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El Grupo Carso ha llegado para fracturar el dominio que tienen Grupo Televisa y TV Azteca en el fútbol mexicano. Carlos Slim ha llegado para competir contra estos conglomerados.

La Multipropiedad en el fútbol mexicano es un tema controversial que ha querido ser erradicado desde hace años, pero es tal la fuerza de los conglomerados o empresas que poseen estos clubes, que su poder les permite doblar algunas reglas, y en otros casos hasta romperlas con facilidad.

Por un lado, ser dueño de dos o tres equipos no es lo ideal para la Liga MX, pero por el otro, esta parece ser la única forma de mantener a un torneo con 18 equipos con el poder económico suficiente como para mantenerse en el máximo circuito.

Grupo Carso es uno de estos conglomerados que están comenzando a tomar cada vez más fuerza entre los dueños de los clubes mexicanos. El principal representante de este grupo, dueño y hombre más rico del mundo, es Carlos Slim. Ha regresado a México con la firme idea de lograr competirle a Televisa y TV Azteca en esta carrera por el dominio del fútbol.

Slim y su equipo de trabajo ya han tomado las riendas de hasta tres equipos mexicano, el León, el Pachuca y Estudiantes Tecos. Dicho trio son los clubes elegidos por Grupo Carso para iniciar esta operación, que pretende no solamente acaparar los reflectores en el fútbol mexicano, si no que también busca ser la competencia directa de las otras dos televisoras grandes del país.

Pero este plan estratégico también pasa por competirle directamente a Televisa y TV Azteca en el ámbito de la televisión. Slim también tiene entre manos junto a Grupo Carso, el inaugurar el que sería la tercer macro empresa televisiva de México, que significaría una opción más para el consumidor y que pretenden entregar contenido diametralmente opuesto al que se muestra al público por parte de las dos televisoras que ya están en el mercado.

Esta inclusión de nuevos protagonistas llegará a ser problemático, máxime por el alto poder inquisitivo de estos protagonistas, que seguramente llegarán con una diferente visión de las reglas que vienen aplicándose y acatándose desde hace décadas en México. Seguramente Grupo Carso no va a dar el brazo a torcer tan fácilmente, las dos compañías televisivas que están a cargo en estos momentos van a querer imponer sus propias reglas y sus propias políticas, aquí es donde parte la guerra por el poder.

El rumor que se está manejando sobre el interés de Grupo Carso por comprar a las Chivas Rayadas de Guadalajara, sería un golpe de efecto que busca posicionar a este como el conglomerado que obtendría mayor poder entre los dueños de los equipos del fútbol mexicano. La transacción se convierte en cada vez más palpable, debido a la deuda que Jorge Vergara mantiene con Carlos Slim de 480 millones de dólares desde enero del 2010, después de la construcción del Estadio Omnilife. Esto significaría que hasta seis equipos mexicanos tendrán relación directa con Grupo Carso y Carlos Slim, lo cuál se traduce en la multipropiedad con mayor número de insumos.

La multipropiedad puede ser vista como una forma corrupta de manejar un deporte como el fútbol, pero apegándonos un poco más a la realidad, México es un país donde hace falta inversión para el deporte. Son pocos los que tienen los medios para invertir en una actividad que viene perdiendo fuerza desde hace años, en la que casi no se venden boletos y que ha ido perdiendo su atractivo comercial y el espectáculo dentro del campo con el pasar de los años.

En otro de los ámbitos en los que Grupo Carso va a ser una imposición directa para Televisa y TV Azteca. Es en los derechos televisivos de la selección mexicana de fútbol y de otros eventos deportivos de gran importancia, tales como las Olimpiadas. El pasado 22 de marzo del presente año, Slim y su conglomerado compraron los derechos televisivos de los próximos Juegos Olímpicos por 110 millones de dólares, esto significa que tanto Televisa como TV Azteca tendrían que tocar directamente la puerta del magnate mexicano si quieren transmitir el evento.

Este tema de la multipropiedad no era abordado antes de que entraran Grupo Carso y Carlos Slim a escena. Curiosamente los dueños de dos o más equipos dentro del fútbol mexicano, son los que han levantado la mano en un signo de inconformidad por toda la atención que están acaparando Slim y compañía.

Tanto Emilio Azcárraga como Ricardo Salinas Pliego tienen muy claro, que en el negocio del fútbol mexicano, el que tiene mayor poder de decisión y opinión, es el que maneja el mayor número de hilos dentro del organismo. Esto quiere decir a grosso modo, que Carlos Slim llegó a ‘marcar territorio’, sin pedir permiso, perdón y sin avisar. Esto ha causado un descontento entre los dueños, especialmente entre los propietarios de diversos clubes.

Para culminar, la multipropiedad es un problema palpable en el fútbol mexicano, que no se va a erradicar casi con toda seguridad, debido a que no existe el interés por parte de los propietarios de deshacerse de alguno de sus equipos y darle oportunidad a macro empresas emergentes que podrían hacer un buen papel como dueños. Es por esto que Carlos Slim y Grupo Carso seguramente llegarán para quedarse y lograr un nuevo orden, en el que ellos tendrán un mayor poder de decisión, todo indica que hay un nuevo ‘bully’ en el fútbol mexicano y llegó para quedarse.

 

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