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En 'Juegos del Recuerdo' traemos para ti la semifinal de vuelta del Bicentenario 2010 cuando Santos no tuvo piedad de Monarcas y lo goleó 7-1 con gran actuación de Oribe Peralta.

Hay goleadas que no existe forma de ocultarlas. Que vivirán ahí, en el baúl de los recuerdos esperando en algún momento cerrar las heridas que produjeron. Momentos esperpénticos que la afición espera cobrarse en algún momento.

Hablar de un Santos-Monarcas no acarrea tanta rivalidad o pasión  como un Monterrey-Tigres, América-Chivas o Pumas-Cruz Azul. Sin embargo, basta mirar la última gran eliminación de los michoacanos en liguilla para asimilar por qué existe aunque sea un poco de ganas de cobrarse una vieja cuenta pendiente.

La historia se remonta al Bicentenario 2010. Los laguneros, dirigidos por Rubén Omar Romano, se emparejaron en la antesala de una final, a Monarcas Morelia que ya era entrenado por Tomás Boy.

Tras el partido de ida, en un juego de alarido y emocionante, ambos cuadros igualaron a tres goles dejando abierta la eliminatoria para el encuentro de vuelta a disputarse en el Territorio Santos Modelo.

Ahí, el 15 de mayo de 2010, laguneros y michoacanos se vieron las caras para definir el pase a la gran final sin saber que el resultado final sería una verdadera masacre.

El juego inició como acabó el partido en Morelia. De ida y vuelta y con dos equipos buscando el arco rival. Por eso mismo, apenas al minuto de partido el cero se rompería gracias a un exacto cobro de tiro libre por parte de Fernando Arce.

Monarcas puso resistencia y se negó a dejar ir la eliminatoria tan temprano. Así que cuatro minutos después, Luis Gabriel Rey aparecería para pintar la atmosfera de amarillo y cerrar el 1-1.

A partir de ese minuto cinco, nada volvió a ser igual para ningún equipo.

Santos tomó la pelota y la hizo suya, sin tener piedad por el rival, comió metros de la cancha hasta arrinconar a los purépechas. ¿El resultado? Dos goles en tres minutos para poner el 3-1 transitorio y encadenar su pase a la gran final.

Al minuto 12 y 15, Carlos Darwin Quintero y la gran figura de la noche, Oribe Peralta, anotarían sus goles para así, irse al descanso.

Mucho tendría que replantearse Tomás Boy si quería voltear la tortilla. También, mucha molestia le provocaría que inmediatamente después de arrancar la segunda mitad, Jorge Iván Estrada sentenciara todo al poner el 4-1 temporal. Gol de vestuario que obligaba a Monarcas a marcar cuatro tantos más.

Dos minutos más tarde, al 51, Oribe Peralta pondría el 5-1 para repetir la dosis a los 81’ y colocar el seis en el marcador.

Con un equipo michoacano desmoralizado y desmoronado, llegó el 7-1 definitivo de Vicente Matías Vuoso al 83.

Santos estaba en una gran final, la primera de dos que perdería Rubén Omar Romano, midiéndose en ese torneo a los Diablos Rojos del Toluca.

Un año después, apenas el torneo anterior, Santos le repetiría la dosis a Monarcas, también en semifinales, aunque en esa ocasión, si pudieron ser campeones ante los Rayados del Monterrey.

 

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