “ya merito”… no se logró. Rafa Márquez se fue expulsado, Landon Donovan se hizo presente y México no superó la fase de Octavos de Final como ha sido desde 1986.

Los aztecas poco a poco fueron imponiendo condiciones, no sin antes recibir otra tercia de golpes brutales para el orgullo. Derrotados en las eliminatorias, recibiendo al máximo representante del fútbol nacional en la historia del deporte, Hugo Sánchez, con goles de Donovan y humillación de por medio, además de sucumbir en la Copa Oro, perdiendo así su pase a la Copa Confederaciones del 2009, México volvió a tocar fondo.

Cierto es que en el pasado más reciente, los ahora dirigidos por José Manuel de la Torre. Victorias consecutivas en finales de Copa Oro lo dicen, sin embargo, tiempos de penumbra parecen rodear al combinado mexicano, y Estados Unidos quiere volverse a situar como el “Gigante de Concacaf”.

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