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Sin tocar la puerta ni pedir permiso, los clubes mexicanos, abanderados por los "Escarlatas", lanzan su grito de guerra para apoderarse de la Copa Libertadores de América.

México tiene licencia para irse de copas. Al fin, tras muchísimos años, cuando se creía que el torneo ya no lo 'fumaba' nadie (llámese directivos, entrenadores, futbolistas o seguidores), un equipo nacional ha demostrado que, afortunadamente, todavía se sabe jugar la Libertadoresy, sobre todo, que aún está permitido soñar despierto con conseguirla. Ahora sí se acabó la amnesia, la siesta larga.

Tuvo que ser Toluca, de la mano de Enrique Meza el único técnico que ha conquistado un torneo de Conmebol en la historia el que le devolviera la esperanza a un país que hacía tiempo no recordaba el sabor de las victorias épicas contra oponentes históricos en plazas tradicionales de Argentina, Brasil, Uruguay, Chile, etc. Esas “Noches de Copa” que tanto se añoraban.

La victoria balsámica de los “Diablos” cayó en el momento justo, ni un día antes ni uno después. Posteriorr a otra eliminación prematura en el repechaje, en esta caso del León, Nicolás Leoz ya vigilaba con recelo la participación de nuestro balompié.

Frente al segundo conjunto más ganador de la justa; en el retorno internacional de los ídolos Bianchi y Riquelme; dentro del que quizás sea el estadio más intimidante del "Cono Sur"; rompiendo las estadísticas recientes; confirmando los indicios del cambio de mentalidad que comienza a reflejarse en la Selección, los "Choriceros" recuperaron gran parte del prestigio azteca perdido en la Copa.


Por una cuestión de dignidad, autoestima, respeto a los aficionados, voluntad propia, hasta cortesía, México había pasado de los pretextos a las razones a fin de justificar y estamparle la firma a la carta de renuncia definitiva al torneo por el que rogó años, sudó sangre e invirtió millones para luego, paradójicamente, desdeñar.

El torneo más prestigioso no solo del continente, sino del mundo, a la par de la Champions League, a decir de FIFA, al parecer formaba parte de la agenda de “partidos moleros” (copyright: “Tuca” Ferreti) en el cronograma de los clubes como Tigres, Monterrey, Estudiantes Tecos, San Luis...

De hecho, el torneo local, la Concacaf Liga Campeones seguramente, a ese paso, tampoco tardaba en serlo también hasta la Copa MXllegaron a desplazar en orden jerárquico de prioridades a la Libertadores. Pero no más.

No es necesario ser un "grande", llamarse América, Cruz Azul o Chivas para saber disputar la Copa; no, puede ser el propio Toluca, Tijuana o inclusive el elenco que tendrá Morelos en un futuro: el que sea, sin importar sus títulos, cantidad de aficionados, experiencia, etc., lo único que se requiere es un mínimo de compromiso y responsabilidad, ganas de jugarla: y eso lo demostraron de sobra Toluca, Meza, 'Sinha', Benítez y compañía.

El triunfo en “La Bombonera” es un recordatorio para toda Sudamérica. México sigue ahí, presente como contrapeso a las acostumbradas fuerzas dominantes. Cuidado, a ese que le cambian el reglamento 24 horas previas sin notificarle, al que le ponen trabas para reforzarse, le impiden el reconocimiento del terreno y cualquier tipo de crucigramas "cancheros"/burocráticos, el famoso “invitado incómodo”, está de regreso por sus fueros. Que Xolos nos dé la razón.

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